Jeremías 35Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1PALABRA que fue a Jeremías de Jehová en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, diciendo:
2Ve a casa de los Recabitas, y habla con ellos, e introdúcelos en la casa de Jehová, en una de las cámaras, y dales a beber vino.
3Tomé entonces a Jaazanías hijo de Jeremías, hijo de Habasinías, y a sus hermanos, y a todos sus hijos, y a toda la familia de los Recabitas;
4Y metílos en la casa de Jehová, en la cámara de los hijos de Hanán, hijo de Igdalías, varón de Dios, la cual estaba junto a la cámara de los príncipes, que estaba sobre la cámara de Maasías hijo de Salum, guarda de los vasos.
5Y puse delante de los hijos de la familia de los Recabitas tazas y copas llenas de vino, y díjeles: Bebed vino.
6Mas ellos dijeron: No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Recab nuestro padre nos mandó, diciendo: No beberéis jamás vino vosotros ni vuestros hijos:
7Ni edificaréis casa, ni sembraréis sementera, ni plantaréis viña, ni la tendréis: mas moraréis en tiendas todos vuestros días, para que viváis muchos días sobre la haz de la tierra donde vosotros peregrináis.
8Y nosotros hemos obedecido a la voz de Jonadab nuestro padre, hijo de Recab, en todas las cosas que nos mandó, de no beber vino en todos nuestros días, nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos, ni nuestras hijas;
9Y de no edificar casas para nuestra morada, y de no tener viña, ni heredad, ni sementera.
10Moramos pues en tiendas, y hemos obedecido y hecho conforme a todas las cosas que nos mandó Jonadab nuestro padre.
11Sucedió, empero, que cuando Nabucodonosor rey de Babilonia subió a la tierra, dijimos: Venid, y entrémonos en Jerusalem, de delante del ejército de los Caldeos y de delante del ejército de los de Siria: y en Jerusalem nos quedamos.
12Y fue palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
13Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Ve, y di a los varones de Judá, y a los moradores de Jerusalem: ¿ No recibiréis instrucción para obedecer a mis palabras? dice Jehová.
14Fue firme la palabra de Jonadab hijo de Recab, el cual mandó a sus hijos que no bebiesen vino, y no lo han bebido hasta hoy, por obedecer al mandamiento de su padre; y yo os he hablado a vosotros, madrugando y hablando, y no me habéis oído.
15Y envié a vosotros a todos mis siervos los profetas, madrugando y enviándolos a decir: Tornaos ahora cada uno de su mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vayáis tras dioses ajenos para servirles, y viviréis en la tierra que di a vosotros y a vuestros padres: mas no inclinasteis vuestro oído, ni me oísteis.
16Ciertamente los hijos de Jonadab, hijo de Recab, tuvieron por firme el mandamiento que les dio su padre; mas este pueblo no me ha obedecido.
17Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí traeré yo sobre Judá y sobre todos los moradores de Jerusalem todo el mal que contra ellos he hablado: porque les hablé, y no oyeron; llamélos, y no han respondido.
18Y dijo Jeremías a la familia de los Recabitas: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Porque obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre, y guardasteis todos sus mandamientos, e hicisteis conforme a todas las cosas que os mandó;
19Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No faltará varón de Jonadab, hijo de Recab, que esté en mi presencia todos los días.
Sobre Jeremías 35
¿Qué pasa aquí?
Dios envía a Jeremías a los recabitas, un clan que no bebe vino, no edifica casas y vive en tiendas como mandó su antepasado Jonadab, más de doscientos años antes. Jeremías les ofrece vino; ellos lo rechazan. Dios hace explícito el contraste: esta gente obedece la instrucción de un antepasado humano que Dios nunca ordenó. Judá no puede obedecer los mandamientos de Dios, que se dieron con toda claridad. Los recabitas reciben elogio; Judá, condena.
¿La idea principal?
La lealtad de un clan común a un antepasado humano avergüenza la deslealtad de una nación hacia su Dios. La comparación es todo el sermón.
Una línea para recordar
14: "Fue firme la palabra de Jonadab hijo de Recab, el cual mandó a sus hijos que no bebiesen vino, y no lo han bebido hasta hoy, por obedecer al mandamiento de su padre; y yo os he hablado a vosotros, madrugando y hablando, y no me habéis oído." El contraste dio en el blanco sin necesidad de explicación.
El contexto
Los recabitas habían entrado en Jerusalén durante la invasión babilónica, buscando refugio en la ciudad. Jeremías probablemente los llevó a una de las cámaras del templo, les ofreció vino de las reservas del templo y vio cómo lo rechazaban con cortesía. Toda la ciudad podía ver la comparación.
¿Quién aparece?
Los recabitas, un clan de abstemios que vive en el desierto y ha guardado la regla de su antepasado por generaciones. Jonadab, el antepasado cuyo mandato todavía obedecen. Jeremías, que los pone a prueba. Dios, que los usa como lección práctica.
Por qué importa
Los recabitas solo aparecen aquí en las Escrituras y en la tradición posterior se convirtieron en símbolo del conservadurismo religioso y de la fidelidad a las prácticas de los antepasados. El capítulo los usa con intención polémica: no para alabar el ascetismo del desierto, sino para avergonzar a una nación que no logra sostener la fidelidad al pacto ni siquiera una generación.
Para cuando sientes...
Para cuando buscas un ejemplo de lealtad constante y costosa en una cultura de cumplimiento a conveniencia. Los recabitas no tenían ninguna razón teológica para rechazar el vino. Lo rechazaban porque su antepasado lo había dicho. Esa fidelidad sencilla acusa a todos los demás presentes.