Ester 7Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1VINO pues el rey con Amán a beber con la reina Ester.
2Y también el segundo día dijo el rey a Ester en el convite del vino: ¿ Cuál es tu petición, reina Ester, y se te concederá? ¿ Cuál es pues tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, pondráse por obra.
3Entonces la reina Ester respondió y dijo: Oh rey, si he hallado gracia en tus ojos, y si al rey place, séame dada mi vida por mi petición, y mi pueblo por mi demanda.
4Porque vendidos estamos yo y mi pueblo, para ser destruídos, para ser muertos y exterminados. Y si para siervos y siervas fuéramos vendidos, callárame, bien que el enemigo no compensara el daño del rey.
5Y respondió el rey Asuero, y dijo a la reina Ester: ¿ Quién es, y dónde está, aquel a quien ha henchido su corazón para obrar así?
6Y Ester dijo: El enemigo y adversario es este malvado Amán. Entonces se turbó Amán delante del rey y de la reina.
7Levantóse luego el rey del banquete del vino en su furor, y se fue al huerto del palacio: y quedóse Amán para procurar de la reina Ester por su vida; porque vio que estaba resuelto para él el mal de parte del rey.
8Volvió después el rey del huerto del palacio al aposento del banquete del vino, y Amán había caído sobre el lecho en que estaba Ester. Entonces dijo el rey: ¿ También para forzar la reina, estando conmigo en casa? Como esta palabra salió de la boca del rey, el rostro de Amán fue cubierto.
9Y dijo Harbona, uno de los eunucos de delante del rey: He aquí también la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amán para Mardoqueo, el cual había hablado bien por el rey, está en casa de Amán. Entonces el rey dijo: Colgadlo en ella.
10Así colgaron a Amán en la horca que él había hecho aparejar para Mardoqueo; y apaciguóse la ira del rey.
Sobre Ester 7
¿Qué pasa aquí?
En el segundo banquete, el rey vuelve a preguntar a Ester cuál es su petición. Ella revela que es judía y nombra a Amán como el hombre cuyo decreto destruirá a su pueblo. El rey sale furioso. Amán se arroja sobre el lecho de Ester para suplicar por su vida. El rey regresa, lo ve y lo interpreta como una agresión. Harbona menciona que Amán ha levantado una horca para Mardoqueo. El rey ordena que cuelguen a Amán en ella. La ira del rey se aplaca.
¿La idea principal?
Ester habla. Su disposición a nombrarse a sí misma y a nombrar la amenaza es el acto que da la vuelta a la historia. El arma que Amán construyó lo destruye.
Una línea para recordar
3: "Entonces la reina Ester respondió y dijo: Oh rey, si he hallado gracia en tus ojos, y si al rey place, séame dada mi vida por mi petición, y mi pueblo por mi demanda." Ella une su vida a la vida de su pueblo. Su supervivencia y la de ellos son la misma petición.
El contexto
El palacio de Susa, la sala del banquete, hacia el 474 a. C. Vino, cojines, el rey de buen ánimo preguntando por tercera vez qué quiere Ester. Ella se lo dice. Nombra a Amán. El rey se levanta y sale al huerto. Amán cae sobre el lecho de Ester. El rey regresa y lo interpreta como una violación. Un siervo menciona la horca de unos veintitrés metros que está en casa de Amán, preparada para Mardoqueo. La decisión del rey cabe en una frase. Amán es colgado en lo que él mismo construyó.
¿Quién aparece?
Ester, que por fin dice lo que se ha estado preparando para decir; Asuero, que pasa de la confusión a la ira y a la acción decidida; Amán, despojado de toda ventaja en cuestión de minutos; Harbona, el siervo cuya única frase sobre la horca cierra la trampa.
Por qué importa
Este es el capítulo donde el ocultamiento del capítulo 2 da fruto de la manera más directa: el rey no puede descartar la amenaza contra los judíos sin descartar la amenaza contra su propia reina. La identidad de Ester es su argumento. La caída de Amán es rápida y está moldeada por completo por su propia obra: la horca que levantó para Mardoqueo lo recibe a él.
Para cuando sientes...
Ester lleva a esta sala todo lo que ha guardado en silencio desde el capítulo 2. Su discurso es medido y demoledor. No grita. No suplica. Nombra con claridad lo que está en juego.