Juan 3Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y HABÍA un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos.
2Este vino a Jesús de noche, y díjole: Rabí, sabemos que has venido de Dios por maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él.
3Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.
4Dícele Nicodemo: ¿ Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿ puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer?
5Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez.
8El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
9Respondió Nicodemo, y díjole: ¿ Cómo puede esto hacerse?
10Respondió Jesús, y díjole: ¿ Tú eres el maestro de Israel, y no sabes esto?
11De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.
12Si os he dicho cosas terrenas, y no creéis, ¿ cómo creeréis si os dijere las celestiales?
13Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo.
14Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado;
15Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna.
16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él.
18El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
19Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas.
20Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, porque sus obras no sean redargüidas.
21Mas el que obra verdad, viene a la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.
22Pasado esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea; y estaba allí con ellos, y bautizaba.
23Y bautizaba también Juan en Enón junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados.
24Porque Juan no había sido aún puesto en la carcel.
25Y hubo cuestión entre los discípulos de Juan y los Judíos acerca de la purificación.
26Y vinieron a Juan, y dijéronle: Rabí, el que estaba contigo de la otra parte del Jordán, del cual tú diste testimonio, he aquí bautiza, y todos vienen a él.
27Respondió Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo, si no le fuere dado del cielo.
28Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él.
29El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está en pie y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo es cumplido.
30A él conviene crecer, mas a mí menguar.
31El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es.
32Y lo que vio y oyó, esto testifica: y nadie recibe su testimonio.
33El que recibe su testimonio, este signó que Dios es verdadero.
34Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla: porque no da Dios el Espíritu por medida.
35El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dio en su mano.
36El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
Sobre Juan 3
¿Qué pasa aquí?
Nicodemo, fariseo y miembro del consejo gobernante, viene a Jesús de noche. Jesús le dice que tiene que nacer otra vez para ver el reino de Dios. Nicodemo no logra captar la metáfora. Jesús le explica el nuevo nacimiento de lo alto. Aquí aparece Juan 3:16. Juan el Bautista, al enterarse de cuánta gente sigue a Jesús, dice que a él le conviene menguar y a Jesús crecer.
¿La idea principal?
No se entra en el reino de Dios por rango religioso ni por cumplir cuidadosamente las reglas, sino por un nacimiento de lo alto que transforma a la persona en lo más hondo.
Una línea para recordar
16: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." Quizá el versículo más citado del Nuevo Testamento, y llega en medio de una conversación privada a medianoche.
El contexto
Que Nicodemo venga de noche se ha leído como secreto, pero también puede reflejar una costumbre judía: el estudio serio de la Torá solía hacerse después de la puesta del sol. En cualquier caso, viene solo, sin sus colegas. Está poniendo a prueba algo que no se atreve a probar en público. La conversación que recibe no es una lección sobre la ley sino una invitación a ser rehecho de adentro hacia afuera.
¿Quién aparece?
Nicodemo, de la élite religiosa y con curiosidad genuina; Jesús, que habla en metáforas que confunden a quien todo lo toma al pie de la letra; Juan el Bautista, tan seguro de su papel que celebra su propio eclipse.
Por qué importa
Juan 3:16 ha sido la puerta de entrada a la fe cristiana para miles de millones de personas. Su contexto suele pasarse por alto: viene de una conversación nocturna con uno de los hombres más instruidos de su tiempo, que aun así no termina de entender. El capítulo contiene también la declaración más desprendida de Juan el Bautista, que en otro evangelio podría cerrar todo su recorrido.
Para cuando sientes...
Para cuando la religión se ha vuelto una actuación que te tiene agotado. Nicodemo viene de noche, quizá para que no lo vean. Jesús lo recibe justo donde está, no le pide credenciales y le habla del viento.