Libros
Job 33
33/42

Job 33Reina Valera 1909 · Biblia en audio

Escuchar Job 33
Escuchar en

1POR tanto, Job, oye ahora mis razones, y escucha todas mis palabras.

2He aquí yo abriré ahora mi boca, y mi lengua hablará en mi garganta.

3Mis razones declararán la rectitud de mi corazón, y mis labios proferirán pura sabiduría.

4El espíritu de Dios me hizo, y la inspiración del Omnipotente me dio vida.

5Si pudieres, respóndeme; dispón tus palabras, está delante de mí.

6Heme aquí a mí en lugar de Dios, conforme a tu dicho: de lodo soy yo también formado.

7He aquí que mi terror no te espantará, ni mi mano se agravará sobre ti.

8De cierto tú dijiste a oídos míos, y yo oí la voz de tus palabras que decían:

9Yo soy limpio y sin defecto; y soy inocente, y no hay maldad en mí.

10He aquí que él buscó achaques contra mí, y me tiene por su enemigo;

11Puso mis pies en el cepo, y guardó todas mis sendas.

12He aquí en esto no has hablado justamente: yo te responderé que mayor es Dios que el hombre.

13Por qué tomaste pleito contra él? Porque él no da cuenta de ninguna de sus razones.

14Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; mas el hombre no entiende.

15Por sueño de visión nocturna, cuando el sueño cae sobre los hombres, cuando se adormecen sobre el lecho;

16Entonces revela al oído de los hombres, y les señala su consejo;

17Para quitar al hombre de su obra, y apartar del varón la soberbia.

18Detendrá su alma de corrupción, y su vida de que pase a cuchillo.

19También sobre su cama es castigado con dolor fuerte en todos sus huesos,

20Que le hace que su vida aborrezca el pan, y su alma la comida suave.

21Su carne desfallece sin verse, y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.

22Y su alma se acerca al sepulcro, y su vida a los que causan la muerte.

23Si tuviera cerca de él algún elocuente anunciador muy escogido, que anuncie al hombre su deber;

24Que le diga que Dios tuvo de él misericordia, que lo libró de descender al sepulcro, que halló redención:

25Enterneceráse su carne más que de niño, volverá a los días de su mocedad.

26Orará a Dios, y le amará, y verá su faz con júbilo: y él restituirá al hombre su justicia.

27El mira sobre los hombres; y el que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, y no me ha aprovechado;

28Dios redimirá su alma, que no pase al sepulcro, y su vida se verá en luz.

29He aquí, todas estas cosas hace Dios dos y tres veces con el hombre;

30Para apartar su alma del sepulcro, y para iluminarlo con la luz de los vivientes.

31Escucha, Job, y óyeme; calla, y yo hablaré.

32Que si tuvieres razones, respóndeme: habla, porque yo te quiero justificar.

33Y si no, óyeme tú a mí; calla, y enseñarte he sabiduría.

Sobre Job 33

¿Qué pasa aquí?

Eliú se dirige directamente a Job. Dice que sus palabras vienen del espíritu de Dios. Acusa a Job de decir que Dios lo trata como enemigo sin motivo. Eliú lo corrige: Dios sí habla, por sueños, por visiones, por el dolor mismo. El sufrimiento es enseñanza de Dios, no enemistad de Dios. Dios envía un ángel que intercede por el que sufre, y si esa persona responde como debe, Dios la restaura. Es la alternativa de Eliú tanto a la queja de Job como a la teología de la retribución de los amigos.

¿La idea principal?

Eliú sostiene que el sufrimiento es lenguaje divino, un intento de reorientar más que de castigar, y que la respuesta correcta es la apertura y no la queja.

Una línea para recordar

27: "El mira sobre los hombres; y el que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, y no me ha aprovechado;" El mediador de Eliú, el ángel, busca una respuesta de confesión, no de disputa. Eliú está reorientando todo el diálogo hacia la receptividad en lugar del argumento.

El contexto

Eliú describe la mediación de Dios por medio de visiones y sueños como una forma de comunicación más íntima que la ley o la tradición. La interpretación de los sueños era una forma respetada de comunicación divina en el antiguo Cercano Oriente. Eliú no describe nada exótico; reclama un canal normal de revelación y lo aplica al caso de Job.

¿Quién aparece?

Eliú se dirige a Job en persona. Describe al ángel mediador de Dios y la posible restauración del que sufre y responde. Su teología es más elaborada que la de los tres amigos, pero aún insiste en un vínculo causal entre la respuesta y la restauración.

Por qué importa

Eliú introduce la idea de que el sufrimiento puede ser disciplina sin ser castigo, una distinción que los tres amigos nunca hicieron. No dice que Job haya pecado; dice que Dios habla por medio del dolor y que Job debería escuchar. Esto se acerca más a ser útil, pero aún pasa por alto la naturaleza concreta del caso de Job tal como lo estableció el prólogo.

Para cuando sientes...

La idea de que el sufrimiento es Dios intentando llamar tu atención, y no Dios castigándote por algo que hiciste, es realmente distinta de la postura de los amigos. Ofrece un marco menos acusador. Que consuele o no depende por completo de lo que creas que el sufrimiento está diciendo.