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Isaías 23
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Isaías 23Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1CARGA de Tiro. Aullad, naves de Tarsis, porque destruída es hasta no quedar casa, ni entrada: de la tierra de Quitim les es revelado.

2Callad, moradores de la isla, mercader de Sidón, que pasando la mar te henchían.

3Su provisión era de las sementeras que crecen con las muchas aguas del Nilo, de la mies del río. Fue también feria de gentes.

4Avergüénzate, Sidón, porque la mar, la fortaleza de la mar habló, diciendo: Nunca estuve de parto, ni parí, ni crié mancebos, ni levanté vírgenes.

5En llegando la fama a Egipto, tendrán dolor de las nuevas de Tiro.

6Pasaos a Tarsis; aullad, moradores de la isla.

7No era esta vuestra ciudad alegre, su antigüedad de muchos días? Sus pies la llevarán a peregrinar lejos.

8Quién decretó esto sobre Tiro la coronada, cuyos negociantes eran príncipes, cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra?

9Jehová de los ejércitos lo decretó, para envilecer la soberbia de toda gloria; y para abatir todos los ilustres de la tierra.

10Pasa cual río de tu tierra, oh hija de Tarsis; porque no tendrás ya más fortaleza.

11Extendió su mano sobre la mar, hizo temblar los reinos: Jehová mandó sobre Canaán que sus fuerzas sean debilitadas.

12Y dijo: No te alegrarás más, oh tú, oprimida virgen hija de Sidón. Levántate para pasar a Quitim; y aun allí no tendrás reposo.

13Mira la tierra de los Caldeos; este pueblo no era; Asur la fundó para los que habitaban en el desierto: levantaron sus fortalezas, edificaron sus palacios; él la convirtió en ruinas.

14Aullad, naves de Tarsis; porque destruída es vuestra fortaleza.

15Y acontecerá en aquel día, que Tiro será puesta en olvido por setenta años, como días de un rey. Después de los setenta años, cantará Tiro canción como de ramera.

16Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada: haz buena melodía, reitera la canción, porque tornes en memoria.

17Y acontecerá, que al fin de los setenta años visitará Jehová a Tiro: y tornaráse a su ganancia, y otra vez fornicará con todos los reinos de la tierra sobre la haz de la tierra.

18Mas su negociación y su ganancia será consagrada a Jehová: no se guardará ni se atesorará, porque su negociación será para los que estuvieren delante de Jehová, para que coman hasta hartarse, y vistan honradamente.

Sobre Isaías 23

¿Qué pasa aquí?

Oráculo contra Tiro, la gran ciudad comercial del Mediterráneo. Las naves aúllan, los mercaderes lloran, y el centro comercial más brillante del mundo antiguo queda asolado. Dios se propone humillar toda gloria terrenal. Tiro será olvidada setenta años y luego restaurada, pero esta vez su comercio fluirá como ofrenda a Jehová.

¿La idea principal?

Ningún imperio comercial, por antiguo y conectado que sea, está fuera del alcance de Dios. Incluso la prosperidad restaurada puede ser reorientada hacia la santidad.

Una línea para recordar

9: "Jehová de los ejércitos lo decretó, para envilecer la soberbia de toda gloria; y para abatir todos los ilustres de la tierra." La caída de Tiro no es un desastre fortuito sino una acción divina deliberada contra la autosuficiencia humana.

El contexto

La costa fenicia, hacia el 700 a. C., bajo la expansión asiria. El puerto de Tiro habría estado repleto de cedro, tinte y plata de todo el mundo conocido. El oráculo de Isaías imagina las naves volviendo a un puerto en ruinas y a los mercaderes que levantaron un imperio vagando de pronto sin hogar.

¿Quién aparece?

Tiro y Sidón, las ciudades comerciales fenicias. Las naves de Tarsis, cuyos mercaderes son llamados príncipes. No hay una figura profética individual; el oráculo habla en tercera persona divina.

Por qué importa

El oráculo contra Tiro cierra la larga serie de juicios de Isaías contra naciones extranjeras (capítulos 13 a 23). Que incluso la ciudad económicamente más poderosa del Mediterráneo antiguo caiga bajo la palabra de Dios establece su soberanía sobre el comercio, la riqueza y el poder geopolítico, no solo sobre ejércitos y emperadores.

Para cuando sientes...

Para cuando sientes que el comercio y las conexiones son lo que sostiene el mundo. El lamento por Tiro pregunta: ¿qué hacemos cuando se derrumban los sistemas en los que confiábamos?