Deuteronomio 21Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1CUANDO fuere hallado en la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas, muerto echado en el campo, y no se supiere quién lo hirió,
2Entonces tus ancianos y tus jueces saldrán y medirán hasta las ciudades que están alrededor del muerto:
3que los ancianos de aquella ciudad, de la ciudad más cercana al muerto, tomarán de la vacada una becerra que no haya servido, que no haya traído yugo;
4Y los ancianos de aquella ciudad traerán la becerra a un valle áspero, que nunca haya sido arado ni sembrado, y cortarán el pescuezo a la becerra allí en el valle.
5Entonces vendrán los sacerdotes hijos de Leví, porque a ellos escogió Jehová tu Dios para que le sirvan, y para bendecir en nombre de Jehová; y por el dicho de ellos se determinará todo pleito y toda llaga.
6Y todos los ancianos de aquella ciudad más cercana al muerto lavarán sus manos sobre la becerra degollada en el valle.
7Y protestarán, y dirán: Nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos lo vieron.
8Expía a tu pueblo Israel, al cual redimiste, oh Jehová; y no imputes la sangre inocente derramada en medio de tu pueblo Israel. Y la sangre les será perdonada.
9Y tú quitarás la culpa de sangre inocente de en medio de ti, cuando hicieres lo que es recto en los ojos de Jehová.
10Cuando salieres a la guerra contra tus enemigos, y Jehová tu Dios los entregare en tu mano, y tomares de ellos cautivos,
11Y vieres entre los cautivos alguna mujer hermosa, y la codiciares, y la tomares para ti por mujer,
12La meterás en tu casa; y ella raerá su cabeza, y cortará sus uñas,
13Y se quitará el vestido de su cautiverio, y quedaráse en tu casa: y llorará a su padre y a su madre el tiempo de un mes: y después entrarás a ella, y tu serás su marido, y ella tu mujer.
14si no te agradare, que la has de dejar en su libertad; y no la venderás por dinero, ni mercadearás con ella, por cuanto la afligiste.
15Cuando un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le parieren hijos, y el hijo primogénito fuere de la aborrecida;
16el día que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere, no podrá dar el derecho de primogenitura a los hijos de la amada en preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito;
17Mas al hijo de la aborrecida reconocerá por primogénito, para darle dos tantos de todo lo que se hallare que tiene: porque aquel es el principio de su fuerza, el derecho de la primogenitura es suyo.
18Cuando alguno tuviere hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndolo castigado, no les obedeciere;
19Entonces tomarlo han su padre y su madre, y lo sacarán a los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar suyo;
20Y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho.
21Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán con piedras, y morirá: así quitarás el mal de en medio de ti; y todo Israel oirá, y temerá.
22Cuando en alguno hubiere pecado de sentencia de muerte, por el que haya de morir, y le habrás colgado en un madero,
23No estará su cuerpo por la noche en el madero, mas sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldición de Dios es el colgado: y no contaminarás tu tierra, que Jehová tu Dios te da por heredad.
Sobre Deuteronomio 21
¿Qué pasa aquí?
Moisés trata varias leyes diversas: el ritual de la becerra para un homicidio sin resolver, los derechos de una mujer cautiva tomada como esposa, el derecho de herencia del primogénito de la esposa menos amada frente al hijo de la preferida, el hijo rebelde que es llevado ante los ancianos y apedreado, y la obligación de enterrar antes del anochecer al hombre colgado en un madero, porque el colgado es maldito de Dios.
¿La idea principal?
La ley llega hasta los bordes más íntimos e irregulares de la vida humana, desde un asesinato sin testigos hasta el entierro de un criminal, porque no hay zona de la experiencia humana que Dios no aborde.
Una línea para recordar
23: "No estará su cuerpo por la noche en el madero, mas sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldición de Dios es el colgado: y no contaminarás tu tierra, que Jehová tu Dios te da por heredad." Pablo cita este versículo en Gálatas para explicar el peso teológico de la crucifixión: Cristo se hizo maldición para que no siguiéramos bajo ella.
El contexto
Los campos de Moab, 1406 a. C. Moisés legisla para una sociedad que pronto entrará en una tierra con violencia real, guerra real, dolor real y disfunción real. Estas leyes tratan lo que pasa cuando alguien aparece muerto sin testigos, o cuando un soldado se enamora de una prisionera de guerra.
¿Quién aparece?
Moisés, legislando. El hombre asesinado, sin nombre, cuyo asesino se desconoce. La mujer cautiva. El primogénito de la esposa no amada. El hijo rebelde. El criminal ejecutado. Cada uno es un tipo, no una persona con nombre.
Por qué importa
El versículo 23 se convierte en uno de los versículos de mayor carga teológica del Nuevo Testamento. El argumento de Pablo en Gálatas 3:13, de que Cristo nos redimió de la maldición de la ley, depende directamente de este texto de Deuteronomio. El criminal colgado no solo era castigado, sino colocado en la categoría de los malditos, y Pablo dice que Jesús entró voluntariamente en esa categoría.
Para cuando sientes...
Para cuando la vida se ha vuelto irregular y complicada de maneras que las reglas sencillas no cubren. El capítulo dice que incluso los casos difíciles e incómodos han sido pensados, y que hay un camino para atravesarlos.