Josué 4Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y CUANDO toda la gente hubo acabado de pasar el Jordán, Jehová habló a Josué, diciendo:
2Tomad del pueblo doce hombres, de cada tribu uno,
3Y mandadles, diciendo: Tomaos de aquí del medio del Jordán, del lugar donde están firmes los pies de los sacerdotes, doce piedras, las cuales pasaréis con vosotros, y las asentaréis en el alojamiento donde habéis de tener la noche.
4Entonces Josué llamó a los doce hombres, los cuales había él ordenado de entre los hijos de Israel, de cada tribu uno;
5Y díjoles Josué: Pasad delante del arca de Jehová vuestro Dios al medio del Jordán; y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel;
6Para que esto sea señal entre vosotros; y cuando vuestros hijos preguntaren a sus padres mañana, diciendo: ¿ Qué os significan estas piedras?
7Les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron partidas delante del arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se partieron: y estas piedras serán por memoria a los hijos de Israel para siempre.
8Y los hijos de Israel lo hicieron así como Josué les mandó: que levantaron doce piedras del medio del Jordán, como Jehová lo había dicho a Josué, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel, y pasáronlas consigo al alojamiento, y las asentaron allí.
9Josué también levantó doce piedras en medio del Jordán, en el lugar donde estuvieron los pies de los sacerdotes que llevaban el arca del pacto; y han estado allí hasta hoy.
10Y los sacerdotes que llevaban el arca se pararon en medio del Jordán, hasta tanto que se acabó todo lo que Jehová había mandado a Josué que hablase al pueblo, conforme a todas las cosas que Moisés había a Josué mandado: y el pueblo se dio priesa y pasó.
11Y cuando todo el pueblo acabó de pasar, pasó también el arca de Jehová, y los sacerdotes, en presencia del pueblo.
12También los hijos de Rubén y los hijos de Gad, y la media tribu de Manasés, pasaron armados delante de los hijos de Israel, según Moisés les había dicho:
13Como cuarenta mil hombres armados a punto pasaron hacia la campiña de Jericó delante de Jehová a la guerra.
14En aquel día Jehová engrandeció a Josué en ojos de todo Israel: y temiéronle, como habían temido a Moisés, todos los días de su vida.
15Y Jehová habló a Josué, diciendo:
16Manda a los sacerdotes que llevan el arca del testimonio, que suban del Jordán.
17Y Josué mandó a los sacerdotes, diciendo: Subid del Jordán.
18Y aconteció que como los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, subieron del medio del Jordán, y las plantas de los pies de los sacerdotes estuvieron en seco, las aguas del Jordán se volvieron a su lugar, corriendo como antes sobre todos sus bordes.
19Y el pueblo subió del Jordán el diez del mes primero, y asentaron el campo en Gilgal, al lado oriental de Jericó.
20Y Josué erigió en Gilgal las doce piedras que habían traído del Jordán.
21Y habló a los hijos de Israel, diciendo: Cuando mañana preguntaren vuestros hijos a sus padres, y dijeren: ¿ Qué os significan estas piedras?
22Declararéis a vuestros hijos, diciendo: Israel pasó en seco por este Jordán.
23Porque Jehová vuestro Dios secó las aguas del Jordán delante de vosotros, hasta que habíais pasado, a la manera que Jehová vuestro Dios lo había hecho en el mar Bermejo, al cual secó delante de nosotros hasta que pasamos:
24Para que todos los pueblos de la tierra conozcan la mano de Jehová, que es fuerte; para que temáis a Jehová vuestro Dios todos los días.
Sobre Josué 4
¿Qué pasa aquí?
Doce hombres sacan doce piedras del lecho seco y las levantan en Gilgal como memorial permanente. Otro juego de piedras se coloca en el propio río. En cuanto el arca sale, el Jordán vuelve a crecer de inmediato. El capítulo termina con una fecha y una nota sobre la fama creciente de Josué en todo Canaán.
¿La idea principal?
La memoria tiene que construirse en el paisaje. Las piedras son respuestas que esperan la pregunta que algún día harán los hijos.
Una línea para recordar
24: "Para que todos los pueblos de la tierra conozcan la mano de Jehová, que es fuerte; para que temáis a Jehová vuestro Dios todos los días." El memorial no es solo para Israel sino un testimonio público ante cada nación que observa.
El contexto
Gilgal, en el valle del Jordán, un campamento llano al oriente de Jericó, hacia el 1406 a. C. Doce piedras toscas del río se apilan en círculo o en hilera, todavía húmedas del fondo. A su alrededor se extiende el campamento, con fuegos encendidos por primera vez en suelo de Canaán. El aire de la tarde huele a río. Los muros de Jericó se ven al poniente, tan cerca que los centinelas en sus torres pueden ver los fuegos israelitas y contarlos.
¿Quién aparece?
Josué, que ordena recoger las piedras; doce representantes, uno por tribu, que llevan las piedras desde el medio del Jordán; el apoyo implícito del sacerdote Eleazar a los portadores del arca; los rubenitas y gaditas, que cruzan armados delante del grueso del pueblo; los pueblos de Canaán y de las naciones vecinas, sin nombre pero observando.
Por qué importa
Las doce piedras de Gilgal se convierten en una herramienta de enseñanza entre generaciones. El texto anticipa a los hijos preguntando qué significan y a los padres respondiendo con la historia del cruce. Esta memoria transmitida de generación en generación es central en la teología del pacto: la relación entre Dios e Israel tiene que volver a contarse, no darse por sentada. Gilgal será el campamento base y centro de culto de Israel durante la primera etapa de la conquista.
Para cuando sientes...
Hay una solemnidad casi fúnebre en el acarreo de las piedras: cada hombre levanta un trozo del fondo del río hacia un futuro que la generación del desierto nunca vio. El memorial es para gente que todavía no ha nacido.