Zacarías 8Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y FUE a mí palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo:
2Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo he celado a Sión con grande celo, y con grande ira la celé.
3Así dice Jehová: Yo he restituído a Sión, y moraré en medio de Jerusalem: y Jerusalem se llamará Ciudad de Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad.
4Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Aun han de morar viejos y viejas en las plazas de Jerusalem, y cada cual con bordón en su mano por la multitud de los días.
5Y las calles de la ciudad serán llenas de muchachos y muchachas, que jugarán en las calles.
6Así dice Jehová de los ejércitos: Si esto parecerá dificultoso a los ojos del resto de este pueblo en aquellos días, ¿ también será dificultoso delante de mis ojos? dice Jehová de los ejércitos.
7Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí, yo salvo mi pueblo de la tierra del oriente, y de la tierra donde se pone el sol;
8Y traerélos, y habitarán en medio de Jerusalem; y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios con verdad y con justicia.
9Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Esfuércense vuestras manos, de vosotros los que oís en estos días estas palabras de la boca de los profetas, desde el día que se echó el cimiento a la casa de Jehová de los ejércitos, para edificar el templo.
10Porque antes de estos días no ha habido paga de hombre, ni paga de bestia, ni hubo paz alguna para entrante ni para saliente, a causa del enemigo: y yo dejé todos los hombres, cada cual contra su compañero.
11Mas ahora no lo haré con el resto de este pueblo como en aquellos días pasados, dice Jehová de los ejércitos.
12Porque habrá simiente de paz; la vid dará su fruto, y dará su producto la tierra, y los cielos darán su rocío; y haré que el resto de este pueblo posea todo esto.
13Y será que como fuisteis maldición entre las gentes, oh casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré, y seréis bendición. No temáis, mas esfuércense vuestras manos.
14Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Como pensé haceros mal cuando vuestros padres me provocaron a ira, dice Jehová de los ejércitos, y no me arrepentí;
15Así tornando he pensado de hacer bien a Jerusalem y a la casa de Judá en estos días: no temáis.
16Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad en vuestras puertas verdad y juicio de paz:
17Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis juramento falso: porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová.
18Y fue a mí palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo:
19Así ha dicho Jehová de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, y el ayuno del quinto, y el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, se tornarán a la casa de Judá en gozo y alegría, y en festivas solemnidades. Amad pues verdad y paz.
20Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Aun vendrán pueblos, y moradores de muchas ciudades;
21Y vendrán los moradores de la una a la otra, y dirán: Vamos a implorar el favor de Jehová, y a buscar a Jehová de los ejércitos. Yo también iré.
22Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalem, y a implorar el favor de Jehová.
23Así ha dicho Jehová de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de todas las lenguas de las gentes, trabarán de la falda de un Judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.
Sobre Zacarías 8
¿Qué pasa aquí?
Dios responde la pregunta del ayuno del capítulo 7 con diez promesas de restauración, cada una introducida con "Así ha dicho Jehová de los ejércitos". Ancianos y ancianas llenarán las calles de Jerusalén; los niños jugarán en sus plazas. Los exiliados dispersos volverán del oriente y del occidente. La verdad y el comercio honrado caracterizarán a la ciudad reconstruida. Los ayunos se convertirán en fiestas. Y gente de todas las lenguas se aferrará a un judío y le rogará que la lleve consigo a buscar a Jehová.
¿La idea principal?
Cuando Dios vuelve a su ciudad, la comunidad humana florece a tal grado que las naciones quieren unirse a ella.
Una línea para recordar
23: "Así ha dicho Jehová de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de todas las lenguas de las gentes, trabarán de la falda de un Judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros." La imagen invierte toda caricatura antijudía del mundo antiguo: en lugar de un Israel aislado y avergonzado, gente de todas las lenguas se aferra a la oportunidad de viajar con ellos, porque el Dios que llevan consigo es el que vale la pena encontrar.
El contexto
Imagina las calles de una Jerusalén reconstruida: ancianos y ancianas sentados al sol con sus bastones, niños gritándose de un lado a otro de la plaza. Nadie tiene miedo de salir. Los mercados son honrados. Las cosechas llegan. Los viejos días de duelo son ahora días de fiesta. Y a la puerta, una multitud de extranjeros se apretuja, agarrando la manga de un viajero judío y diciendo: oímos que tu Dios de verdad está allí. Llévanos contigo.
¿Quién aparece?
Dios es el único que habla a lo largo de diez oráculos, cada uno precedido por su nombre. El remanente del pueblo es tratado como futuro receptor de bendición. Los ancianos con sus bordones y los niños que juegan representan la vida entera restaurada. Las naciones que convergen sobre Jerusalén en el último oráculo no tienen nombre pero son numerosas, y representan la inclusión de los gentiles en la vida del pacto de Israel.
Por qué importa
Zacarías 8 es la visión más sostenida de shalom en los profetas posteriores al exilio. Sus diez oráculos hacen eco deliberado de las diez plagas a la inversa: donde Egipto experimentó juicio, Jerusalén experimentará una bendición de magnitud equivalente. La imagen final de la peregrinación de los gentiles se cita en textos cristianos primitivos como modelo de la composición multiétnica de la iglesia. La estrategia misionera de Pablo de ir primero a las sinagogas se entiende mejor leída con este trasfondo.
Para cuando sientes...
Después de la dura reprensión del capítulo 7, este capítulo se siente como cielo abierto. Las imágenes concretas, abuelos sentados afuera, niños corriendo, una moneda estable, tribunales honrados, cosechas abundantes, son hogareñas y cálidas, lo opuesto a lo grandioso.