Josué 3Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y LEVANTÓSE Josué de mañana, y partieron de Sitim, y vinieron hasta el Jordán, él y todos los hijos de Israel, y reposaron allí antes que pasasen.
2Y pasados tres días, los oficiales atravesaron por medio del campo,
3Y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando viereis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los sacerdotes y Levitas que la llevan, vosotros partiréis de vuestro lugar, y marcharéis en pos de ella.
4Empero entre vosotros y ella haya distancia como de la medida de dos mil codos: y no os acercaréis a ella, a fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir: por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino.
5Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana entre vosotros maravillas.
6Y habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto, y fueron delante del pueblo.
7Entonces Jehová dijo a Josué: Desde aqueste día comenzaré a hacerte grande delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como fui con Moisés, así seré contigo.
8Tú, pues, mandarás a los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciendo: Cuando hubiereis entrado hasta el borde del agua del Jordán, pararéis en el Jordán.
9Y Josué dijo a los hijos de Israel: Llegaos acá, y escuchad las palabras de Jehová vuestro Dios.
10Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al Cananeo, y al Heteo, y al Heveo, y al Ferezeo, y al Gergeseo, y al Amorreo, y al Jebuseo.
11He aquí, el arca del pacto del Señoreador de toda la tierra pasa el Jordán delante de vosotros.
12Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, de cada tribu uno.
13Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová Señoreador de toda la tierra, fueren asentadas sobre las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se partirán: porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón.
14Y aconteció, que partiendo el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, y los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto,
15Cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, así como los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua, ( porque el Jordán suele reverter sobre todos sus bordes todo el tiempo de la siega,)
16Las aguas que venían de arriba, se pararon como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán; y las que descendían a la mar de los llanos, al mar Salado, se acabaron y fueron partidas; y el pueblo pasó en derecho de Jericó.
17Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco.
Sobre Josué 3
¿Qué pasa aquí?
Israel cruza el río Jordán en seco. Los sacerdotes que llevan el arca entran en el agua crecida y esta se detiene río arriba, amontonándose. Toda la nación cruza por el lecho seco en un suceso moldeado a propósito para recordar el paso del mar Rojo, y los sacerdotes permanecen con el arca hasta que la última persona ha pasado.
¿La idea principal?
El paso del Jordán no es logística. Es teología: antes de que empiece la conquista, Dios demuestra que es el mismo Dios que sacó a Israel de Egipto.
Una línea para recordar
17: "Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco." El arca firme en el lecho del río mientras pasa una nación entera es una de las imágenes más vívidas del libro.
El contexto
El Jordán cerca de Jericó en abril es un cauce pardo y veloz, alimentado por las lluvias del invierno y el deshielo del Hermón. El punto de Adam, unos 30 kilómetros río arriba, es donde las orillas son ricas en arcilla y a veces se derrumban. Los sacerdotes están inmóviles en el lecho descubierto mientras las tribus desfilan, con armas, niños y ganado, el polvo subiendo de cientos de miles de pies, mientras en algún lugar río arriba una muralla de agua espera.
¿Quién aparece?
Josué, que dirige el cruce con instrucciones precisas; los sacerdotes levitas que llevan el arca, cuyos pies en el agua desatan el milagro; el pueblo de Israel, unos dos millones según el cálculo tradicional, cruzando en tribus ordenadas; el propio río Jordán, crecido en primavera por el deshielo.
Por qué importa
El cruce establece la autoridad de Josué como el Sinaí estableció la de Moisés. Dios promete engrandecer a Josué delante del pueblo precisamente con este hecho. Teológicamente cierra un círculo: Israel entró en la esclavitud por el agua (el Nilo), salió de Egipto por el agua (el mar Rojo) y ahora entra en la tierra prometida por el agua. La geografía de la salvación en este libro es constantemente acuática.
Para cuando sientes...
El capítulo avanza despacio, casi como un rito, con instrucciones dadas y repetidas. Cuando los pies de los sacerdotes tocan el Jordán y el agua se detiene, el texto no pone signos de admiración, solo un relato tranquilo y sobrio de dos millones de personas caminando por el fondo de un río.