Libros
Isaías 22
22/66

Isaías 22Reina Valera 1909 · Biblia en audio

Escuchar Isaías 22
Escuchar en

1CARGA del valle de la visión. ¿ Qué tienes ahora, que toda tú te has subido sobre los terrados?

2llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre; tus muertos no son muertos a cuchillo, ni muertos en guerra.

3Todos tus príncipes juntos huyeron del arco, fueron atados: todos los que en ti se hallaron, fueron atados juntamente, aunque lejos se habían huído.

4Por esto dije: Dejadme, lloraré amargamente; no os afanéis por consolarme de la destrucción de la hija de mi pueblo.

5Porque día es de alboroto, y de huella, y de fatiga por el Señor Jehová de los ejércitos en el valle de la visión, para derribar el muro, y dar grita al monte.

6Y Elam tomó aljaba en carro de hombres y de caballeros; y Quir descubrió escudo.

7Y acaeció que tus hermosos valles fueron llenos de carros, y los de a caballo acamparon a la puerta.

8Y desnudó la cobertura de Judá; y miraste en aquel día hacia la casa de armas del bosque.

9Y visteis las roturas de la ciudad de David, que se multiplicaron; y recogisteis las aguas de la pesquera de abajo.

10Y contasteis las casas de Jerusalem, y derribasteis casas para fortificar el muro.

11E hicisteis foso entre los dos muros con las aguas de la pesquera vieja: y no tuvisteis respeto al que la hizo, ni mirasteis de lejos al que la labró.

12Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos llamó en este día a llanto y a endechas, a mesar y a vestir saco.

13Y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comer carne y beber vino, diciendo: Comamos y bebamos, que mañana moriremos.

14Esto fue revelado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos: Que este pecado no os será perdonado hasta que muráis, dice el Señor Jehová de los ejércitos.

15Jehová de los ejércitos dice así: Ve, entra a este tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile:

16Qué tienes tú aquí, o a quién tienes tú aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña?

17He aquí que Jehová te trasportará en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá el rostro.

18Te echará a rodar con ímpetu, como a bola por tierra larga de términos: allá morirás, y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu señor.

19Y arrojarte he de tu lugar, y de tu puesto te empujaré.

20en aquel día, llamaré a mi siervo Eliacim, hijo de Hilcías;

21Y vestirélo de tus vestiduras, y le fortaleceré con tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalem, y a la casa de Judá.

22Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá.

23E hincarélo como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra a la casa de su padre.

24Y colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, los hijos y los nietos, todos los vasos menores, desde los vasos de beber hasta todos los instrumentos de música.

25En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, el clavo hincado en lugar firme será quitado, y será quebrado y caerá; y la carga que sobre él se puso, se echará a perder; porque Jehová habló.

Sobre Isaías 22

¿Qué pasa aquí?

La carga del valle de la visión, la propia Jerusalén. La ciudad celebra antes de tiempo mientras los muertos yacen sin sepultura. En vez de arrepentirse ante el asedio asirio, Jerusalén come y bebe y dice: mañana moriremos. Isaías llora en privado. Luego viene un oráculo cortante contra Sebna, el mayordomo del palacio, que se está construyendo un sepulcro monumental, y la promesa de que Eliaquim lo sustituirá con la llave de la casa de David.

¿La idea principal?

La celebración desafiante frente al juicio es otra forma de ceguera. La llave de la casa de David pertenece a un siervo, no a alguien que se promociona a sí mismo.

Una línea para recordar

22: "Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá." La autoridad de Eliaquim se convierte en figura de una mayordomía mesiánica, citada directamente en Apocalipsis 3:7 en referencia a Cristo.

El contexto

Jerusalén bajo la amenaza del asedio asirio, hacia el 701 a. C. La ciudad ha hecho provisiones de agua de emergencia y ha revisado las murallas. Pero en vez del ayuno y la oración que Isaías esperaba, las calles están llenas de bueyes degollados y de vino. Sebna labra un sepulcro en la roca por encima de la ciudad, su monumento a sí mismo, mientras las máquinas de asedio se reúnen afuera.

¿Quién aparece?

Isaías el profeta, que llora en privado. Sebna el mayordomo, que construye su monumento y será echado fuera. Eliaquim hijo de Hilcías, que lo sustituye y recibe la llave. El pueblo de Jerusalén, que celebra en vez de arrepentirse.

Por qué importa

El oráculo contra Sebna es uno de los enfrentamientos proféticos más personales de Isaías, pues nombra a un funcionario concreto y su pecado específico: engrandecerse a sí mismo en tiempo de crisis. La llave de David transferida a Eliaquim entra en la interpretación cristiana como figura mesiánica de la autoridad de Cristo en Apocalipsis 3:7.

Para cuando sientes...

El dolor privado de Isaías, dejadme, lloraré amargamente, contrasta con el banquete público de la ciudad. El profeta ve lo que la celebración está tapando: no fe sino fatalismo.