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Job 16
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Job 16Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y RESPONDIÓ Job, y dijo:

2Muchas veces he oído cosas como estas: consoladores molestos sois todos vosotros.

3Tendrán fin las palabras ventosas? o ¿ qué te animará a responder?

4También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, que yo os tendría compañía en las palabras, y sobre vosotros movería mi cabeza.

5Mas yo os alentaría con mis palabras, y la consolación de mis labios apaciguaría el dolor vuestro.

6Si hablo, mi dolor no cesa; y si dejo de hablar, no se aparta de mí.

7Empero ahora me ha fatigado: has tú asolado toda mi compañía.

8Tú me has arrugado; testigo es mi flacura, que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.

9Su furor me destrizó, y me ha sido contrario: crujió sus dientes contra mí; contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.

10Abrieron contra mí su boca; hirieron mis mejillas con afrenta; contra mí se juntaron todos.

11Hame entregado Dios al mentiroso, y en las manos de los impíos me hizo estremecer

12Próspero estaba, y desmenuzóme: y arrebatóme por la cerviz, y despedazóme, y púsome por blanco suyo.

13Cercáronme sus flecheros, partió mis riñones, y no perdonó: mi hiel derramó por tierra.

14Quebrantóme de quebranto sobre quebranto; corrió contra mí como un gigante.

15Yo cosí saco sobre mi piel, y cargué mi cabeza de polvo.

16Mi rostro está enlodado con lloro, y mis párpados entenebrecidos:

17A pesar de no haber iniquidad en mis manos, y de haber sido mi oración pura.

18Oh tierra! no cubras mi sangre, y no haya lugar a mi clamor.

19Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, y mi testimonio en las alturas.

20Disputadores son mis amigos: mas a Dios destilarán mis ojos.

21Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, como con su prójimo!

22Mas los años contados vendrán, y yo iré el camino por donde no volveré.

Sobre Job 16

¿Qué pasa aquí?

Job responde a Elifaz. Llama a los amigos consoladores molestos. Él podría decir las mismas palabras si estuvieran en posiciones invertidas, pero no lo haría. Describe lo que Dios le ha hecho: lo ha despedazado, sacudido, entregado a los impíos, quebrantado. Luego, en un giro sorprendente, dice que su testigo está en los cielos y su testimonio en las alturas. Clama a Dios aun mientras lo describe como el atacante.

¿La idea principal?

Job sostiene dos cosas a la vez: Dios lo está destruyendo, y Dios es también su único testigo. Apela al mismo a quien acusa.

Una línea para recordar

19: "Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, y mi testimonio en las alturas." Aun en medio de describir el ataque de Dios, Job declara que Dios es también su defensor. Es la confesión más paradójica del libro.

El contexto

Job describe a la multitud hostil: los que abren la boca contra él, lo hieren en la mejilla, se juntan contra él. La dimensión pública de su sufrimiento era real: en la antigua cultura del honor y la vergüenza, su aflicción era visible para la comunidad como juicio divino. Se ha convertido en un espectáculo, y el espectáculo se interpreta como prueba en su contra.

¿Quién aparece?

Job habla en respuesta a Elifaz. A los amigos se dirige como grupo y los despacha. Luego su atención pasa a Dios, que recibe acusación y súplica en el mismo discurso.

Por qué importa

El lenguaje del testigo celestial anticipa al redentor del capítulo 19. Job está construyendo una teología bajo presión, no desde un escritorio sino desde un lecho de enfermo en la ceniza. La idea de que Dios pueda ser a la vez atacante y testigo, fuente del sufrimiento y quien hace justicia, no es una contradicción sino la teología de alguien que se niega a renunciar a la relación.

Para cuando sientes...

Para cuando el que te hizo daño es el único que de verdad sabe que no tuviste la culpa. Job no puede apelar a nadie más que a Dios. Lo hace de todos modos.