Isaías 17Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1CARGA de Damasco. He aquí que Damasco dejó de ser ciudad, y será montón de ruina.
2Las ciudades de Aroer desamparadas, en majadas se tornarán; dormirán allí, y no habrá quien los espante.
3Y cesará el socorro de Efraín, y el reino de Damasco; y lo que quedare de Siria, será como la gloria de los hijos de Israel, dice Jehová de los ejércitos.
4Y será que en aquel tiempo la gloria de Jacob se atenuará, y enflaqueceráse la grosura de su carne.
5Y será como cuando el segador coge la mies, y con su brazo siega las espigas: será también como el que coge espigas en el valle de Refaim.
6Y quedarán en él rebuscos, como cuando sacuden el aceituno, dos o tres granos en la punta del ramo, cuatro o cinco en sus ramas fructíferas, dice Jehová Dios de Israel.
7En aquel día mirará el hombre a su Hacedor, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel.
8Y no mirará a los altares que hicieron sus manos, ni mirará a lo que hicieron sus dedos, ni a los bosques, ni a las imágenes del sol.
9En aquel día las ciudades de su fortaleza serán como los frutos que quedan en los pimpollos y en las ramas, las cuales fueron dejadas a causa de los hijos de Israel; y habrá asolamiento.
10Porque te olvidaste del Dios de tu salud, y no te acordaste de la roca de tu fortaleza; por tanto plantarás plantas hermosas, y sembrarás sarmiento extraño.
11El día que las plantares, las harás crecer, y harás que tu simiente brote de mañana; mas la cosecha será arrebatada en el día del coger, y del dolor desesperado.
12Ay! multitud de muchos pueblos que harán ruido como estruendo de la mar: y murmullo de naciones hará alboroto como murmurio de muchas aguas.
13Los pueblos harán estrépito a manera de ruido de grandes aguas: mas Dios le reprenderá, y huirá lejos; será ahuyentado como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino.
14Al tiempo de la tarde he aquí turbación; y antes de la mañana ya no es. Esta es la parte de los que nos huellan, y la suerte de los que nos saquean.
Sobre Isaías 17
¿Qué pasa aquí?
Damasco será un montón de ruinas. Israel y Siria, aliados en la crisis siro-efraimita, quedarán despojados como un olivo después de la cosecha, con unos pocos racimos dispersos. La gloria de Jacob se apaga, la grosura de su carne enflaquece. Porque Israel olvidó a su Hacedor y se volvió a los ídolos, solo sobrevive un remanente de rebusco. Las naciones que rugen contra Dios serán silenciadas antes de la mañana.
¿La idea principal?
Olvidar quién te hizo es la raíz de la vulnerabilidad. La alianza de Israel con Siria revela un olvido que atrae sobre sí la cosecha que temía.
Una línea para recordar
7: "En aquel día mirará el hombre a su Hacedor, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel." La recuperación del remanente empieza con un regreso de la mirada, volviéndose hacia aquel que había sido olvidado.
El contexto
El corredor sirio-palestino hacia el 734 a. C. Damasco, capital de Aram, es una gran ciudad para los estándares antiguos. Su alianza con el norte de Israel tiene sentido estratégico pero es una catástrofe espiritual desde la perspectiva de Isaías. La imagen de la cosecha del olivo viene del paisaje real: árboles vareados hasta que solo quedan las aceitunas más altas e inaccesibles.
¿Quién aparece?
Isaías el profeta. Damasco y Siria como tema principal. Israel, en concreto el reino del norte, como parte afectada por el oráculo. Las naciones sin nombre que retumban y rugen contra Jerusalén.
Por qué importa
El oráculo se sitúa en la crisis siro-efraimita (734 a. C.), lo que lo convierte en uno de los capítulos con anclaje histórico más firme de la primera sección. La imagen del olivo con su remanente en los versículos 5 y 6 se volvió una metáfora rica en la carta de Pablo a los Romanos, donde la lógica del remanente sostiene su argumento sobre Israel y los gentiles.
Para cuando sientes...
Las imágenes del árbol inclinado y del olivo rebuscado llevan una melancolía casi pastoril. Algo que estaba lleno ahora está escaso. La desolación no es airada, simplemente vacía.