Lucas 15Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y SE llegaban a él todos los publicanos y pecadores a oirle.
2Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.
3Y él les propuso esta parábola, diciendo:
4Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va a la que se perdió, hasta que la halle?
5Y hallada, la pone sobre sus hombros gozoso;
6Y viniendo a casa, junta a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: Dadme el parabién, porque he hallado mi oveja que se había perdido.
7Os digo, que así habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento.
8O qué mujer que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende el candil, y barre la casa, y busca con diligencia hasta hallarla?
9Y cuando la hubiere hallado, junta las amigas y las vecinas, diciendo: Dadme el parabién, porque he hallado la dracma que había perdido.
10Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
11Y dijo: Un hombre tenía dos hijos;
12Y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece: y les repartió la hacienda.
13Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, partió lejos a una provincia apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo perdidamente.
14Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una grande hambre en aquella provincia, y comenzóle a faltar.
15Y fue y se llegó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase los puercos.
16Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que comían los puercos; mas nadie se las daba.
17Y volviendo en sí, dijo: ¡ Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
18Me levantaré, e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti;
19Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
20Y levantándose, vino a su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.
21Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.
22Mas el padre dijo a sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y zapatos en sus pies.
23Y traed el becerro grueso, y matadlo, y comamos, y hagamos fiesta:
24Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
25Y su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas;
26Y llamando a uno de los criados, preguntóle qué era aquello.
27Y él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo.
28Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.
29Mas él respondiendo, dijo al padre: He aquí tantos años te sirvo, no habiendo traspasado jamás tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para gozarme con mis amigos:
30Mas cuando vino este tu hijo, que ha consumido tu hacienda con rameras, has matado para él el becerro grueso.
31El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.
32Mas era menester hacer fiesta y holgar nos, porque este tu hermano muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado.
Sobre Lucas 15
¿Qué pasa aquí?
Los publicanos y pecadores se acercan para oír a Jesús, y los fariseos y escribas murmuran por ello. Jesús responde con tres parábolas. Un pastor deja noventa y nueve ovejas para buscar una perdida y hace fiesta cuando la encuentra. Una mujer pierde una de diez monedas, busca hasta hallarla y hace fiesta. El hijo menor de un hombre exige su herencia, la desperdicia, toca fondo apacentando cerdos, vuelve en sí y regresa a casa. Su padre corre a su encuentro antes de que termine su discurso. El hijo mayor se niega a entrar.
¿La idea principal?
La alegría del cielo por un pecador que vuelve es tan desbordante que hace fiesta, y el obstáculo principal en las tres historias no son los perdidos sino los que no entienden por qué alguien celebraría su regreso.
Una línea para recordar
20: "Y levantándose, vino a su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle." El padre corre. En el antiguo Cercano Oriente, un hombre de dignidad no corría. El abrazo es escandaloso antes de que se diga una sola palabra.
El contexto
La decisión del hijo menor de apacentar cerdos es la señal de Lucas al lector judío de que la degradación es total. Los cerdos eran ritualmente inmundos, y cuidarlos estaba por debajo de lo que cualquier israelita con dignidad aceptaría. Que el hijo siga pasando hambre mientras los cuida agudiza el punto: el mundo gentil no tiene nada que ofrecerle. Vuelve en sí entre los cerdos.
¿Quién aparece?
Los fariseos y escribas, murmurando; el pastor que cuenta su rebaño y le falta una; la mujer que barre toda su casa por una moneda; el hijo menor que ensaya su discurso camino a casa; el padre que lo interrumpe; el hijo mayor, que ha sido fiel y ha estado furioso todo el tiempo.
Por qué importa
El hijo mayor es la figura sin resolver del capítulo. La historia termina antes de que él entre o se quede fuera. Representa a toda persona que lo ha hecho todo bien y resiente la gracia que se extiende a quienes no. Lucas coloca la parábola como respuesta directa a la murmuración de los fariseos. Ellos son el hijo mayor, y la pregunta es si entrarán a la fiesta.
Para cuando sientes...
Para cuando has vuelto en ti después de arruinarlo todo, y todavía vas ensayando tu disculpa por el camino. El padre te ve cuando aún estás lejos.