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Jueces 11
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Jueces 11Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1EXISTÍA entonces Jefté, Galaadita, hombre valiente, hijo de una ramera, al cual había engendrado Galaad.

2Y la mujer de Galaad también le había parido hijos; los cuales cuando fueron grandes, echaron fuera a Jefté, diciéndole: No heredarás en la casa de nuestro padre, porque eres bastardo.

3Huyendo pues Jefté a causa de sus hermanos, habitó en tierra de Tob; y juntáronse con él hombres ociosos, los cuales con él salían.

4Y aconteció que después de días los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel:

5Y como los hijos de Amón tenían guerra contra Israel, los ancianos de Galaad fueron para volver a Jefté de tierra de Tob;

6Y dijeron a Jefté: Ven, y serás nuestro capitán, para que peleemos con los hijos de Amón.

7Y Jefté respondió a los ancianos de Galaad: ¿ No me habéis vosotros aborrecido, y me echasteis de la casa de mi padre? ¿ por qué pues venís ahora a mí cuando estáis en aflicción?

8Y los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: Por esta misma causa tornamos ahora a ti, para que vengas con nosotros, y pelees contra los hijos de Amón, y nos seas cabeza a todos los que moramos en Galaad.

9Jefté entonces dijo a los ancianos de Galaad: Si me volvéis para que pelee contra los hijos de Amón, y Jehová los entregare delante de mí, ¿ seré yo vuestra cabeza?

10Y los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: Jehová oiga entre nosotros, si no hiciéremos como tú dices.

11Entonces Jefté vino con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo eligió por su cabeza y príncipe; y Jefté habló todas sus palabras delante de Jehová en Mizpa.

12Y envió Jefté embajadores al rey de los Amonitas, diciendo: ¿ Qué tienes tú conmigo que has venido a mí para hacer guerra en mi tierra?

13Y el rey de los Amonitas respondió a los embajadores de Jefté: Por cuanto Israel tomó mi tierra, cuando subió de Egipto, desde Arnón hasta Jaboc y el Jordán; por tanto, devuélvelas ahora en paz.

14Y Jefté tornó a enviar otros embajadores al rey de los Amonitas,

15Para decirle: Jefté ha dicho así: Israel no tomó tierra de Moab, ni tierra de los hijos de Amón:

16Mas subiendo Israel de Egipto, anduvo por el desierto hasta el mar Bermejo, y llegó a Cades.

17Entonces Israel envió embajadores al rey de Edom, diciendo: Yo te ruego que me dejes pasar por tu tierra. Mas el rey de Edom no los escuchó. Envió también al rey de Moab; el cual tampoco quiso: quedóse por tanto Israel en Cades.

18yendo por el desierto, rodeó la tierra de Edom y la tierra de Moab, y viniendo por el lado oriental de la tierra de Moab, asentó su campo de estotra parte de Arnón, y no entraron por el término de Moab: porque Arnón término es de Moab.

19Y envió Israel embajadores a Sehón rey de los Amorreos, rey de Hesbón, diciéndole: Ruégote que me dejes pasar por tu tierra hasta mi lugar.

20Mas Sehón no se fió de Israel para darle paso por su término; antes juntando Sehón toda su gente, puso campo en Jaas, y peleó contra Israel.

21Empero Jehová el Dios de Israel entregó a Sehón y a todo su pueblo en mano de Israel, y venciólos: y poseyó Israel toda la tierra del Amorreo que habitaba en aquel país.

22Poseyeron también todo el término del Amorreo desde Arnón hasta Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordán.

23Así que Jehová el Dios de Israel echó los Amorreos delante de su pueblo Israel: ¿ y lo has de poseer tú?

24Si Quemos tu dios te echase alguno, ¿ no lo poseerías tú? Así poseeremos nosotros a todo aquel que echó Jehová nuestro Dios de delante de nosotros.

25Eres tú ahora en algo mejor que Balac hijo de Zipor, rey de Moab? ¿ tuvo él cuestión contra Israel, o hizo guerra contra ellos?

26Cuando Israel ha estado habitando por trescientos años a Hesbón y sus aldeas, a Aroer y sus aldeas, y todas las ciudades que están a los términos de Arnón, ¿ por qué no las habéis reclamado en ese tiempo?

27yo nada he pecado contra ti, mas tú haces mal conmigo haciéndome guerra: Jehová, que es el juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amón.

28Mas el rey de los hijos de Amón no atendió las razones de Jefté que le envió.

29Y el espíritu de Jehová fue sobre Jefté: y pasó por Galaad y Manasés; y de allí pasó a Mizpa de Galaad; y de Mizpa de Galaad pasó a los hijos de Amón.

30Y Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: Si entregares a los Amonitas en mis manos,

31Cualquiera que me saliere a recibir de las puertas de mi casa, cuando volviere de los Amonitas en paz, será de Jehová, y le ofreceré en holocausto.

32Pasó pues Jefté a los hijos de Amón para pelear contra ellos; y Jehová los entregó en su mano.

33Y los hirió de grandísimo estrago desde Aroer hasta llegar a Minit, veinte ciudades; y hasta la vega de las viñas. Así fueron domeñados los Amonitas delante de los hijos de Israel.

34Y volviendo Jefté a Mizpa a su casa, he aquí que su hija le salió a recibir con adufes y danzas, y era la sola, la única suya; no tenía fuera de ella otro hijo ni hija.

35Y como él la vio, rompió sus vestidos diciendo: ¡ Ay, hija mía! de verdad me has abatido, y tú eres de los que me afligen: porque yo he abierto mi boca a Jehová, y no podré retractarme.

36Ella entonces le respondió: Padre mío, si has abierto tu boca a Jehová, haz de mí como salió de tu boca, pues que Jehová ha hecho venganza en tus enemigos los hijos de Amón.

37Y tornó a decir a su padre: Hágasme esto: déjame por dos meses que vaya y descienda por los montes, y llore mi virginidad, yo y mis compañeras.

38El entonces dijo: Ve. Y dejóla por dos meses. Y ella fue con sus compañeras, y lloró su virginidad por los montes.

39Pasados los dos meses volvió a su padre, e hizo de ella conforme a su voto que había hecho. Y ella nunca conoció varón.

40De aquí fue la costumbre en Israel que de año en año iban las doncellas de Israel a endechar a la hija de Jefté Galaadita, cuatro días en el año.

Sobre Jueces 11

¿Qué pasa aquí?

Jefté es hijo de una ramera y sus hermanos legítimos lo expulsan. Amón amenaza con guerra; Galaad llama de vuelta al marginado y le promete el mando si gana. Jefté negocia diplomáticamente con Amón, citando la historia; Amón se niega. El Espíritu de Dios viene sobre Jefté. Hace un voto: lo primero que salga de su casa cuando vuelva será ofrecido a Dios en sacrificio. Gana la batalla. Su hija, su única hija, sale bailando. Él cumple el voto. Ella pide dos meses para llorar su virginidad en los montes. Vuelve. Él hace lo que prometió.

¿La idea principal?

Jefté gana una victoria militar y pierde lo único que importaba en el momento de su voto, y el texto no lo deja escapar de su responsabilidad.

Una línea para recordar

35: "Y como él la vio, rompió sus vestidos diciendo: ¡ Ay, hija mía! de verdad me has abatido, y tú eres de los que me afligen: porque yo he abierto mi boca a Jehová, y no podré retractarme." Él la culpa a ella. Ella no dice nada de culpas.

El contexto

Hacia el 1100 a. C., Jefté vuelve de la batalla a su casa en Mizpa. Lo primero que sale por la puerta es su hija, tocando un pandero, bailando. El silencio que sigue al reconocerla debió de durar muchísimo. El voto fue imprudente; el costo, absoluto. La conmemoración de las hijas de Israel es un testimonio antiguo de que la gente sabía que estaba mal.

¿Quién aparece?

Jefté, el marginado convertido en comandante y luego en padre en duelo; su hija sin nombre, que llora durante dos meses la vida que no vivirá; los ancianos de Galaad, que van a buscar al hombre que desterraron; las hijas de Israel, que la recuerdan cada año.

Por qué importa

El voto de Jefté es uno de los pasajes más debatidos de la Biblia. ¿La sacrificó de verdad, o la consagró a una virginidad perpetua? El texto respalda la lectura más dura: "hizo de ella conforme a su voto". Las hijas de Israel celebran una conmemoración anual de cuatro días. Pasara lo que pasara, la memoria de la comunidad lo trata como una muerte digna de llorarse por generaciones.

Para cuando sientes...

La hija sabe lo que significa el voto. No discute. Pide tiempo para llorar lo que no llegará a ser. Dos meses en los montes con sus amigas, llorando su virginidad. No es resignación; es una mujer que insiste en que su vida merecía existir.