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Lucas 13
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Lucas 13Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y EN este mismo tiempo estaban allí unos que le contaban acerca de los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios.

2Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿ Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos?

3No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente.

4O aquellos dieciocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿ pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem?

5No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis asimismo.

6Y dijo esta parábola: Tenía uno una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló.

7Y dijo al viñero: He aquí tres años ha que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala, ¿ por qué ocupará aún la tierra?

8El entonces respondiendo, le dijo: Señor, déjala aún este año, hasta que la excave, y estercole.

9Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después.

10Y enseñaba en una sinagoga en sábado.

11Y he aquí una mujer que tenía espíritu de enfermedad dieciocho años, y andaba agobiada, que en ninguna manera se podía enhestar.

12Y como Jesús la vio, llamóla, y díjole: Mujer, libre eres de tu enfermedad.

13Y puso las manos sobre ella; y luego se enderezó, y glorificaba a Dios.

14Y respondiendo el príncipe de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese curado en sábado, dijo a la compañía: Seis días hay en que es necesario obrar: en estos, pues, venid y sed curados, y no en día de sábado.

15Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿ no desata en sábado su buey o su asno del pesebre, y lo lleva a beber?

16Y a esta hija de Abraham, que he aquí Satanás la había ligado dieciocho años, ¿ no convino desatar la de esta ligadura en día de sábado?

17Y diciendo estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios: mas todo el pueblo se gozaba de todas las cosas gloriosas que eran por él hechas.

18Y dijo: ¿ A qué es semejante el reino de Dios, y a qué le compararé?

19Semejante es al grano de la mostaza, que tomándo lo un hombre lo metió en su huerto; y creció, y fue hecho árbol grande, y las aves del cielo hicieron nidos en sus ramas.

20Y otra vez dijo: ¿ A qué compararé el reino de Dios?

21Semejante es a la levadura, que tomó una mujer, y la escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado.

22Y pasaba por todas las ciudades y aldeas, enseñando, y caminando a Jerusalem.

23Y díjole uno: Señor, ¿ son pocos los que se salvan? Y él les dijo:

24Porfiad a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

25Después que el padre de familia se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis a estar fuera, y llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo os dirá: No os conozco de dónde seáis.

26Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste;

27Y os dirá: Dígoos que no os conozco de dónde seáis; apartaos de mí todos los obreros de iniquidad.

28Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis a Abraham, y a Isaac, y a Jacob, y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros excluídos.

29Y vendrán del Oriente y del Occidente, del Norte y del Mediodía, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

30Y he aquí, son postreros los que eran los primeros; y son primeros los que eran los postreros.

31Aquel mismo día llegaron unos de los Fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar.

32Y les dijo: Id, y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y acabo sanidades hoy y mañana, y al tercer día soy consumado.

33Empero es menester que hoy, y mañana, y pasado mañana camine; porque no es posible que profeta muera fuera de Jerusalem.

34Jerusalem, Jerusalem! que matas a los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti: ¡ cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina sus pollos debajo de sus alas, y no quisiste!

35He aquí, os es dejada vuestra casa desierta: y os digo que no me veréis, hasta que venga tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.

Sobre Lucas 13

¿Qué pasa aquí?

Jesús responde a una multitud que menciona a unos galileos muertos por Pilato: no eran peores que nadie, arrepiéntanse. Una parábola sobre una higuera estéril a la que se le da un año más. Sana en sábado a una mujer encorvada y el príncipe de la sinagoga protesta. Un grano de mostaza y la levadura describen el reino. ¿Son pocos los que se salvan? La puerta angosta. Herodes quiere matarlo y Jesús lo llama zorra. Un lamento sobre Jerusalén, la ciudad que mata a sus profetas.

¿La idea principal?

La urgencia de arrepentirse no tiene que ver con quién es peor que quién, sino con la puerta angosta que algún día se cerrará, y la puerta está abierta ahora.

Una línea para recordar

34: "Jerusalem, Jerusalem! que matas a los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti: ¡ cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina sus pollos debajo de sus alas, y no quisiste!" Dolor y obstinación juntos en una sola imagen.

El contexto

El lamento sobre Jerusalén en los versículos 34 y 35 lo pronuncia Jesús cuando todavía está en Galilea, de camino a la ciudad. La ternura de la imagen no es teatral. Se compara con una gallina que abriga a sus pollos, una de las pocas veces en que usa una imagen materna para sí mismo. La ciudad que lo matará es la misma por la que llora.

¿Quién aparece?

La multitud, que trae noticias de violencia política; el príncipe de la sinagoga, ofendido por una sanidad en sábado; la mujer encorvada durante dieciocho años; los que preguntan por la puerta angosta; los fariseos que advierten a Jesús acerca de Herodes.

Por qué importa

De la mujer encorvada se dice que tenía espíritu de enfermedad desde hacía dieciocho años. Jesús la llama hija de Abraham, una designación de pertenencia plena a la comunidad. La objeción del príncipe de la sinagoga recibe respuesta señalando que todos están dispuestos a dar de beber a su buey en sábado. La lógica es sencilla y demoledora.

Para cuando sientes...

Para cuando llevas tanto tiempo cargando algo que ya no recuerdas lo que es estar derecho. Dieciocho años no es una cifra dramática. Es el tipo de cifra que deja de sentirse como un número y empieza a sentirse simplemente como la forma en que son las cosas.