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Isaías 21
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Isaías 21Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1CARGA del desierto de la mar. Como los torbellinos que pasan por el desierto en la región del mediodía, así vienen de la tierra horrenda.

2Visión dura me ha sido mostrada. El prevaricador prevarica, y el destructor destruye. Sube, Persa; cerca, Medo. Todo su gemido hice cesar.

3Por tanto mis lomos se han llenado de dolor; angustias se apoderaron de mí, como angustias de mujer de parto: agobiéme oyendo, y al ver heme espantado.

4Pasmóse mi corazón, el horror me ha intimidado; la noche de mi deseo se me tornó en espanto.

5Pon la mesa, mira del atalaya, come, bebe: levantaos, príncipes, ungid el escudo.

6Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela que haga saber lo que viere.

7Y vio un carro de un par de caballeros, un carro de asno, y un carro de camello. Luego miró muy más atentamente.

8Y gritó como un león: Señor, sobre la atalaya estoy yo continuamente de día, y las noches enteras sobre mi guarda:

9Y he aquí este carro de hombres viene, un par de caballeros. Después habló, y dijo: Cayó, cayó Babilonia; y todos los ídolos de sus dioses quebrantó en tierra.

10Trilla mía, y paja de mi era: os he dicho lo que oí de Jehová de los ejércitos, Dios de Israel.

11Carga de Duma. Danme voces de Seir: Guarda, ¿ qué de la noche? Guarda, ¿ qué de la noche?

12El guarda respondió: La mañana viene, y después la noche: si preguntareis, preguntad; volved, venid.

13Carga sobre Arabia. En el monte tendréis la noche en Arabia, oh caminantes de Dedanim.

14Salid a encontrar al sediento; llevadle aguas, moradores de tierra de Tema, socorred con su pan al que huye.

15Porque de la presencia de las espadas huyen, de la presencia de la espada desnuda, de la presencia del arco entesado, de la presencia del peso de la batalla.

16Porque así me ha dicho Jehová: De aquí a un año, semejante a años de mozo de soldada, toda la gloria de Cedar será deshecha;

17Y las reliquias del número de los valientes flecheros, hijos de Cedar, serán apocadas: porque Jehová Dios de Israel lo ha dicho.

Sobre Isaías 21

¿Qué pasa aquí?

Tres oráculos: el desierto del mar (la caída de Babilonia), Duma (Edom) y Arabia. Una visión espantosa abruma a Isaías: el prevaricador prevarica, el destructor destruye. Pone un atalaya. La respuesta llega: Babilonia ha caído, todos sus dioses yacen quebrados en tierra. Edom recibe una respuesta enigmática sobre la noche y la mañana. Arabia será despojada dentro de un año.

¿La idea principal?

La metáfora del atalaya presenta la labor profética como una vigilancia sostenida, que recibe noticias que otros están demasiado ocupados o asustados para esperar.

Una línea para recordar

9: "Cayó, cayó Babilonia; y todos los ídolos de sus dioses quebrantó en tierra." El "cayó" duplicado lleva el peso de la certeza antes del acontecimiento. Esta misma fórmula reaparece en Apocalipsis 18:2.

El contexto

Jerusalén, probablemente a finales del siglo VIII, cuando Babilonia estaba bajo dominio asirio. Isaías ve más allá del momento político presente, hasta el colapso final de Babilonia. La imagen del atalaya procede de la práctica real de poner centinelas en las murallas para otear el horizonte en busca de jinetes con noticias.

¿Quién aparece?

Isaías el profeta, angustiado físicamente por la visión. El atalaya sin nombre en la torre. El jinete a caballo y el jinete en asno que traen la noticia. Los pueblos de Duma y Arabia. Jehová, que pone al atalaya.

Por qué importa

El atalaya en la torre (vv. 6 a 9) se convirtió en una de las imágenes definitorias de la vocación profética e influyó directamente en Ezequiel 3 y 33. El anuncio de la caída de Babilonia, siglos antes de que cayera de verdad, es lo bastante audaz como para ser citado literalmente en Apocalipsis como la palabra final sobre el fin de Babilonia.

Para cuando sientes...

Isaías describe una angustia física por esta visión: lomos llenos de dolor, punzadas como de mujer de parto. No es un profetizar cómodo. El atalaya espera toda la noche. Cuando por fin llega la respuesta, es escueta y enorme.