Job 32Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y CESARON estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo en sus ojos.
2Entonces Eliú hijo de Baraquel, Bucita,, de la familia de Ram, se enojó con furor contra Job: enojóse con furor, por cuanto justificaba su vida más que a Dios.
3Enojóse asimismo con furor contra sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado a Job.
4Y Eliú había esperado a Job en la disputa, porque eran más viejos de días que él.
5Empero viendo Eliú que no había respuesta en la boca de aquellos tres varones, su furor se encendió.
6Y respondió Eliú hijo de Baraquel, Bucita, y dijo: Yo soy menor de días, y vosotros viejos; he tenido por tanto miedo, y temido declararos mi opinión.
7Yo decía: Los días hablarán, y la muchedumbre de años declarará sabiduría.
8Ciertamente espíritu hay en el hombre, e inspiración del Omnipotente los hace que entiendan.
9No los grandes son los sabios, ni los viejos entienden el derecho.
10Por tanto yo dije: Escuchadme; declararé yo también mi sabiduría.
11He aquí yo he esperado a vuestras razones, he escuchado vuestros argumentos, en tanto que buscabais palabras.
12Os he pues prestado atención, y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya a Job, y responda a sus razones.
13Porque no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría: lanzólo Dios, no el hombre.
14Job no enderezó a mí sus palabras, ni yo le responderé con vuestras razones.
15Espantáronse, no respondieron más: fuéronseles los razonamientos.
16Yo pues he esperado, porque no hablaban, antes pararon, y no respondieron más.
17Por eso yo también responderé mi parte, también yo declararé mi juicio.
18Porque lleno estoy de palabras, y el espíritu de mi vientre me constriñe.
19De cierto mi vientre está como el vino que no tiene respiradero, y se rompe como odres nuevos.
20Hablaré pues y respiraré; abriré mis labios, y responderé.
21No haré ahora acepción de personas, ni usaré con hombre de lisonjeros títulos.
22Porque no sé hablar lisonjas: de otra manera en breve mi Hacedor me consuma.
Sobre Job 32
¿Qué pasa aquí?
Los tres amigos han dejado de discutir porque Job se tenía por justo. Ahora habla una cuarta figura: Eliú hijo de Baraquel, buzita. Es joven y se ha contenido por deferencia a los mayores. Pero los amigos no han refutado a Job y Dios no ha hablado, y Eliú está lleno de palabras que tienen que salir. Está enojado tanto con Job como con los amigos. Habla largamente en los capítulos 32 al 37.
¿La idea principal?
Eliú es el comodín. Critica tanto la afirmación de inocencia de Job como el fracaso de los amigos en responderle. Afirma que sus palabras vienen del espíritu de Dios. El lector tiene que decidir si confiar en él.
Una línea para recordar
2: "Entonces Eliú hijo de Baraquel, Bucita,, de la familia de Ram, se enojó con furor contra Job: enojóse con furor, por cuanto justificaba su vida más que a Dios." El enojo de Eliú es preciso: Job ha puesto su propia justicia en el centro de la discusión en lugar de la de Dios.
El contexto
La genealogía de Eliú se da con cuidado, lo que sugiere que es una figura real de la tradición y no un recurso literario. Es lo bastante joven como para haber cedido ante los mayores, pero lo bastante mayor como para tener opiniones firmes. Ha estado escuchando todo el diálogo. Se le acabó la paciencia.
¿Quién aparece?
Eliú, una figura nueva y más joven que no aparece en el prólogo, habla por primera vez. Es verboso, sincero y algo pagado de sí mismo. Se dirige a los tres amigos y los critica. Job es el blanco principal de su corrección.
Por qué importa
El papel de Eliú en el libro es discutido. Algunos lo ven como una figura de transición que prepara a Job para el discurso de Dios. Otros lo ven como otro consolador fallido. Llama la atención que Dios no reprende a Eliú al final del libro como reprende a los tres amigos. Su aporte puede tener más matices que el de los amigos, pero aun así no satisface.
Para cuando sientes...
Eliú es esa persona que se quedó callada durante la discusión y, cuando todos los demás se quedan sin nada que decir, se lanza al monólogo más largo. Su descripción de sí mismo, lleno de palabras como vino nuevo en odres, es precisa y también un poco excesiva.