Juan 2Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y AL tercer día hiciéronse unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.
2Y fue también llamado Jesús y sus discípulos a las bodas.
3Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: Vino no tienen.
4Y dícele Jesús: ¿ Qué tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora.
5Su madre dice a los que servían: Haced todo lo que os dijere.
6Y estaban allí seis tinajuelas de piedra para agua, conforme a la purificación de los Judíos, que cabían en cada una dos o tres cántaros.
7Díceles Jesús: Henchid estas tinajuelas de agua. E hinchiéronlas hasta arriba.
8Y díceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y presentáron le.
9Y como el maestresala gustó el agua hecha vino, que no sabía de dónde era ( mas lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua ), el maestresala llama al esposo,
10Y dícele: Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están satisfechos, entonces lo que es peor; mas tú has guardado el buen vino hasta ahora.
11Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.
12Después de esto descendió a Capernaum, él, y su madre, y hermanos, y discípulos; y estuvieron allí no muchos días.
13Y estaba cerca la Pascua de los Judíos; y subió Jesús a Jerusalem.
14Y halló en el templo a los que vendían bueyes, y ovejas, y palomas, y a los cambiadores sentados.
15Y hecho un azote de cuerdas, echólos a todos del templo, y las ovejas, y los bueyes; y derramó los dineros de los cambiadores, y trastornó las mesas;
16Y a los que vendían las palomas, dijo: Quitad de aquí esto, y no hagáis la casa de mi Padre casa de mercado.
17Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me comió.
18Y los Judíos respondieron, y dijéronle: ¿ Qué señal nos muestras de que haces esto?
19Respondió Jesús, y díjoles: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
20Dijeron luego los Judíos: En cuarenta y seis años fue este templo edificado, ¿ y tú en tres días lo levantarás?
21Mas él hablaba del templo de su cuerpo.
22Por tanto, cuando resucitó de los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron a la Escritura, y a la palabra que Jesús había dicho.
23Y estando en Jerusalem en la Pascua, en el día de la fiesta, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía.
24Mas el mismo Jesús no se confiaba a sí mismo de ellos, porque él conocía a todos,
25Y no tenía necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque él sabía lo que había en el hombre.
Sobre Juan 2
¿Qué pasa aquí?
Jesús convierte el agua en vino en una boda en Caná, su primera señal, y revela su gloria a los discípulos. Luego, en Jerusalén, echa a los mercaderes del templo. Las autoridades le piden credenciales; él habla de destruir el templo y levantarlo en tres días. El narrador explica que se refería a su cuerpo.
¿La idea principal?
Jesús comienza su ministerio público con abundancia en una fiesta y con autoridad en el templo, dos señales de que algo nuevo está empezando y de que el orden viejo no puede contenerlo.
Una línea para recordar
16: "Y a los que vendían las palomas, dijo: Quitad de aquí esto, y no hagáis la casa de mi Padre casa de mercado." Las primeras palabras que Jesús dice en un lugar público en Juan son un reproche, no un sermón.
El contexto
La boda de Caná era una obligación social de primer orden en la Galilea del siglo I. Quedarse sin vino era una vergüenza pública para la familia anfitriona. La intervención de María y el consentimiento reacio de Jesús capturan un momento doméstico antes de que empiece de verdad el ministerio público. Las tinajas de piedra para los ritos de purificación contenían cada una entre 75 y 115 litros. La cantidad de vino que hizo Jesús no fue discreta.
¿Quién aparece?
Jesús; María, su madre, que pone en marcha el milagro del vino; los sirvientes, que obedecen sin entender; los discípulos, que creen después de ver; los mercaderes del templo; las autoridades judías que exigen credenciales.
Por qué importa
Los evangelios sinópticos sitúan la purificación del templo al final del ministerio de Jesús, justo antes de su arresto. Juan la sitúa al principio. Es una decisión estructural que enmarca todo el evangelio: el conflicto de Jesús con la institución del templo no es el clímax sino la jugada inicial. Todo lo que sigue nace de esta confrontación.
Para cuando sientes...
Para cuando los espacios religiosos se sienten más como mercados que como lugares de encuentro con Dios. La escena pica de manera especial a quien se ha sentado en una iglesia que se sentía como una transacción.