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Jeremías 16
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Jeremías 16Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1Y FUE a mí palabra de Jehová, diciendo:

2No tomarás para ti mujer, ni tendrás hijos ni hijas en este lugar.

3Porque así ha dicho Jehová acerca de los hijos y de las hijas que nacieren en este lugar, y de sus madres que los parieren, y de los padres que los engendraren en esta tierra.

4De dolorosas enfermedades morirán; no serán plañidos ni enterrados: serán por muladar sobre la haz de la tierra: y con cuchillo y con hambre serán consumidos, y sus cuerpos serán para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra.

5Porque así ha dicho Jehová: No entres en casa de luto, ni vayas a lamentar, ni los consueles: porque yo he quitado mi paz de este pueblo, dice Jehová, mi misericordia y piedades.

6Y morirán en esta tierra grandes y chicos: no se enterrarán, ni los plañirán, ni se arañarán, ni se mesarán por ellos;

7Ni por ellos partirán pan por luto, para consolarlos de sus muertos; ni les darán a beber vaso de consolaciones por su padre o por su madre.

8Asimismo no entres en casa de convite, para sentarte con ellos a comer o a beber.

9Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel; He aquí que yo haré cesar en este lugar, delante de vuestros ojos y en vuestros días, toda voz de gozo y toda voz de alegría, toda voz de esposo y toda voz de esposa.

10Y acontecerá que cuando anunciares a este pueblo todas estas cosas, te dirán ellos: ¿ Por qué habló Jehová sobre nosotros todo este mal tan grande? ¿ y qué maldad es la nuestra, o qué pecado es el nuestro, que cometiéramos contra Jehová nuestro Dios?

11Entonces les dirás: Porque vuestros padres me dejaron, dice Jehová, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y a ellos se encorvaron, y me dejaron a mí, y no guardaron mi ley;

12Y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres; porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí.

13yo os haré echar de esta tierra a tierra que ni vosotros ni vuestros padres habéis conocido, y allá serviréis a dioses ajenos de día y de noche; porque no os mostraré clemencia.

14Empero he aquí, vienen días, dice Jehová, que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto;

15Sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del aquilón, y de todas las tierras a donde los había arrojado: y volverélos a su tierra, la cual di a sus padres.

16He aquí que yo envío muchos pescadores, dice Jehová, y los pescarán; y después enviaré muchos cazadores, y los cazarán de todo monte, y de todo collado, y de las cavernas de los peñascos.

17Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos.

18Mas primero pagaré al doble su iniquidad y su pecado; porque contaminaron mi tierra con los cuerpos muertos de sus abominaciones, y de sus abominaciones llenaron mi heredad.

19Oh Jehová, fortaleza mía, y fuerza mía, y refugio mío en el tiempo de la aflicción; a ti vendrán gentes desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho.

20Ha de hacer el hombre dioses para sí? mas ellos no son dioses.

21Por tanto, he aquí, les enseñaré de esta vez, enseñarles he mi mano y mi fortaleza, y sabrán que mi nombre es Jehová.

Sobre Jeremías 16

¿Qué pasa aquí?

Dios le da a Jeremías tres prohibiciones: no te cases, no vayas a funerales, no vayas a banquetes. Cada una es una señal que apunta a la catástrofe que viene. La tierra está demasiado cerca de la muerte para la vida ordinaria. Luego Dios gira hacia un futuro más allá del juicio: un nuevo Éxodo, mayor que el primero, desde la tierra del norte.

¿La idea principal?

La soledad personal de Jeremías no es castigo, sino profecía. Su vida solitaria es el mensaje antes de que se digan las palabras.

Una línea para recordar

14: "Empero he aquí, vienen días, dice Jehová, que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto;" sino: Vive Jehová, que los hizo subir de la tierra del aquilón. Un nuevo Éxodo superará la historia que los define.

El contexto

Jeremías tiene unos treinta y tantos años, si el llamado llegó a los veinte. Ve a sus vecinos casarse, tener hijos, llorar juntos, celebrar juntos. Él no hace nada de eso. Camina por las mismas calles, habla con la misma gente, y lleva una diferencia visible que todos notan y por la que nadie pregunta con amabilidad.

¿Quién aparece?

Jeremías, a quien se le niegan los consuelos humanos ordinarios de la familia, el duelo y la celebración. Dios, que explica que las prohibiciones son en sí mismas oráculos. La comunidad, que asiste a funerales y banquetes de los que Jeremías está excluido.

Por qué importa

Las tres prohibiciones dieron a lectores posteriores un marco para entender el testimonio profético como algo encarnado y no solo verbal. Jeremías no solo dice el mensaje; se convierte en él. El mandato de celibato en particular era inusual y costoso en una cultura donde los hijos eran a la vez bendición y seguridad.

Para cuando sientes...

Para cuando tu camino te ha separado de las cosas normales que otros comparten: bodas, funerales, la pertenencia de todos los días. El capítulo no promete que el aislamiento terminará pronto. Dice que el aislamiento es el punto.