Jueces 10Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y DESPUÉS de Abimelec levantóse para librar a Israel, Tola hijo de Púa, hijo de Dodo, varón de Isacar, el cual habitaba en Samir, en el monte de Efraín.
2Y juzgó a Israel veintitrés años, y murió, y fue sepultado en Samir.
3Tras él se levantó Jair, Galaadita, el cual juzgó a Israel veintidós años.
4Este tuvo treinta hijos que cabalgaban sobre treinta asnos, y tenían treinta villas, que se llamaron las villas de Jair hasta hoy, las cuales están en la tierra de Galaad.
5Y murió Jair, y fue sepultado en Camón.
6Mas los hijos de Israel tornaron a hacer lo malo en los ojos de Jehová, y sirvieron a los Baales y a Astarot, y a los dioses de Siria, y a los dioses de Sidón, y a los dioses de Moab, y a los dioses de los hijos de Amón, y a los dioses de los Filisteos: y dejaron a Jehová, y no le sirvieron.
7Y Jehová se airó contra Israel, y vendiólos en mano de los Filisteos, y en mano de los hijos de Amón:
8Los cuales molieron y quebrantaron a los hijos de Israel en aquel tiempo dieciocho años, a todos los hijos de Israel que estaban de la otra parte del Jordán en la tierra del Amorreo, que es en Galaad.
9Y los hijos de Amón pasaron el Jordán para hacer también guerra contra Judá, y contra Benjamín, y la casa de Efraín: y fue Israel en gran manera afligido.
10Y los hijos de Israel clamaron a Jehová, diciendo: Nosotros hemos pecado contra ti; porque hemos dejado a nuestro Dios, y servido a los Baales.
11Y Jehová respondió a los hijos de Israel: ¿ No habéis sido oprimidos de Egipto, de los Amorreos, de los Amonitas, de los Filisteos,
12De los de Sidón, de Amalec, y de Maón, y clamando a mí os he librado de sus manos?
13Mas vosotros me habéis dejado, y habéis servido a dioses ajenos: por tanto, yo no os libraré más.
14Andad, y clamad a los dioses que os habéis elegido, que os libren en el tiempo de vuestra aflicción.
15Y los hijos de Israel respondieron a Jehová: Hemos pecado; haz tú con nosotros como bien te pareciere: solamente que ahora nos libres en este día.
16Y quitaron de entre sí los dioses ajenos, y sirvieron a Jehová: y su alma fue angustiada a causa del trabajo de Israel.
17Y juntándose los hijos de Amón, asentaron campo en Galaad: juntáronse asimismo los hijos de Israel, y asentaron su campo en Mizpa.
18Y los príncipes y el pueblo de Galaad dijeron el uno al otro: ¿ Quién será el que comenzará la batalla contra los hijos de Amón? él será cabeza sobre todos los que habitan en Galaad.
Sobre Jueces 10
¿Qué pasa aquí?
Tola y Jair juzgan a Israel cuarenta y cinco años entre los dos, entradas breves entre catástrofes mayores. Luego Israel abandona a Dios por Baal, Astarot y los dioses de siete naciones extranjeras. Los filisteos y los ammonitas lo oprimen dieciocho años. Israel clama, y Dios, sin rodeos, se niega a conmoverse. Enumera cada vez que los ha salvado y les dice: que esta vez los salven sus nuevos dioses. Israel quita los dioses ajenos. Dios se angustia con ellos y no puede contenerse.
¿La idea principal?
La paciencia de Dios tiene un límite que él nombra con claridad, y aun así cede, porque su dolor por ellos es más fuerte que su ira.
Una línea para recordar
16: "Y quitaron de entre sí los dioses ajenos, y sirvieron a Jehová: y su alma fue angustiada a causa del trabajo de Israel." No es un perdón porque se lo hayan ganado; es dolor, porque ya no podía seguir mirándolo.
El contexto
Dieciocho años de presión ammonita y filistea sobre una amplia franja del territorio tribal. Los ammonitas han cruzado el Jordán y atacan a Judá, a Benjamín y a Efraín. No son escaramuzas fronterizas; es un sometimiento sistemático. En medio de este desastre, Israel lanza una súplica a un Dios al que lleva años insultando públicamente.
¿Quién aparece?
Tola, hijo de Púa, que juzgó veintitrés años sin historia; Jair Galaadita, con treinta hijos y treinta ciudades; Israel en conjunto, cayendo otra vez en espiral; Dios, que habla con una negativa directa antes de ceder.
Por qué importa
El discurso divino de rechazo en los versículos 11 a 14 no tiene igual en el libro por su filo retórico. Dios no solo advierte: repasa el historial, se burla del patrón y se retira. Luego el versículo 16 lo cambia todo. La palabra traducida "angustiada" viene de la misma raíz que se usa cuando Dios se duele antes del diluvio. No es una emoción suave.
Para cuando sientes...
Para cuando has vuelto corriendo al mismo rescatador una vez de más y te preguntas si esta vez la puerta seguirá cerrada. El capítulo muestra que la puerta sí se abre, pero no se abre fácil, y la vacilación es real.