Daniel 7Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1EN el primer año de Belsasar rey de Babilonia, vio Daniel un sueño y visiones de su cabeza en su cama: luego escribió el sueño, y notó la suma de los negocios.
2Habló Daniel y dijo: Veía yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en la gran mar.
3Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían de la mar.
4La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta tanto que sus alas fueron arrancadas, y fue quitada de la tierra; y púsose enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y fuéle dado corazón de hombre.
5Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se puso al un lado, y tenía en su boca tres costillas entre sus dientes; y fuéle dicho así: Levántate, traga carne mucha.
6Después de esto yo miraba, y he aquí otra, semejante a un tigre, y tenía cuatro alas de ave en sus espaldas: tenía también esta bestia cuatro cabezas; y fuéle dada potestad.
7Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible, y en grande manera fuerte; la cual tenía unos dientes grandes de hierro: devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies: y era muy diferente de todas las bestias que habían sido antes de ella, y tenía diez cuernos.
8Estando yo contemplando los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño subía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí, en este cuerno había ojos como ojos de hombre, y una boca que hablaba grandezas.
9Estuve mirando hasta que fueron puestas sillas: y un Anciano de grande edad se sentó, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su silla llama de fuego, sus ruedas fuego ardiente.
10Un río de fuego procedía y salía de delante de él: millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él: el Juez se sentó, y los libros se abrieron.
11Yo entonces miraba a causa de la voz de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta tanto que mataron la bestia, y su cuerpo fue deshecho, y entregado para ser quemado en el fuego.
12Habían también quitado a las otras bestias su señorío, y les había sido dada prolongación de vida hasta cierto tiempo.
13Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, e hiciéronle llegar delante de él.
14Y fuéle dado señorío, y gloria, y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron; su señorío, señorío eterno, que no será transitorio, y su reino que no se corromperá.
15Mi espíritu fue turbado, yo Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron.
16Lleguéme a uno de los que asistían, y preguntéle la verdad acerca de todo esto. Y hablóme, y declaróme la interpretación de las cosas.
17Estas grandes bestias, las cuales son cuatro, cuatro reyes son, que se levantarán en la tierra.
18Después tomarán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, y hasta el siglo de los siglos.
19Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que tan diferente era de todas las otras, espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro, y sus uñas de metal, que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies:
20Asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que había subido, de delante del cual habían caído tres: y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandezas, y su parecer mayor que el de sus compañeros.
21Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía,
22Hasta tanto que vino el Anciano de grande edad, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y vino el tiempo, y los santos poseyeron el reino.
23Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será más grande que todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, y la hollará, y la despedazará.
24Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será mayor que los primeros, y a tres reyes derribará.
25Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en mudar los tiempos y la ley: y entregados serán en su mano hasta tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo.
26Empero se sentará el juez, y quitaránle su señorío, para que sea destruído y arruinado hasta el extremo;
27Y que el reino, y el señorío, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo; cuyo reino es reino eterno, y todos los señoríos le servirán y obedecerán.
28Hasta aquí fue el fin de la plática. Yo Daniel, mucho me turbaron mis pensamientos, y mi rostro se me mudó: mas guardé en mi corazón el negocio.
Sobre Daniel 7
¿Qué pasa aquí?
Daniel tiene una visión de noche en la que cuatro grandes bestias suben de un mar agitado: un león, un oso, un leopardo y una cuarta bestia terrible con dientes de hierro. Un cuerno pequeño surge entre diez cuernos y habla con arrogancia. Entonces el Anciano de grande edad se sienta a juzgar entre llamas, la cuarta bestia es muerta, y uno como un hijo de hombre viene en las nubes y recibe del Anciano de grande edad un dominio eterno. Daniel pregunta a uno de los que asistían qué significa, y se le dice que las cuatro bestias son cuatro reinos, y que los santos del Altísimo recibirán finalmente el reino.
¿La idea principal?
Los imperios de la historia son bestias que se levantan y aterrorizan, pero son vigilados, juzgados y reemplazados por un reino entregado a una figura que es humana y más que humana.
Una línea para recordar
13: "Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, e hiciéronle llegar delante de él." Jesús cita este versículo en su juicio. Ningún otro versículo de Daniel pega tan fuerte en el Nuevo Testamento.
El contexto
La visión está fechada en el primer año de Belsasar, hacia el 553 a. C., lo que la sitúa cronológicamente antes de los capítulos 5 y 6, aunque aparece después de ellos en el libro. Aquí el libro empieza a pasar del arameo de vuelta hacia el hebreo, del relato de corte en tercera persona a la visión en primera persona. También cambia el género: lo que era historia como narración se vuelve historia como símbolo, y el punto de vista se traslada de la sala del tribunal a la sala del trono del cielo.
¿Quién aparece?
Daniel, que ahora narra sus propias visiones en primera persona; el Anciano de grande edad, de cabello blanco y entronizado en fuego; el Hijo del hombre, que se acerca al trono y recibe un dominio eterno; las cuatro bestias, que representan imperios mundiales sucesivos; el cuerno pequeño, arrogante y en guerra contra los santos.
Por qué importa
El capítulo 7 es el eje teológico del libro, donde el relato de corte se convierte en visión apocalíptica. La figura del Hijo del hombre llegó a ser central en la esperanza mesiánica judía y en la manera en que Jesús se describió a sí mismo. La visión del Anciano de grande edad entronizado en fuego es una de las escenas de sala del trono más influyentes de toda la Escritura, y moldeó Apocalipsis y siglos de liturgia.
Para cuando sientes...
Para cuando los acontecimientos del mundo parecen dirigidos por poderes que no rinden cuentas a nada. Daniel queda turbado y angustiado después de esta visión. Quizá esa sea exactamente la respuesta correcta al ver lo que la historia es en realidad.