Jeremías 12Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1JUSTO eres tú, oh Jehová, aunque yo contigo dispute: hablaré empero juicios contigo. ¿ Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?
2Plantástelos, y echaron raíces; progresaron, e hicieron fruto; cercano estás tú en sus bocas, mas lejos de sus riñones.
3Tú empero, oh Jehová, me conoces; vísteme, y probaste mi corazón para contigo: arráncalos como a ovejas para el degolladero, y señálalos para el día de la matanza.
4Hasta cuándo estará desierta la tierra, y marchita la hierba de todo el campo? Por la maldad de los que en ella moran, faltaron los ganados, y las aves; porque dijeron: No verá él nuestras postrimerías.
5Si corriste con los de a pie, y te cansaron, ¿ cómo contenderás con los caballos? Y si en la tierra de paz estabas quieto, ¿ cómo harás en la hinchazón del Jordán?
6Porque aun tus hermanos y la casa de tu padre, aun ellos se levantaron contra ti, aun ellos dieron voces en pos de ti. No los creas, cuando bien te hablaren.
7He dejado mi casa, desamparé mi heredad, entregado he lo que amaba mi alma en manos de sus enemigos.
8Fue para mí mi heredad como león en breña: contra mí dio su voz; por tanto la aborrecí.
9Esme mi heredad ave de muchos colores? ¿ no están contra ella aves en derredor? Venid, reuníos, vosotras todas las bestias del campo, venid a devorarla.
10Muchos pastores han destruído mi viña, hollaron mi heredad, tornaron en desierto y soledad mi heredad preciosa.
11Fue puesta en asolamiento, y lloró sobre mí, asolada: fue asolada toda la tierra, porque no hubo hombre que mirase.
12Sobre todos los lugares altos del desierto vinieron disipadores: porque la espada de Jehová devorará desde el un extremo de la tierra hasta el otro extremo: no habrá paz para ninguna carne.
13Sembraron trigo, y segarán espinas; tuvieron la heredad, mas no aprovecharon nada: se avergonzarán de vuestros frutos, a causa de la ardiente ira de Jehová.
14Así dijo Jehová contra todos mis malos vecinos, que tocan la heredad que hice poseer a mi pueblo Israel: He aquí que yo los arrancaré de su tierra, y arrancaré de en medio de ellos la casa de Judá.
15después que los hubiere arrancado, tornaré y tendré misericordia de ellos, y harélos volver cada uno a su heredad, y cada cual a su tierra.
16si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi pueblo, para jurar en mi nombre, diciendo, Vive Jehová, así como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal; ellos serán prosperados en medio de mi pueblo.
17Mas si no oyeren, arrancaré a la tal gente, sacándola de raíz, y destruyendo, dice Jehová.
Sobre Jeremías 12
¿Qué pasa aquí?
Jeremías discute con Dios sobre la justicia: ¿por qué prosperan los impíos? Dios no lo consuela. Lo redirige: si los de a pie te cansaron, ¿cómo competirás con los caballos? La tierra misma está de luto. Dios reconoce que ha entregado su heredad a los enemigos, pero luego da un giro: un día volverá a plantar incluso a las naciones que oprimieron a Israel, si aprenden sus caminos.
¿La idea principal?
Dios no se defiende de la acusación de Jeremías. Lo redirige: las dificultades hasta ahora no son nada comparadas con lo que viene, así que guarda tu indignación para lo que importa.
Una línea para recordar
5: "Si corriste con los de a pie, y te cansaron, ¿ cómo contenderás con los caballos? Y si en la tierra de paz estabas quieto, ¿ cómo harás en la hinchazón del Jordán?" No es consuelo. Es una pregunta más dura que la que hizo Jeremías.
El contexto
Jeremías sigue en los primeros años de su ministerio, todavía aturdido por el complot de Anatot. Los impíos que ve prosperar son probablemente los falsos profetas y los funcionarios cómplices de la corte de Joacim, hombres cómodos y recompensados precisamente por no decir nada verdadero.
¿Quién aparece?
Jeremías, que presiona a Dios sobre la prosperidad de los impíos. Dios, que responde con una contrapregunta y un giro hacia el panorama más amplio. La tierra, descrita de luto y marchita por la corrupción de quienes la habitan.
Por qué importa
La respuesta divina a la pregunta de Jeremías sobre la justicia de Dios es sorprendentemente directa. Dios no se disculpa por la injusticia que Jeremías nombra. En esencia dice: ¿crees que esto es difícil? Se pone peor. Esa negativa a suavizar el futuro es una de las cosas que hace tan notable la fe de Jeremías, que persiste de todos modos.
Para cuando sientes...
Para cuando te agota un sufrimiento relativamente modesto y temes no tener lo necesario para lo que pueda venir. La respuesta de Dios es honesta sobre la dificultad, y eso es en sí una extraña forma de respeto.