Daniel 8Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1EN el año tercero del reinado del rey Belsasar, me apareció una visión a mí, Daniel, después de aquella que me había aparecido antes.
2Vi en visión, ( y aconteció cuando vi, que yo estaba en Susán, que es cabecera del reino en la provincia de Persia;) vi pues en visión, estando junto al río Ulai,
3Y alcé mis ojos, y miré, y he aquí un carnero que estaba delante del río, el cual tenía dos cuernos: y aunque eran altos, el uno era más alto que el otro; y el más alto subió a la postre.
4Vi que el carnero hería con los cuernos al poniente, al norte, y al mediodía, y que ninguna bestia podía parar delante de él, ni había quien escapase de su mano: y hacía conforme a su voluntad, y engrandecíase.
5Y estando yo considerando, he aquí un macho de cabrío venía de la parte del poniente sobre la haz de toda la tierra, el cual no tocaba la tierra: y tenía aquel macho de cabrío un cuerno notable entre sus ojos:
6Y vino hasta el carnero que tenía los dos cuernos, al cual había yo visto que estaba delante del río, y corrió contra él con la ira de su fortaleza.
7Y vilo que llegó junto al carnero, y levantóse contra él, e hiriólo, y quebró sus dos cuernos, porque en el carnero no había fuerzas para parar delante de él: derribólo por tanto en tierra, y hollólo; ni hubo quien librase al carnero de su mano.
8Y engrandecióse en gran manera el macho de cabrío; y estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar subieron otros cuatro maravillosos hacia los cuatro vientos del cielo.
9Y del uno de ellos salió un cuerno pequeño, el cual creció mucho al mediodía, y al oriente, y hacia la tierra deseable.
10Y engrandecióse hasta el ejército del cielo; y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra, y las holló.
11Aun contra el príncipe de la fortaleza se engrandeció, y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra.
12Y el ejército fue le entregado a causa de la prevaricación sobre el continuo sacrificio: y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y sucedióle prósperamente.
13Y oí un santo que hablaba; y otro de los santos dijo a aquel que hablaba: ¿ Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora que pone el santuario y el ejército para ser hollados?
14Y él me dijo: Hasta dos mil y trescientos días de tarde y mañana; y el santuario será purificado.
15Y acaeció que estando yo Daniel considerando la visión, y buscando su inteligencia, he aquí, como una semejanza de hombre se puso delante de mí.
16Y oí una voz de hombre entre las riberas de Ulai, que gritó y dijo: Gabriel, enseña la visión a este.
17Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y caí sobre mi rostro. Empero él me dijo: Entiende, hijo del hombre, porque al tiempo se cumplirá la visión.
18Y estando él hablando conmigo, caí dormido en tierra sobre mi rostro: y él me tocó, e hízome estar en pie.
19Y dijo: He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir en el fin de la ira: porque al tiempo se cumplirá:
20Aquel carnero que viste, que tenía cuernos, son los reyes de Media y de Persia.
21Y el macho cabrío es el rey de Javán: y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero.
22Y que fue quebrado y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos sucederán de la nación, mas no en la fortaleza de él.
23Y al cabo del imperio de estos, cuando se cumplirán los prevaricadores, levantaráse un rey altivo de rostro, y entendido en dudas.
24Y su poder se fortalecerá, mas no con fuerza suya; y destruirá maravillosamente, y prosperará; y hará arbitrariamente, y destruirá fuertes y al pueblo de los santos.
25Y con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y con paz destruirá a muchos: y contra el príncipe de los príncipes se levantará; mas sin mano será quebrantado.
26Y la visión de la tarde y la mañana que está dicha, es verdadera: y tú guarda la visión, porque es para muchos días.
27Y yo Daniel fui quebrantado, y estuve enfermo algunos días: y cuando convalecí, hice el negocio del rey; mas estaba espantado acerca de la visión, y no había quien la entendiese.
Sobre Daniel 8
¿Qué pasa aquí?
Dos años después, Daniel ve un carnero con dos cuernos embestido y vencido por un macho cabrío con un gran cuerno. El cuerno se quiebra y en su lugar salen cuatro. Un cuerno pequeño crece hacia el sur, hacia el oriente y hacia la tierra deseable, echa por tierra la verdad y profana el santuario durante dos mil trescientas tardes y mañanas. Gabriel interpreta la visión: el carnero es el imperio de Media y Persia, el macho cabrío es Grecia, el gran cuerno es su primer rey, y el cuerno pequeño es un rey tardío de rostro feroz que destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos.
¿La idea principal?
El choque de los imperios no es casual: poderes concretos suben y caen según un calendario, y el que ataca el santuario no escapa del juicio.
Una línea para recordar
25: "Y con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y con paz destruirá a muchos: y contra el príncipe de los príncipes se levantará; mas sin mano será quebrantado." El poder que se hace dios a sí mismo será quebrantado por una fuerza que no ve venir.
El contexto
En la visión, Daniel se ve a sí mismo en Susán, la capital persa que con el tiempo reemplazará a Babilonia. Todavía sirve en el gobierno de Babilonia cuando ve el imperio que la sustituirá, y el que vendrá después. El río Ulai corre cerca de Susán. La visión lo sitúa geográficamente en el futuro antes de que ese futuro llegue.
¿Quién aparece?
Daniel, quebrantado por la visión; Gabriel, enviado a interpretarla; el carnero, que representa el poder de dos cuernos de Persia; el macho cabrío, que representa la Grecia de Alejandro Magno; el cuerno pequeño, identificado por la mayoría de los estudiosos con Antíoco IV Epífanes, que profanó el templo de Jerusalén en el 167 a. C.
Por qué importa
El capítulo 8 es la visión históricamente más precisa de Daniel. El único cuerno del macho cabrío que se quiebra y los cuatro que surgen corresponden casi exactamente a Alejandro Magno, que murió joven, y a su imperio repartido entre cuatro generales. Para los lectores judíos bajo la persecución de Antíoco IV, este capítulo confirmaba que su sufrimiento había sido previsto y tenía límite.
Para cuando sientes...
Para cuando necesitas saber que lo que le está pasando al pueblo de Dios no ha tomado a Dios por sorpresa. La visión es difícil de recibir; Daniel queda enfermo durante días, y aun la explicación de Gabriel lo deja abrumado.