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Deuteronomio 22
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Deuteronomio 22Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1NO verás el buey de tu hermano, o su cordero, perdidos, y te retirarás de ellos: precisamente los volverás a tu hermano.

2Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no le conocieres, los recogerás en tu casa, y estarán contigo hasta que tu hermano los busque, y se los devolverás.

3Y así harás de su asno, así harás también de su vestido, y lo mismo harás con toda cosa perdida de tu hermano que se le perdiere, y tú la hallares: no podrás retraerte de ello.

4No verás el asno de tu hermano, o su buey, caídos en el camino, y te esconderás de ellos: con él has de procurar levantarlos.

5No vestirá la mujer hábito de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.

6Cuando topares en el camino algún nido de ave en cualquier árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y estuviere la madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no tomes la madre con los hijos:

7Dejarás ir a la madre, y tomarás los pollos para ti; para que te vaya bien, y prolongues tus días.

8Cuando edificares casa nueva, harás pretil a tu terrado, porque no pongas sangre en tu casa, si de él cayere alguno.

9No sembrarás tu viña de varias semillas, porque no se deprave la plenitud de la semilla que sembraste, y el fruto de la viña.

10No ararás con buey y con asno juntamente.

11No te vestirás de mistura, de lana y lino juntamente.

12Hacerte has flecos en los cuatro cabos de tu manto con que te cubrieres.

13Cuando alguno tomare mujer, y después de haber entrado a ella la aborreciere,

14Y le pusiere algunas faltas, y esparciere sobre ella mala fama, y dijere: Esta tomé por mujer, y llegué a ella, y no la hallé virgen;

15Entonces el padre de la moza y su madre tomarán, y sacarán las señales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la ciudad, en la puerta.

16Y dirá el padre de la moza a los ancianos: Yo di mi hija a este hombre por mujer, y él la aborrece;

17he aquí, él le pone tachas de algunas cosas, diciendo: No he hallado tu hija virgen; empero, he aquí las señales de la virginidad de mi hija. Y extenderán la sábana delante de los ancianos de la ciudad.

18Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán;

19Y le han de penar en cien piezas de plata, las cuales darán al padre de la moza, por cuanto esparció mala fama sobre virgen de Israel: y la ha de tener por mujer, y no podrá despedirla en todos sus días.

20Mas si este negocio fue verdad, que no se hubiere hallado virginidad en la moza,

21Entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán con piedras los hombres de su ciudad, y morirá; por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre: así quitarás el mal de en medio de ti.

22Cuando se sorprendiere alguno echado con mujer casada con marido, entrambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer: así quitarás el mal de Israel.

23Cuando fuere moza virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se echare con ella;

24Entonces los sacaréis a ambos a la puerta de aquella ciudad, y los apedrearéis con piedras, y morirán; la moza porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo: así quitarás el mal de en medio de ti.

25Mas si el hombre halló una moza desposada en el campo, y él la agarrare, y se echare con ella, morirá solo el hombre que con ella se habrá echado;

26Y a la moza no harás nada; no tiene la moza culpa de muerte: porque como cuando alguno se levanta contra su prójimo, y le quita la vida, así es esto:

27Porque él la halló en el campo: dio voces la moza desposada, y no hubo quien la valiese.

28Cuando alguno hallare moza virgen, que no fuere desposada, y la tomare, y se echare con ella, y fueren hallados;

29Entonces el hombre que se echó con ella dará al padre de la moza cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló: no la podrá despedir en todos sus días.

30No tomará alguno la mujer de su padre, ni descubrirá el regazo de su padre.

Sobre Deuteronomio 22

¿Qué pasa aquí?

Moisés da una colección de leyes diversas: devolver el animal extraviado del vecino, no desentenderse del animal caído de otro, no vestirse con ropa del otro sexo, no tomar a la madre ave junto con sus huevos, poner un pretil en el techo nuevo, no mezclar semillas ni uncir buey y asno al mismo arado, y varias leyes sobre la sexualidad, entre ellas la prueba de virginidad, la violación en la ciudad y en el campo, y la prohibición de ciertos matrimonios.

¿La idea principal?

La santidad no es una categoría reservada para el altar; da forma a cómo tratas el ganado extraviado de tu vecino, cómo construyes tu casa y cómo cuidas de un pájaro.

Una línea para recordar

4: "No verás el asno de tu hermano, o su buey, caídos en el camino, y te esconderás de ellos: con él has de procurar levantarlos." El mínimo de la obligación entre vecinos: no finjas que no lo viste.

El contexto

Los campos de Moab, 1406 a. C. Moisés describe la vida de aldea en una comunidad agrícola: techos planos donde la gente duerme en verano, campos con cultivos mezclados, animales que se extravían, aves en sus nidos. Las leyes están arraigadas en un mundo concreto, con texturas concretas.

¿Quién aparece?

Moisés, legislando una amplia gama de situaciones sociales. Vecinos, extranjeros y diversas categorías de hombres y mujeres aparecen como sujetos de las leyes, ninguno con nombre propio.

Por qué importa

La ley del pretil, que exige una baranda en todo techo plano, es una de las normas de seguridad en la construcción más antiguas que se conocen. La colección en conjunto muestra que la visión de santidad de Deuteronomio es integral y doméstica: toca la agricultura, la arquitectura, la ropa y la sexualidad con la misma seriedad.

Para cuando sientes...

Para cuando la vida espiritual se siente separada de la vida ordinaria. El capítulo insiste en que son la misma vida, y en que cómo construyes tu techo y cómo tratas el burro extraviado de alguien son ambas expresiones de quién eres.