Salmo 23Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará.
2En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto a aguas de reposo me pastoreará.
3Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre.
4Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
5Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.
6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Sobre Salmo 23
¿Qué pasa aquí?
El salmo más amado de la historia humana, y uno de los más compactos. Seis versos que cargan el arco completo: Jehová como pastor da descanso, restauración y guía; el valle de la muerte se atraviesa con el pastor presente; los enemigos presencian una mesa preparada; la copa rebosa; el bien y la misericordia siguen de cerca. La línea final pasa del pastor al anfitrión y a la morada. No es metáfora, es testimonio.
¿La idea principal?
El pastor que guía, acompaña y hospeda es el mismo Señor: provisión, presencia y permanencia son una sola persona.
Una línea para recordar
4: "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento." El paso es a través del valle, no alrededor; el miedo no está ausente, pero no es la fuerza dominante.
El contexto
Encabezado: "Salmo de David." La imagen del pastor se basa en la biografía temprana de David como pastor y en el uso antiguo, en el Cercano Oriente, de "pastor" para reyes y dioses. La mesa preparada en presencia de los enemigos probablemente es un banquete real, no celestial, aunque ambas lecturas se han sostenido. Los salmos breves a menudo son los que más peso cargan.
¿Quién aparece?
David como la oveja que habla de principio a fin; Dios como Jehová pastor y luego como anfitrión; los enemigos como testigos involuntarios de la copa que rebosa; nadie más tiene nombre.
Por qué importa
El Salmo 23 quizá sea el texto más memorizado de la civilización occidental. Se lee junto a más lechos de muerte que cualquier otro pasaje y es el ancla de la liturgia fúnebre cristiana. La imagen del pastor se retoma en Juan 10 ("Yo soy el buen pastor"). Sus seis versos contienen más teología pastoral que la mayoría de los libros.
Para cuando sientes...
Para cuando estás en el valle y necesitas saber que la presencia del pastor no impide el valle, sino que te acompaña a través de él. Este salmo es para la oscuridad, no para el prado.