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Jeremías 20
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Jeremías 20Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1Y PASUR sacerdote, hijo de Imer, que presidía por príncipe en la casa de Jehová, oyó a Jeremías que profetizaba estas palabras.

2E hirió Pasur a Jeremías profeta, y púsole en el cepo que estaba a la puerta de Benjamín en lo alto, la cual conducía a la casa de Jehová.

3Y el día siguiente Pasur sacó a Jeremías del cepo. Díjole entonces Jeremías: Jehová no ha llamado tu nombre Pasur, sino Magor-misabib.

4Porque así ha dicho Jehová: He aquí yo te pondré en espanto a ti, y a todos los que bien te quieren, y caerán por el cuchillo de sus enemigos, y tus ojos lo verán: y a todo Judá entregaré en mano del rey de Babilonia, y los trasportará a Babilonia, y herirálos a cuchillo.

5Entregaré asimismo toda la sustancia de esta ciudad, y todo su trabajo, y todas sus cosas preciosas; y daré todos los tesoros de los reyes de Judá en manos de sus enemigos, y los saquearán, y los tomarán, y llevaránlos a Babilonia.

6Y tú, Pasur, y todos los moradores de tu casa iréis cautivos, y entrarás en Babilonia, y allí morirás, y serás allá enterrado, tú, y todos los que bien te quieren, a los cuales has profetizado con mentira.

7Alucinásteme, oh Jehová, y hállome frustrado: más fuerte fuiste que yo, y vencísteme: cada día he sido escarnecido; cada cual se burla de mí.

8Porque desde que hablo, doy voces, grito, Violencia y destrucción: porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día.

9Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre: empero fue en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos, trabajé por sufrirlo, y no pude.

10Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, y denunciaremos. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza.

11Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.

12Oh Jehová de los ejércitos, que sondas los justos, que ves los riñones y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he descubierto mi causa.

13Cantad a Jehová, load a Jehová: porque librado ha el alma del pobre de mano de los malignos.

14Maldito el día en que nací: el día en que mi madre me parió no sea bendito.

15Maldito el hombre que dio nuevas a mi padre, diciendo, Hijo varón te ha nacido, haciéndole alegrarse así mucho.

16Y sea el tal hombre como las ciudades que asoló Jehová, y no se arrepintió: y oiga gritos de mañana, y voces al medio día;

17Porque no me mató en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre concebimiento perpetuo.

18Para qué salí del vientre? ¿ para ver trabajo y dolor, y que mis días se gastasen en afrenta?

Sobre Jeremías 20

¿Qué pasa aquí?

Pasur, el sacerdote principal, hace azotar a Jeremías y lo pone en el cepo a la vista de todos durante la noche. A la mañana siguiente, Jeremías pronuncia un oráculo directo: Pasur verá a todos los que ama llevados a Babilonia y morirá allí. Luego Jeremías estalla en su lamento más angustiado: fue engañado, se ha vuelto el hazmerreír, y cuando intenta dejar de hablar, la palabra le arde en los huesos. Maldice el día en que nació.

¿La idea principal?

La palabra de Dios que arde en los huesos no se puede contener, aun cuando quien la lleva ha sido azotado, humillado y empujado a desear no haber nacido.

Una línea para recordar

9: "Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre: empero fue en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos, trabajé por sufrirlo, y no pude." La anatomía interior de la compulsión profética.

El contexto

El cepo era público. Estaba en la puerta de Benjamín, una de las entradas más concurridas del complejo del templo. Jeremías pasó la noche allí, exhibido. Sus vecinos, sus rivales, la gente que odiaba sus sermones, todos pasaron frente a él. Lo soltaron por la mañana para que pronunciara su oráculo más filoso hasta entonces.

¿Quién aparece?

Pasur, el sacerdote que azota a Jeremías y lo pone en el cepo, y que vivirá para ver su nombre cambiado a Magor-misabib, miedo por todas partes. Jeremías, que soporta los azotes y luego desata su lamento más personal. Dios, a quien en el lamento se le habla como el que llama y el que engaña.

Por qué importa

Los azotes y el cepo son la primera violencia física contra Jeremías en el libro. No será la última. El lamento que sigue es quizá el pasaje psicológicamente más crudo de toda la Biblia hebrea. La maldición del día del nacimiento (versículo 14) evoca directamente Job 3 y se volvió el texto ancla de todo estudio sobre el sufrimiento profético.

Para cuando sientes...

Para cuando has intentado dejar de hacer lo difícil y no puedes, cuando el costo es demasiado alto pero el llamado arde demasiado hondo. Jeremías no lo presenta como virtud. Lo nombra como angustia.