Romanos 6Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1PUES qué diremos? Perseveraremos en pecado para que la gracia crezca?
2En ninguna manera. Porque los que somos muertos al pecado, ¿ cómo viviremos aún en él?
3O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte?
4Porque somos sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.
5Porque si fuimos plantados juntamente en él a la semejanza de su muerte, así también lo seremos a la de su resurrección:
6Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fue crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, a fin de que no sirvamos más al pecado.
7Porque el que es muerto, justificado es del pecado.
8Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;
9Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, ya no muere: la muerte no se enseñoreará más de él.
10Porque el haber muerto, al pecado murió una vez; mas el vivir, a Dios vive.
11Así también vosotros, pensad que de cierto estáis muertos al pecado, mas vivos a Dios en Cristo Jesús Señor nuestro.
12No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias;
13Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado por instrumentos de iniquidad; antes presentaos a Dios como vivos de los muertos, y vuestros miembros a Dios por instrumentos de justicia.
14Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
15Pues qué? ¿ Pecaremos, porque no estamos bajo de la ley, sino bajo de la gracia? En ninguna manera.
16No sabéis que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecer le, sois siervos de aquel a quien obedecéis, o del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia?
17Empero gracias a Dios, que aunque fuisteis siervos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual sois entregados;
18Y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia.
19Humana cosa digo, por la flaqueza de vuestra carne: que como para iniquidad presentasteis vuestros miembros a servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santidad presentéis vuestros miembros a servir a la justicia.
20Porque cuando fuisteis siervos del pecado, erais libres acerca de la justicia.
21Qué fruto, pues, teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? porque el fin de ellas es muerte.
22Mas ahora, librados del pecado, y hechos siervos a Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y por fin la vida eterna.
23Porque la paga del pecado es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Sobre Romanos 6
¿Qué pasa aquí?
Si la gracia abunda donde abunda el pecado, ¿por qué no pecar más? Pablo llama absurda esa lógica. El bautismo es una unión con la muerte y la resurrección de Cristo: el viejo hombre es crucificado, el cuerpo del pecado es destruido y los creyentes son levantados a una vida nueva. Deben considerarse muertos al pecado y vivos para Dios, y ofrecerse a la justicia. La paga del pecado es muerte; la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo.
¿La idea principal?
La justificación no da licencia para pecar; cambia de raíz lo que eres, de modo que el pecado ya no es tu amo y la justicia se vuelve la dirección natural de tu vida.
Una línea para recordar
23: "Porque la paga del pecado es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro." Paga y dádiva se contraponen a propósito: una se gana, la otra no se puede ganar.
El contexto
En la iglesia primitiva, el bautismo era por inmersión de adultos, a menudo en público e inmediatamente después de la conversión. La imagen de hundirse y salir del agua era vívida y física. Pablo se apoya en esa experiencia vivida: bajaste como la persona vieja y saliste como otra. El rito realizaba aquello que señalaba.
¿Quién aparece?
El creyente, cuyo viejo hombre ha sido crucificado con Cristo y que ahora es llamado a contar esa realidad como verdadera. El pecado, personificado como un amo de esclavos que ha perdido todo derecho legal sobre los que han muerto a él.
Por qué importa
Este capítulo enfrenta la pregunta práctica que toda teología seria de la gracia tiene que encarar. La respuesta de Pablo no son más reglas, sino una identidad cambiada: has muerto al pecado, así que vive conforme a lo que eres. La idea de la unión con Cristo en su muerte y resurrección es una de las más fecundas de toda la teología del Nuevo Testamento.
Para cuando sientes...
Para cuando te sientes atrapado en un patrón y no logras imaginarte distinto. Pablo no dice esfuérzate más; dice considéralo, tenlo por cierto, trata lo que le pasó a Cristo como si te hubiera pasado a ti. La identidad precede a la conducta.