Isaías 36Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1ACONTECIÓ en el año catorce del rey Ezequías, que Senaquerib rey de Asiria subió contra todas las ciudades fuertes de Judá, y tomólas.
2Y el rey de Asiria envió a Rabsaces con grande ejército desde Laquis a Jerusalem al rey Ezequías: y asentó el campo a los caños de la pesquera de arriba, en el camino de la heredad del Lavador.
3Y salió a él Eliacim hijo de Hilcías mayordomo, y Sebna, escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller.
4A los cuales dijo Rabsaces: Ahora pues, diréis a Ezequías: El gran rey, el rey de Asiria, dice así: ¿ Qué confianza es esta en que confías?
5Digo, alegas tú, ( empero palabras vanas) que tengo consejo y fortaleza para la guerra. Ahora bien, ¿ en quién confías que te rebelas contra mí?
6He aquí que confías en este bordón de caña frágil, en Egipto, sobre el cual si alguien se apoyare, entrarásele por la mano, y se la atravesará. Tal es Faraón rey de Egipto para con todos los que en él confían.
7Y si me dijeres, En Jehová nuestro Dios confiamos; ¿ no es este aquel cuyos altos y cuyos altares hizo quitar Ezequías, y dijo a Judá y a Jerusalem: Delante de este altar adoraréis?
8Ahora pues yo te ruego que des rehenes al rey de Asiria mi señor, y yo te daré dos mil caballos, si pudieres tú dar caballeros que cabalguen sobre ellos.
9Cómo pues harás volver el rostro de un capitán de los más pequeños siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto por sus carros y hombres de a caballo?
10Y por ventura vine yo ahora a esta tierra para destruirla sin Jehová? Jehová me dijo: Sube a esta tierra para destruirla.
11Entonces dijo Eliacim, y Sebna y Joa a Rabsaces: Rogámoste que hables a tus siervos en lengua siriaca, porque nosotros la entendemos: y no hables con nosotros en lengua judáica, oyéndolo el pueblo que está sobre el muro.
12Y dijo Rabsaces: ¿ Envióme mi señor a ti y a tu señor, a que dijese estas palabras, y no a los hombres que están sobre el muro, para comer su estiércol y beber su orina con vosotros?
13Púsose luego en pie Rabsaces, y gritó a grande voz en lengua judáica, diciendo: Oid las palabras del gran rey, el rey de Asiria.
14El rey dice así: No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar.
15Ni os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos librará: no será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria.
16No escuchéis a Ezequías: porque el rey de Asiria dice así: Haced conmigo paz, y salid a mí; y coma cada uno de su viña, y cada uno de su higuera, y beba cada cual las aguas de su pozo;
17Hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas.
18Mirad no os engañe Ezequías diciendo: Jehová nos librará. ¿ Libraron los dioses de las gentes cada uno a su tierra de la mano del rey de Asiria?
19Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿ dónde está el dios de Sefarvaim? ¿ libraron a Samaria de mi mano?
20Qué dios hay entre los dioses de estas tierras, que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalem?
21Mas callaron, y no le respondieron palabra; porque el rey así lo había mandado, diciendo: No le respondáis.
22Entonces Eliacim hijo de Hilcías mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf canciller, vinieron a Ezequías rotos sus vestidos, y contáronle las palabras de Rabsaces.
Sobre Isaías 36
¿Qué pasa aquí?
Narración histórica: Senaquerib de Asiria envía al Rabsaces a Jerusalén con un ejército enorme y un discurso de guerra psicológica. Se burla de la confianza de Ezequías en Dios y en Egipto, y luego desafía directamente al pueblo, en hebreo, a hacer un trato y salvarse. Los emisarios vuelven a informar con las ropas rasgadas. Jerusalén guarda silencio.
¿La idea principal?
La propaganda del enemigo no apunta solo al rey sino a la fe en Dios de la gente común. La pregunta que plantea el Rabsaces, qué dios ha detenido jamás a Asiria, está pensada para no tener respuesta.
Una línea para recordar
18: "Mirad no os engañe Ezequías diciendo: Jehová nos librará. ¿ Libraron los dioses de las gentes cada uno a su tierra de la mano del rey de Asiria?" La jactancia de que ningún dios ha detenido a Asiria es el desafío teológico al que toda la narración tiene que responder.
El contexto
El muro de Jerusalén junto al conducto del estanque de arriba, en el 701 a. C. Un ejército de Judá se enfrenta a un ejército asirio que ya ha tomado otras 46 ciudades de Judá. El Rabsaces se planta al alcance del oído del muro y se dirige al pueblo por encima de los funcionarios de Ezequías. Los funcionarios le ruegan que hable en arameo. Él se niega.
¿Quién aparece?
Senaquerib, rey de Asiria, fuera de escena pero como fuerza impulsora. El Rabsaces, su comandante de campo, que libra una guerra psicológica en un hebreo fluido. Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo del palacio. Sebna el escriba. Joa hijo de Asaf, el canciller. El pueblo sobre el muro, en silencio.
Por qué importa
Los capítulos 36 a 39 son casi idénticos a 2 Reyes 18 a 20, y reflejan un relato histórico compartido de la crisis asiria. Su ubicación en la bisagra estructural de Isaías une el libro de los oráculos (1 a 35) con el libro de la consolación (40 a 66). El desafío de Senaquerib es la prueba real de todo lo que Isaías ha profetizado sobre confiar en Dios antes que en los poderes terrenales.
Para cuando sientes...
Para cuando te sientes impotente ante una fuerza mayor que habla tu propio idioma y hace que su burla suene razonable. El Rabsaces no necesita abrir brecha en los muros para dañar a los defensores: habla hebreo.