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Isaías 16
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Isaías 16Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1ENVIAD cordero al enseñoreador de la tierra, desde la Piedra del desierto al monte de la hija de Sión.

2Y será que cual ave espantada que se huye de su nido, así serán las hijas de Moab en los vados de Arnón.

3Reune consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del día como la noche: esconde los desterrados, no entregues a los que andan errantes.

4Moren contigo mis desterrados, oh Moab; séles escondedero de la presencia del destruidor: porque el atormentador fenecerá, el destruidor tendrá fin, el hollador será consumido de sobre la tierra.

5Y dispondráse trono en misericordia; y sobre él se sentará firmemente, en el tabernáculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia.

6Oído hemos la soberbia de Moab, por extremo soberbio; su soberbia y su arrogancia, y su altivez; mas sus mentiras no serán firmes.

7Por tanto aullará Moab, todo él aullará: gemiréis por los fundamentos de Kir-hareset, en gran manera heridos.

8Porque los campos de Hesbón fueron talados, y las vides de Sibma; señores de gentes hollaron sus generosos sarmientos; habían llegado hasta Jazer, y extendídose por el desierto; extendiéronse sus plantas, pasaron la mar.

9Por lo cual lamentaré con lloro de Jazer la viña de Sibma; embriagarte hé de mis lágrimas, oh Hesbón y Eleale: porque sobre tus cosechas y sobre tu siega caerá la algazara.

10Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil; en las viñas no cantarán, ni se regocijarán; no pisará vino en los lagares el pisador: la canción he hecho cesar.

11Por tanto mis entrañas sonarán como arpa acerca de Moab, y mi interior en orden a Kir-hareset.

12que cuando Moab pareciere que está cansado sobre los altos, entonces vendrá a su santuario a orar, y no le valdrá.

13Esta es la palabra que pronunció Jehová sobre Moab desde aquel tiempo.

14Empero ahora Jehová ha hablado, diciendo: Dentro de tres años, como años de mozo de soldada, será abatida la gloria de Moab, con toda su grande multitud: y los residuos serán pocos, pequeños, y no fuertes.

Sobre Isaías 16

¿Qué pasa aquí?

El oráculo contra Moab continúa. Isaías aconseja a Moab enviar tributo a Sión y dar refugio a los fugitivos moabitas. Pero el orgullo de Moab es legendario y la súplica de misericordia llega demasiado tarde. Se invoca el trono de David como fuente de justicia. Las viñas y la abundancia agrícola de Moab serán arrasadas. Isaías llora en voz alta. Dentro de tres años la gloria de Moab será abatida.

¿La idea principal?

El orgullo impide la humildad que habría atraído ayuda. La arrogancia de Moab recibe un plazo exacto: tres años hasta el final.

Una línea para recordar

3: "Reune consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del día como la noche: esconde los desterrados, no entregues a los que andan errantes." El llamado a Sión para que dé refugio presenta a Jerusalén como posible amparo para los sobrevivientes de Moab, si se humillaran a pedirlo.

El contexto

Moab, al este del mar Muerto, a finales del siglo VIII a. C. La cultura del vino de la región es concreta: Hesbón, Sibma, las viñas donde antes resonaba el grito de la vendimia. Isaías imagina ese sonido desaparecido, sustituido por el silencio de las vides arrasadas, y lo llora como una pérdida real y no como un castigo merecido.

¿Quién aparece?

Isaías el profeta, que llora visiblemente por Moab. Los fugitivos de Moab. La hija de Sión como posible protectora. El trono de David, invocado como sede de la justicia. No se nombra a ningún rey moabita.

Por qué importa

El llamado de los versículos 3 y 4 a esconder a los refugiados moabitas en Sión es notable: se invita a una nación enemiga a buscar asilo bajo el trono de David. Esto ensancha el ideal davídico más allá de la exclusividad étnica. El plazo de tres años (v. 14) es una de las predicciones temporales más precisas de los oráculos de Isaías contra las naciones.

Para cuando sientes...

El dolor de Isaías por la viña de Moab (v. 9, mis entrañas sonarán como arpa por Moab) no es una distancia metafórica. El profeta está realmente conmovido, y eso hace que el anuncio de un plazo se sienta pesado, no triunfal.