Mateo 16Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y LLEGÁNDOSE los Fariseos y los Saduceos para tentarle, le pedían que les mostrase señal del cielo.
2Mas él respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del día, decís: Sereno; porque el cielo tiene arreboles.
3Y a la mañana: Hoy tempestad; porque tiene arreboles el cielo triste. Hipócritas, que sabéis hacer diferencia en la faz del cielo; ¿ y en las señales de los tiempos no podéis?
4La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. Y dejándolos, se fue.
5Y viniendo sus discípulos de la otra parte del lago, se habían olvidado de tomar pan.
6Y Jesús les dijo: Mirad, y guardaos de la levadura de los Fariseos y de los Saduceos.
7Y ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no tomamos pan.
8Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿ Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tomasteis pan?
9No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántos cestos alzasteis?
10Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas espuertas tomasteis?
11Cómo es que no entendéis que no por el pan os dije, que os guardaseis de la levadura de los Fariseos y de los Saduceos?
12Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura de pan, sino de la doctrina de los Fariseos y de los Saduceos.
13Y viniendo Jesús a las partes de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿ Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?
14Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.
15El les dice: Y vosotros, ¿ quién decís que soy?
16Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
17Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, mas mi Padre que está en los cielos.
18Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
19Y a ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.
20Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.
21Desde aquel tiempo comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le convenía ir a Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.
22Y Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reprenderle, diciendo: Señor, ten compasión de ti: en ninguna manera esto te acontezca.
23Entonces él, volviéndose, dijo a Pedro: Quítate de delante de mí, Satanás; me eres escándalo; porque no entiendes lo que es de Dios sino lo que es de los hombres.
24Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
25Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.
26Porque ¿ de qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? O ¿ qué recompensa dará el hombre por su alma?
27Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.
28De cierto os digo: hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su reino.
Sobre Mateo 16
¿Qué pasa aquí?
Los fariseos y saduceos piden una señal; Jesús se niega y advierte contra su levadura. Pregunta a sus discípulos quién dice la gente que es él, y luego quién dicen ellos que es. Pedro responde: tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Jesús lo bendice, lo llama la piedra y le da las llaves del reino. De inmediato anuncia su sufrimiento y su muerte; Pedro lo reprende y a su vez es reprendido. Jesús dice a los discípulos que se nieguen a sí mismos, tomen su cruz y lo sigan.
¿La idea principal?
En el momento en que Pedro nombra correctamente a Jesús, Jesús empieza a explicar qué clase de Mesías será, y no se parece en nada a lo que ninguno de ellos esperaba.
Una línea para recordar
16: "Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente." La confesión hacia la que se ha ido construyendo todo Mateo, y llega a mitad del libro.
El contexto
Cesarea de Filipo se construyó al pie del monte Hermón, cerca de las fuentes del Jordán. La zona tenía santuarios a Baal y más tarde al dios griego Pan, con una cueva llamada las Puertas del Hades. Cuando Jesús dice que las puertas del infierno no prevalecerán contra su iglesia, está señalando la pared de roca que tiene detrás.
¿Quién aparece?
Los fariseos y saduceos, que siguen buscando señales; los discípulos en la barca; Pedro, que nombra y es nombrado; Jesús, que elogia y luego corrige a Pedro en la misma escena.
Por qué importa
La confesión de Pedro es la bisagra del evangelio de Mateo. Todo lo anterior avanza hacia ella; todo lo posterior avanza hacia la cruz. La promesa de edificar la iglesia (sobre esta piedra edificaré mi iglesia) es el único uso de la palabra iglesia por parte de Mateo en un contexto narrativo. El escenario de Cesarea de Filipo es intencionado: era un lugar de culto pagano, un sitio del poder humano.
Para cuando sientes...
Para cuando has entendido algo verdadero sobre una persona que amas y de inmediato descubres que también la habías malentendido por completo. Lo más alto y lo más bajo de Pedro ocurren en la misma escena, en pocos versículos. Quítate de delante de mí, Satanás llega justo después de bienaventurado eres. El vaivén es real.