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Jeremías 14
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Jeremías 14Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1PALABRA de Jehová que fue a Jeremías, con motivo de la sequía.

2Enlutóse Judá, y sus puertas se despoblaron: oscureciéronse en tierra, y subió el clamor de Jerusalem.

3Y los principales de ellos enviaron sus criados al agua: vinieron a las lagunas, y no hallaron agua: volviéronse con sus vasos vacíos; se avergonzaron, confundiéronse, y cubrieron sus cabezas.

4Porque se resquebrajó la tierra a causa de no llover en el país; confusos los labradores, cubrieron sus cabezas.

5Y aun las ciervas en los campos parían, y dejaban la cría, porque no había hierba.

6Y los asnos monteses se ponían en los altos, aspiraban el viento como los chacales; sus ojos se ofuscaron, porque no había hierba.

7Si nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Jehová, haz por amor de tu nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado, contra ti pecamos.

8Oh esperanza de Israel, Guardador suyo en el tiempo de la aflicción, ¿ por qué has de ser como peregrino en la tierra, y como caminante que se aparta para tener la noche?

9Por qué has de ser como hombre atónito, y como valiente que no puede librar? tú empero estás entre nosotros, oh Jehová, y sobre nosotros es invocado tu nombre; no nos desampares.

10Así ha dicho Jehová a este pueblo: Así amaron moverse, ni detuvieron sus pies: por tanto, Jehová no los tiene en voluntad; acordaráse ahora de la maldad de ellos, y visitará sus pecados.

11Y díjome Jehová: No ruegues por este pueblo para bien.

12Cuando ayunaren, yo no oiré su clamor, y cuando ofrecieren holocausto y ofrenda, no lo aceptaré; antes los consumiré con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia.

13Y yo dije: ¡ Ah! ah! Señor Jehová! he aquí que los profetas les dicen: No veréis cuchillo, ni habrá hambre en vosotros, sino que en este lugar os daré paz verdadera.

14Díjome entonces Jehová: Falso profetizan los profetas en mi nombre: no los envié, ni les mandé, ni les hablé: visión mentirosa, y adivinación, y vanidad, y engaño de su corazón os profetizan.

15Por tanto así ha dicho Jehová sobre los profetas que profetizan en mi nombre, los cuales yo no envié, y que dicen, Cuchillo ni hambre no habrá en esta tierra: Con cuchillo y con hambre serán consumidos esos profetas.

16Y el pueblo a quien profetizan, echado será en las calles de Jerusalem por hambre y por espada; y no habrá quien los entierre, ellos, y sus mujeres, y sus hijos, y sus hijas; y sobre ellos derramaré su maldad.

17esta palabra: Córranse mis ojos en lágrimas noche y día, y no cesen; porque de gran quebrantamiento es quebrantada la virgen hija de mi pueblo, de plaga muy recia.

18Si salgo al campo, he aquí muertos a cuchillo; y si me entro en la ciudad, he aquí enfermos de hambre: porque también el profeta como el sacerdote anduvieron rodeando en la tierra, y no conocieron.

19Has desechado enteramente a Judá? ¿ ha aborrecido tu alma a Sión? ¿ Por qué nos hiciste herir sin que nos quede cura? Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de cura, y he aquí turbación.

20Reconocemos, oh Jehová, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres: porque contra ti hemos pecado.

21Por amor de tu nombre no nos deseches, ni trastornes el trono de tu gloria: acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros.

22Hay entre las vanidades de las gentes quien haga llover? ¿ y darán los cielos lluvias? ¿ No eres tú, Jehová, nuestro Dios? en ti pues esperamos; pues tú hiciste todas estas cosas.

Sobre Jeremías 14

¿Qué pasa aquí?

Una sequía devastadora azota la tierra. Jeremías intercede; Dios se niega y dice que ni Moisés ni Samuel podrían moverlo. No se debe orar por el pueblo. Los falsos profetas prometen paz y lluvia. Mienten y morirán por ello. El propio lamento de Jeremías cierra el capítulo, reconociendo el pecado y suplicando por amor del nombre de Dios.

¿La idea principal?

Cuando el juicio está decidido, ni la intercesión más poderosa puede detenerlo, y los falsos profetas que prometen lo contrario no consuelan a la gente, la condenan.

Una línea para recordar

9: "Por qué has de ser como hombre atónito, y como valiente que no puede librar? tú empero estás entre nosotros, oh Jehová, y sobre nosotros es invocado tu nombre; no nos desampares." Es la oración que Dios rechaza, y eso la vuelve una de las oraciones más honestas del libro.

El contexto

La sequía en el antiguo Israel no era solo una dificultad agrícola. Era una señal del pacto. La lluvia y su ausencia estaban escritas en las bendiciones y maldiciones de Deuteronomio. Una sequía tan severa podía leerse como una declaración directa de quien guarda el pacto. Jeremías lo sabe. Su intercesión carga ese peso.

¿Quién aparece?

Jeremías, que intercede y luego se lamenta. Dios, que cierra la puerta a la intercesión por este juicio en particular. Los falsos profetas, que prometen visiones de paz y morirán por ello. El pueblo, atrapado entre el profeta honesto al que ignora y los mentirosos que prefiere.

Por qué importa

La prohibición de interceder por Jerusalén aparece tres veces en Jeremías. Cada vez desconcierta, porque la intercesión es una de las funciones centrales del profeta. Que Dios le quite esta herramienta a Jeremías indica que se ha cruzado una línea. Se volvió un texto importante para entender los límites de la oración dentro de la soberanía de Dios.

Para cuando sientes...

Para cuando has hecho la oración honesta y la respuesta es no. Jeremías sigue orando de todos modos en el versículo 9, y hay algo a qué aferrarse en esa negativa a detenerse aun cuando la respuesta ya está dada.