Deuteronomio 20Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1CUANDO salieres a la guerra contra tus enemigos, y vieres caballos y carros, un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, que Jehová tu Dios es contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto.
2cuando os acercareis para combatir, llegaráse el sacerdote, y hablará al pueblo,
3Y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos: no se ablande vuestro corazón, no temáis, no os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos;
4Que Jehová vuestro Dios anda con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.
5Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿ Quién ha edificado casa nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vuélvase a su casa, porque quizá no muera en la batalla, y otro alguno la estrene.
6Y quién ha plantado viña, y no ha hecho común uso de ella? Vaya, y vuélvase a su casa, porque quizá no muera en la batalla, y otro alguno la goce.
7Y quién se ha desposado con mujer, y no la ha tomado? Vaya, y vuélvase a su casa, porque quizá no muera en la batalla, y algún otro la tome.
8Y tornarán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán: ¿ Quién es hombre medroso y tierno de corazón? Vaya, y vuélvase a su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como su corazón.
9cuando los oficiales acabaren de hablar al pueblo, entonces los capitanes de los ejércitos mandarán delante del pueblo.
10Cuando te acercares a una ciudad para combatirla, le intimarás la paz.
11Y será que, si te respondiere, Paz, y te abriere, todo el pueblo que en ella fuere hallado te serán tributarios, y te servirán.
12Mas si no hiciere paz contigo, y emprendiere contigo guerra, y la cercares,
13Luego que Jehová tu Dios la entregare en tu mano, herirás a todo varón suyo a filo de espada.
14Solamente las mujeres y los niños, y los animales, y todo lo que hubiere en la ciudad, todos sus despojos, tomarás para ti: y comerás del despojo de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios te entregó.
15Así harás a todas las ciudades que estuvieren muy lejos de ti, que no fueren de las ciudades de estas gentes.
16Empero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida;
17Antes del todo los destruirás: al Heteo, y al Amorreo, y al Cananeo, y al Ferezeo, y al Heveo, y al Jebuseo; como Jehová tu Dios te ha mandado:
18Porque no os enseñen a hacer según todas sus abominaciones, que ellos hacen a sus dioses, y pequéis contra Jehová vuestro Dios.
19Cuando pusieres cerco a alguna ciudad, peleando contra ella muchos días para tomarla, no destruyas su arboleda metiendo en ella hacha, porque de ella comerás; y no la talarás, que no es hombre el árbol del campo para venir contra ti en el cerco.
20Mas el árbol que supieres que no es árbol para comer, lo destruirás y lo talarás, y construye baluarte contra la ciudad que pelea contigo, hasta sojuzgarla.
Sobre Deuteronomio 20
¿Qué pasa aquí?
Moisés da normas para la guerra: antes de la batalla, el sacerdote dirige palabras de valor al ejército, y los oficiales eximen del servicio al recién casado, al que acaba de construir casa, al que acaba de plantar viña y al que tiene miedo. A las ciudades fuera de Canaán se les debe ofrecer paz primero; si la rechazan, solo se mata a los hombres. Las ciudades dentro de Canaán quedan sujetas a destrucción total. Los árboles frutales no pueden talarse durante un asedio, porque el árbol no es tu enemigo.
¿La idea principal?
La guerra no queda fuera del alcance de la ley moral: incluso en la conquista, quién pelea, cuándo ofrecer paz y qué no destruir están regidos por las obligaciones del pacto.
Una línea para recordar
1: "CUANDO salieres a la guerra contra tus enemigos, y vieres caballos y carros, un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, que Jehová tu Dios es contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto." El cálculo militar no es poder de fuego contra poder de fuego, sino la presencia de Dios frente a cualquier otro factor.
El contexto
Los campos de Moab, 1406 a. C. Las ciudades estado cananeas tenían carros y murallas fortificadas. Israel tenía una generación de peregrinos del desierto sin tradición militar. Moisés intenta formar soldados que peleen con valor por algo que creen, no con una confianza basada en el equipo.
¿Quién aparece?
Moisés, legislando la práctica militar. El sacerdote que habla antes de la batalla. Los oficiales que llevan a cabo el proceso de exención. El soldado medroso, a quien se le permite irse para que su miedo no se contagie.
Por qué importa
Las exenciones del servicio militar son notablemente humanas para los estándares antiguos: la alegría del recién casado, la casa recién construida, la viña recién plantada y el miedo son motivos válidos para no participar. La disposición sobre los árboles frutales se ha citado en debates modernos sobre ética ambiental y el derecho de la guerra.
Para cuando sientes...
Para cuando la oposición se ve mucho más fuerte que tú y retirarse parece lo lógico. El capítulo dice que el tamaño del ejército que tienes enfrente importa menos que quién está a tu lado.