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Jeremías 19
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Jeremías 19Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1ASÍ dijo Jehová: Ve, y compra una vasija de barro del alfarero, y lleva contigo de los ancianos del pueblo, y de los ancianos de los sacerdotes;

2Y saldrás al valle del hijo de Hinom, que está a la entrada de la puerta oriental, y publicarás allí las palabras que yo te hablaré.

3Dirás pues: Oid palabra de Jehová, oh reyes de Judá, y moradores de Jerusalem. Así dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo traigo mal sobre este lugar, tal que quien lo oyere, le retiñan los oídos.

4Porque me dejaron, y enajenaron este lugar, y ofrecieron en él perfumes a dioses ajenos, los cuales no habían ellos conocido, ni sus padres, ni los reyes de Judá; y llenaron este lugar de sangre de inocentes;

5Y edificaron alto a Baal, para quemar con fuego sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento.

6Por tanto, he aquí vienen días, dice Jehová, que este lugar no se llamará más Tofet, ni Valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza.

7Y desvaneceré el consejo de Judá y de Jerusalem en este lugar; y haréles caer a cuchillo delante de sus enemigos, y en las manos de los que buscan sus almas; y daré sus cuerpos para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra:

8Y pondré a esta ciudad por espanto y silbo: todo aquel que pasare por ella se maravillará, y silbará sobre todas sus plagas.

9Y haréles comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas; y cada uno comerá la carne de su amigo, en el cerco y en el apuro con que los estrecharán sus enemigos y los que buscan sus almas.

10Y quebrarás la vasija ante los ojos de los varones que van contigo,

11Y les dirás: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Así quebrantaré a este pueblo y a esta ciudad, como quien quiebra un vaso de barro, que no puede más restaurarse; y en Tofet se enterrarán, porque no habrá otro lugar para enterrar.

12Así haré a este lugar, dice Jehová, y a sus moradores, poniendo esta ciudad como Tofet.

13Y las casas de Jerusalem, y las casas de los reyes de Judá, serán como el lugar de Tofet inmundas, por todas las casas sobre cuyos tejados ofrecieron perfumes a todo el ejército del cielo, y vertieron libaciones a dioses ajenos.

14Y volvió Jeremías de Tofet, a donde le envió Jehová a profetizar, y paróse en el atrio de la casa de Jehová, y dijo a todo el pueblo.

15Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus villas todo el mal que hablé contra ella: porque han endurecido su cerviz, para no oir mis palabras.

Sobre Jeremías 19

¿Qué pasa aquí?

Dios le dice a Jeremías que compre una vasija de barro y la lleve al valle de Hinom con ancianos y sacerdotes. Allí pronuncia un oráculo contra el lugar donde se practicaba el sacrificio de niños. Luego rompe la vasija: así como esta vasija no puede repararse, así será quebrantada Jerusalén. Regresa y repite el mensaje en el atrio del templo.

¿La idea principal?

Hay roturas que no tienen arreglo. La vasija que no puede repararse no es una amenaza para negociar; es una declaración de dónde están ya las cosas.

Una línea para recordar

11: "Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Así quebrantaré a este pueblo y a esta ciudad, como quien quiebra un vaso de barro, que no puede más restaurarse" Romper la vasija es el signo de puntuación del sermón.

El contexto

El valle de Hinom está al suroeste de los muros de Jerusalén. Fue el lugar del culto a Moloc donde, en épocas anteriores y más oscuras, se quemaba a niños. Para el tiempo de Jeremías, Josías había profanado el lugar, pero el recuerdo seguía. La elección del lugar para este sermón fue deliberada: lo peor que Judá hizo jamás está al fondo del oráculo sobre su peor consecuencia.

¿Quién aparece?

Jeremías, que lleva la vasija, pronuncia el oráculo y la rompe. Los ancianos y los sacerdotes principales que presencian el acto. Dios, que diseñó la acción simbólica. Los niños sacrificados en Tofet, presentes en el oráculo como víctimas cuya sangre se ha acumulado.

Por qué importa

La vasija rota sigue al barro moldeable del capítulo 18. Juntos forman una teología del juicio en dos cuadros: el barro en las manos todavía puede moldearse; una vasija terminada y cocida, cuando se rompe, no tiene reparación. El valle de Hinom se convirtió en la gehenna de la tradición posterior, el lugar de la destrucción final.

Para cuando sientes...

Para cuando una consecuencia ya pasó de la prevención al terreno de la resistencia. Jeremías no intenta detener nada con este sermón. Está nombrando lo que ya se decidió.