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Números 13
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Números 13Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y DESPUÉS movió el pueblo de Hazerot, y asentaron el campo en el desierto de Parán.

2Y Jehová habló a Moisés, diciendo:

3Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel: de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos.

4Y Moisés los envió desde el desierto de Parán, conforme a la palabra de Jehová: y todos aquellos varones eran príncipes de los hijos de Israel.

5Los nombres de los cuales son estos: De la tribu de Rubén, Samúa hijo de Zacur.

6De la tribu de Simeón, Safat hijo de Hurí.

7De la tribu de Judá, Caleb hijo de Jefone.

8De la tribu de Isacar, Igal hijo de José.

9De la tribu de Efraín, Oseas hijo de Nun.

10De la tribu de Benjamín, Palti hijo de Rafú.

11De la tribu de Zabulón, Gadiel hijo de Sodi.

12De la tribu de José, de la tribu de Manasés, Gadi hijo de Susi.

13De la tribu de Dan, Amiel hijo de Gemali.

14De la tribu de Aser, Setur hijo de Micael.

15De la tribu de Neftalí, Nahabí hijo de Vapsi.

16De la tribu de Gad, Geuel hijo de Maqui.

17Estos son los nombres de los varones que Moisés envió a reconocer la tierra: y a Oseas hijo de Nun, le puso Moisés el nombre de Josué.

18Enviólos, pues, Moisés a reconocer la tierra de Canaán, diciéndoles: Subid por aquí, por el mediodía, y subid al monte:

19Y observad la tierra qué tal es; y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si poco o numeroso;

20Qué tal la tierra habitada, si es buena o mala; y qué tales son las ciudades habitadas, si de tiendas o de fortalezas;

21Y cuál sea el terreno, si es pingüe o flaco, si en él hay o no árboles: y esforzaos, y coged del fruto del país. Y el tiempo era el tiempo de las primeras uvas.

22Y ellos subieron, y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, entrando en Hamat.

23Y subieron por el mediodía, y vinieron hasta Hebrón: y allí estaban Ahimán, y Sesai, y Talmai, hijos de Anac. Hebrón fue edificada siete años antes de Zoán, la de Egipto.

24Y llegaron hasta el arroyo de Escol, y de allí cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual trajeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos.

25Y llamóse aquel lugar Nahal-escol, por el racimo que cortaron de allí los hijos de Israel.

26Y volvieron de reconocer la tierra al cabo de cuarenta días.

27Y anduvieron y vinieron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y diéronles la respuesta, y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra.

28Y le contaron, y dijeron: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella.

29Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fuertes; y también vimos allí los hijos de Anac.

30Amalec habita la tierra del mediodía; y el Heteo, y el Jebuseo, y el Amorreo, habitan en el monte; y el Cananeo habita junto a la mar, y a la ribera del Jordán.

31Entonces Caleb hizo callar el pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y poseámosla; que más podremos que ella.

32Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo; porque es más fuerte que nosotros.

33Y vituperaron entre los hijos de Israel la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella, son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes: y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

Sobre Números 13

¿Qué pasa aquí?

Dios le ordena a Moisés enviar a un hombre de cada tribu a reconocer la tierra de Canaán. Recorren la tierra durante cuarenta días, llegan hasta Hebrón y el valle de Escol, y vuelven con uvas y granadas. Diez de los doce informan que la tierra es buena, pero que sus habitantes son gigantes y sus ciudades están amuralladas; a su lado se sienten como langostas. Solo Caleb y Josué animan al pueblo a subir.

¿La idea principal?

La misma evidencia produce dos informes distintos: la fe ve la tierra que Dios prometió, y el miedo solo ve los obstáculos.

Una línea para recordar

31: "Entonces Caleb hizo callar el pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y poseámosla; que más podremos que ella." Una voz contra diez, y la historia recuerda cuál tenía razón.

El contexto

El desierto de Parán, en el sur del Neguev, hacia el 1446 a. C. Los exploradores viajan hacia el norte por todo Canaán, desde el desierto del sur hasta la región cercana a Hamat en el norte. Vuelven con pruebas físicas de la fertilidad de la tierra y pruebas físicas de su fuerza militar. Los dos hechos conviven. Lo que significan es cuestión de interpretación.

¿Quién aparece?

Moisés y Aarón, que envían a los exploradores; Caleb de Judá y Josué de Efraín, los dos espías fieles; los diez exploradores infieles, entre ellos Samúa, Safat, Igal, Palti, Gadiel, Gadi, Amiel, Setur, Nahbi y Geuel; Anac, nombrado como un gigante cuyos descendientes habitan la tierra.

Por qué importa

Este capítulo es la bisagra de Números. Todo lo anterior es preparación; todo lo posterior es consecuencia. Los cuarenta días de viaje de los exploradores se convierten en el molde de los cuarenta años que siguen. El informe de la mayoría gana a corto plazo. Caleb y Josué sobreviven para ver por qué estaba equivocado.

Para cuando sientes...

Para cuando estás al borde de algo bueno y lo único que alcanzas a ver es lo grandes que son los obstáculos. Compararse con langostas no es humildad; el texto lo llama una mala fama.