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Jeremías 13
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Jeremías 13Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1ASÍ me dijo Jehová: Ve, y cómprate un cinto de lino, y cíñelo sobre tus lomos, y no lo meterás en agua.

2Y compré el cinto conforme a la palabra de Jehová, y púselo sobre mis lomos.

3Y fue a mí segunda vez palabra de Jehová, diciendo:

4Toma el cinto que compraste, que está sobre tus lomos, y levántate, y ve al Eufrates, y escóndelo allá en la concavidad de una peña.

5Fui pues, y escondílo junto al Eufrates, como Jehová me mandó.

6Y sucedió que al cabo de muchos días me dijo Jehová: Levántate, y ve al Eufrates, y toma de allí el cinto que te mandé escondieses allá.

7Entonces fui al Eufrates, y cavé, y tomé el cinto del lugar donde lo había escondido; y he aquí que el cinto se había podrido; para ninguna cosa era bueno.

8Y fue a mí palabra de Jehová, diciendo:

9Así ha dicho Jehová: Así haré podrir la soberbia de Judá, y la mucha soberbia de Jerusalem,

10A este pueblo malo, que no quieren oir mis palabras, que andan en las imaginaciones de su corazón, y se fueron en pos de dioses ajenos para servirles, y para encorvarse a ellos; y vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno.

11Porque como el cinto se junta a los lomos del hombre, así hice juntar a mí toda la casa de Israel y toda la casa de Judá, dice Jehová, para que me fuesen por pueblo y por fama, y por alabanza y por honra: empero no escucharon.

12Les dirás pues esta palabra: Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Henchiráse de vino todo odre. Y ellos te dirán: ¿ No sabemos que todo odre se henchirá de vino?

13Entonces les has de decir: Así ha dicho Jehová: He aquí que yo lleno de embriaguez todos los moradores de esta tierra, y a los reyes de la estirpe de David que se sientan sobre su trono, y a los sacerdotes y profetas, y a todos los moradores de Jerusalem;

14Y quebrantarélos el uno con el otro, los padres con los hijos juntamente, dice Jehová: no perdonaré, ni tendré piedad ni misericordia, para no destruirlos.

15Escuchad y oid; no os elevéis: pues Jehová ha hablado.

16Dad gloria a Jehová Dios vuestro, antes que haga venir tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen en montes de oscuridad, y esperéis luz, y os la torne sombra de muerte y tinieblas.

17Mas si no oyereis esto, en secreto llorará mi alma a causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente, se desharán mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de Jehová fue cautivo.

18Di al rey y a la reina: Humillaos, sentaos en tierra; porque la corona de vuestra gloria bajó de vuestras cabezas.

19Las ciudades del mediodía fueron cerradas, y no hubo quien las abriese: toda Judá fue trasportada, trasportada fue toda ella.

20Alzad vuestros ojos, y ved los que vienen del aquilón: ¿ dónde está el rebaño que te fue dado, la grey de tu gloria?

21Qué dirás cuando te visitará? porque tú los enseñaste a ser príncipes y cabeza sobre ti. ¿ No te tomarán dolores como a mujer que pare?

22Cuando dijeres en tu corazón: ¿ Por qué me ha sobrevenido esto? Por la enormidad de tu maldad fueron descubiertas tus faldas, fueron desnudos tus calcañares.

23Mudará el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas? Así también podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal.

24Por tanto yo los esparciré, como tamo que pasa, al viento del desierto.

25Esta es tu suerte, la porción de tus medidas de parte mía, dice Jehová; porque te olvidaste de mí, y confiaste en la mentira.

26Yo pues descubriré también tus faldas delante de tu cara, y se manifestará tu ignominia.

27Tus adulterios, tus relinchos, la maldad de tu fornicación sobre los collados: en el mismo campo vi tus abominaciones. ¡ Ay de ti, Jerusalem! ¿ No serás al cabo limpia? ¿hasta cuándo todavía?

Sobre Jeremías 13

¿Qué pasa aquí?

Dos parábolas actuadas, una tras otra. Primero, Jeremías entierra un cinto de lino junto al Éufrates sin lavarlo; al desenterrarlo, está podrido. En eso se ha convertido Judá. Segundo, cada tinaja llena de vino representa a los habitantes de Jerusalén, que serán llenos de embriaguez y se estrellarán unos contra otros. El capítulo termina dirigiéndose al rey soberbio y corrupto y a su madre: vuestras coronas caerán.

¿La idea principal?

Judá debía estar unida a Dios como un cinto que se lleva pegado al cuerpo. En cambio, se enterró en alianzas extranjeras y se pudrió.

Una línea para recordar

23: "Mudará el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas? Así también podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal." La pregunta no es optimismo retórico. Es un diagnóstico de lo hondo que ha llegado el hábito.

El contexto

El Éufrates está a cientos de kilómetros. Algunos estudiosos creen que el entierro fue simbólico y más cerca de casa, quizá en un lugar llamado Perath. De cualquier modo, el punto es el mismo: lo que entierras en tierra extranjera sale arruinado.

¿Quién aparece?

Jeremías, que lleva a cabo las acciones simbólicas del cinto. Dios, que las interpreta. El rey y la reina madre, que reciben las últimas y humillantes palabras del capítulo.

Por qué importa

El versículo de las manchas del leopardo se volvió una de las líneas más citadas del libro, usada en conversaciones sobre el cambio moral, la formación espiritual y los límites de la fuerza de voluntad. No enseña que el cambio sea imposible en principio, sino que el mal practicado por mucho tiempo transforma a una persona por debajo del nivel de las decisiones.

Para cuando sientes...

Para cuando intentas averiguar si un cambio duradero es siquiera posible, o si el patrón es demasiado profundo. El versículo es honesto en lugar de dar un falso ánimo.