Libros
Lucas 14
14/24

Lucas 14Reina Valera 1909 · Biblia en audio

Escuchar Lucas 14
Escuchar en

1Y ACONTECIÓ que entrando en casa de un príncipe de los Fariseos un sábado a comer pan, ellos le acechaban.

2Y he aquí un hombre hidrópico estaba delante de él.

3Y respondiendo Jesús, habló a los doctores de la ley y a los Fariseos, diciendo: ¿ Es lícito sanar en sábado?

4Y ellos callaron. Entonces él tomándole, le sanó, y despidióle.

5Y respondiendo a ellos dijo: ¿ El asno o el buey de cuál de vosotros caerá en algún pozo, y no lo sacará luego en día de sábado?

6Y no le podían replicar a estas cosas.

7Y observando cómo escogían los primeros asientos a la mesa, propuso una parábola a los convidados, diciéndoles:

8Cuando fueres convidado de alguno a bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más honrado que tú esté por él convidado,

9Y viniendo el que te llamó a ti y a él, te diga: Da lugar a este: y entonces comiences con vergüenza a tener el lugar último.

10Mas cuando fueres convidado, ve, y siéntate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llamó, te diga: Amigo, sube arriba: entonces tendrás gloria delante de los que juntamente se asientan a la mesa.

11Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.

12Y dijo también al que le había convidado: Cuando haces comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; porque también ellos no te vuelvan a convidar, y te sea hecha compensación.

13Mas cuando haces banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos;

14Y serás bienaventurado; porque no te pueden retribuir; mas te será recompensado en la resurrección de los justos.

15Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de los cielos.

16El entonces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y convidó a muchos.

17Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya está todo aparejado.

18Y comenzaron todos a una a excusarse. El primero le dijo: He comprado una hacienda, y necesito salir y verla; te ruego que me des por excusado.

19Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; ruégote que me des por excusado.

20Y el otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.

21Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de la familia, dijo a su siervo: Ve presto por las plazas y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.

22Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar.

23Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérza los a entrar, para que se llene mi casa.

24Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados, gustará mi cena.

25Y muchas gentes iban con él; y volviéndose les dijo:

26Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su vida, no puede ser mi discípulo.

27Y cualquiera que no trae su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.

28Porque ¿ cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que necesita para acabarla?

29Porque después que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos los que lo vieren, no comiencen a hacer burla de él,

30Diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.

31O cuál rey, habiendo de ir a hacer guerra contra otro rey, sentándose primero no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene contra él con veinte mil?

32De otra manera, cuando aun el otro está lejos, le ruega por la paz, enviándo le embajada.

33Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo.

34Buena es la sal; mas si aun la sal fuere desvanecida, ¿ con qué se adobará?

35Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. Quien tiene oídos para oir, oiga.

Sobre Lucas 14

¿Qué pasa aquí?

Jesús sana en sábado a un hombre hidrópico en la cena de un fariseo, y luego da dos lecciones de etiqueta en la mesa: toma el lugar más bajo para que te hagan subir, e invita a quienes no pueden pagarte. Una parábola de una gran cena: todos los invitados se excusan, así que el anfitrión llena la sala con los pobres, los mancos, los ciegos y los cojos, y luego obliga a entrar a desconocidos de los caminos y los vallados. Calcular el costo del discipulado: tanto una torre como una guerra exigen una evaluación realista antes de empezar. La sal que pierde su sabor no sirve para nada.

¿La idea principal?

La mesa del reino no la llenan los primeros invitados sino aquellos que nadie esperaba, y conseguir un lugar cuesta más de lo que la mayoría está dispuesta a pagar.

Una línea para recordar

11: "Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado." Lucas lo dice dos veces, aquí y en el capítulo 18. La aritmética social del reino va en dirección contraria a la del mundo.

El contexto

La hidropesía, hoy llamada edema, provoca acumulación de líquido e hinchazón severa. Los médicos antiguos la consideraban una condición insaciable, y algunos comentaristas lo leen como un contraste deliberado con la avaricia de la que se va a hablar. Jesús sana al hombre, descarta la objeción teológica antes incluso de que se plantee, y luego da una lección de sobremesa a gente que no la pidió.

¿Quién aparece?

El hombre hidrópico, sanado sin haber pedido nada; los fariseos, que observan; los invitados a la cena, que se disputan los primeros lugares; un comensal que hace un comentario piadoso sobre el banquete del reino; el anfitrión de la parábola de la gran cena; los siervos enviados a llenar la sala.

Por qué importa

La parábola de la gran cena es un desafío directo a quienes están sentados a la mesa. Los primeros invitados representan a quienes han recibido toda oportunidad y la han rechazado. Las plazas, los caminos y los vallados representan a personas muy lejos del establecimiento religioso. El público de Lucas se habría reconocido en los que llegaron tarde.

Para cuando sientes...

Para cuando sientes que te perdiste tu invitación, o que las puertas son para otros. La sala no se llena con gente que se ganó su lugar. Se llena porque el anfitrión insiste en tener la casa llena.