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Ester 8
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Ester 8Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1EL MISMO día dio el rey Asuero a la reina Ester la casa de Amán enemigo de los Judíos; y Mardoqueo vino delante del rey, porque Ester le declaró lo que era respecto de ella.

2Y quitóse el rey su anillo que había vuelto a tomar de Amán, y diólo a Mardoqueo. Y Ester puso a Mardoqueo sobre la casa de Amán.

3Volvió luego Ester a hablar delante del rey, y echóse a sus pies, llorando y rogándole que hiciese nula la maldad de Amán Agageo, y su designio que había formado contra los Judíos.

4Entonces extendió el rey a Ester el cetro de oro, y Ester se levantó, y púsose en pie delante del rey.

5Y dijo: Si place al rey, y si he hallado gracia delante de él, y si la cosa es recta delante del rey, y agradable yo en sus ojos, sea escrito para revocar las letras del designio de Amán hijo de Hamedata Agageo, que escribió para destruir a los Judíos que están en todas las provincias del rey.

6Porque ¿ cómo podré yo ver el mal que alcanzará a mi pueblo? ¿ cómo podré yo ver la destrucción de mi nación?

7Y respondió el rey Asuero a la reina Ester, y a Mardoqueo Judío: He aquí yo he dado a Ester la casa de Amán, y a él han colgado en la horca, por cuanto extendió su mano contra los Judíos.

8Escribid pues vosotros a los Judíos como bien os pareciere en el nombre del rey, y sellad lo con el anillo del rey; porque la escritura que se escribe en nombre del rey, y se sella con el anillo del rey, no es para revocarla.

9Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes tercero, que es Siván, a veintitrés del mismo; y escribióse conforme a todo lo que mandó Mardoqueo, a los Judíos, y a los sátrapas, y a los capitanes, y a los príncipes de las provincias que había desde la India hasta la Etiopía, ciento veintisiete provincias; a cada provincia según su escribir, y a cada pueblo conforme a su lengua, a los Judíos también conforme a su escritura y lengua.

10Y escribió en nombre del rey Asuero, y selló con el anillo del rey, y envió letras por correos de a caballo, montados en dromedarios, y en mulos hijos de yeguas;

11Con intimación de que el rey concedía a los Judíos que estaban en todas las ciudades, que se juntasen y estuviesen a la defensa de su vida, prontos a destruir, y matar, y acabar con todo ejército de pueblo o provincia que viniese contra ellos, aun niños y mujeres, y su despojo para presa,

12En un mismo día en todas las provincias del rey Asuero, en el trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar.

13La copia de la escritura que había de darse por ordenanza en cada provincia, para que fuese manifiesta a todos los pueblos, decía que los Judíos estuviesen apercibidos para aquel día, para vengarse de sus enemigos.

14Los correos pues, cabalgando en dromedarios y en mulos, salieron apresurados y constreñidos por el mandamiento del rey: y la ley fue dada en Susán capital del reino.

15Y salió Mardoqueo de delante del rey con vestido real de cárdeno y blanco, y una gran corona de oro, y un manto de lino y púrpura: y la ciudad de Susán se alegró y regocijó.

16Los Judíos tuvieron luz y alegría, y gozo y honra.

17Y en cada provincia y en cada ciudad donde llegó el mandamiento del rey, los Judíos tuvieron alegría y gozo, banquete y día de placer. Y muchos de los pueblos de la tierra se hacían Judíos, porque el temor de los Judíos había caído sobre ellos.

Sobre Ester 8

¿Qué pasa aquí?

Asuero da la casa de Amán a Ester y pone a Mardoqueo al frente de ella. Ester revela su parentesco con Mardoqueo. Luego suplica un contradecreto: el edicto original no se puede revocar, pero se redacta uno nuevo que permite a los judíos de todo el imperio armarse, defenderse y atacar a quienes los amenacen. El decreto sale con los correos más veloces. En Susa hay celebración. En todo el imperio, mucha gente se hace judía por temor.

¿La idea principal?

La liberación no llega borrando la amenaza, sino con el derecho a resistirla. Al pueblo judío se le devuelve su capacidad de actuar.

Una línea para recordar

3: "Volvió luego Ester a hablar delante del rey, y echóse a sus pies, llorando y rogándole que hiciese nula la maldad de Amán Agageo, y su designio que había formado contra los Judíos." Aun después de la victoria del capítulo 7, ella no se detiene. La amenaza sigue escrita por todo el imperio, y su fruto se verá en el capítulo 9, donde Mardoqueo crece y su fama se extiende por todas las provincias.

El contexto

El palacio de Susa, 474 a. C., pocos días después de la ejecución de Amán. Mardoqueo viste ahora ropas reales. Se reúnen escribas de todo el imperio que redactan el contraedicto en cada lengua y cada escritura. Los correos montan los caballos más rápidos de las caballerizas reales, criados para correr por el camino real. En Susa, la comunidad judía recibe la noticia y la ciudad estalla en celebración. Por las provincias, la gente reconsidera a quién es leal.

¿Quién aparece?

Ester, que sigue insistiendo, sin conformarse con una victoria personal mientras el decreto siga en pie; Mardoqueo, elevado al antiguo puesto de Amán, que usa ese acceso para proteger a su pueblo; Asuero, dispuesto a actuar, pero atado por su propia ley para revertirlo por completo.

Por qué importa

El capítulo 8 resuelve el problema de fondo que dejó abierto el capítulo 7: Amán ha muerto, pero su decreto sigue vigente. La ley persa no podía simplemente anularse. El contradecreto es una salida legal, una segunda ley que se levanta contra la primera. Es también un traspaso de poder: a los judíos se les autoriza a defenderse, a organizarse, a armarse. La celebración en Susa indica que los vientos políticos han cambiado por completo.

Para cuando sientes...

Ester llora a los pies del rey incluso después de haber ganado. La amenaza sigue viva en cada provincia, escrita en nombre del rey. Ella no se detiene hasta que se atiende.