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Salmos 40
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Salmo 40Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Al Músico principal: Salmo de David. RESIGNADAMENTE esperé a Jehová, e inclinóse a mí, y oyó mi clamor.

2E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

3Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y esperarán en Jehová.

4Bienaventurado el hombre que puso a Jehová por su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que declinan a la mentira.

5Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar: si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enarrados.

6Sacrificio y presente no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado.

7Entonces dije: He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí:

8El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas.

9Anunciado he justicia en grande congregación: he aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.

10No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: tu verdad y tu salvación he dicho: no oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.

11Jehová, no apartes de mí tus misericordias: tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.

12Porque me han cercado males hasta no haber cuento: hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.

13Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme.

14Sean avergonzados y confusos a una los que buscan mi vida para cortarla: vuelvan atrás y avergüéncense los que mi mal desean.

15Sean asolados en pago de su afrenta los que me dicen: ¡ Ea, ea!

16Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: Jehová sea ensalzado.

17Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

Sobre Salmo 40

¿Qué pasa aquí?

Un salmo de dos mitades. La primera es un relato puro de rescate: David esperó con paciencia, Dios lo sacó de un lago de miseria, puso sus pies sobre una peña, puso en su boca una canción nueva. Muchos lo vieron y confiaron. Luego, una declaración de que Dios quiere obediencia más que sacrificio: "has abierto mis oídos"; en el envoltorio del libro está escrito de mí. Después la segunda mitad se hunde de nuevo en la crisis: males sin número, pecados que superan su cabeza, súplica urgente. La alabanza y el lamento coexisten.

¿La idea principal?

Quien ha sido rescatado de un hoyo puede estar parado al borde del siguiente, y el testimonio del primer rescate es la base de la segunda petición.

Una línea para recordar

1: "RESIGNADAMENTE esperé a Jehová, e inclinóse a mí, y oyó mi clamor." El rescate en pasado es el fundamento de la confianza en presente.

El contexto

Encabezado: "Al Músico principal: Salmo de David." El "lago de miseria" y el "lodo cenagoso" (v2) son metafóricos (la muerte, la depresión) o un encarcelamiento literal. La segunda mitad del salmo (vv12-17) es casi idéntica al Salmo 70, lo que sugiere que uno se derivó del otro o que ambos comparten una fuente litúrgica común.

¿Quién aparece?

David como el rescatado del hoyo; Dios como el que se inclinó, oyó y levantó; los muchos que vieron y confiaron; los enemigos que buscan el alma de David; el David afligido y necesitado que cierra el salmo.

Por qué importa

Hebreos 10:5-7 cita el Salmo 40:6-8 ("Sacrificio y presente no te agrada... He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí") como palabras de Cristo al entrar en el mundo, aplicadas a su encarnación. La lectura de la Septuaginta del v6 ("me apropiaste cuerpo") la retoma Hebreos al pie de la letra. Así, el salmo ocupa una posición cristológica crucial.

Para cuando sientes...

Para cuando ya pasaste por una cosa imposible y ahora viene otra. La primera liberación no queda en ridículo por la segunda crisis; es la premisa de la próxima oración.