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Génesis 37
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Génesis 37Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y HABITÓ Jacob en la tierra donde peregrinó su padre, en la tierra de Canaán.

2Estas fueron las generaciones de Jacob. José, siendo de edad de diez y siete años apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha, y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre: y noticiaba José a su padre la mala fama de ellos.

3Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque le había tenido en su vejez: y le hizo una ropa de diversos colores.

4Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, aborrecíanle, y no le podían hablar pacíficamente.

5Y soñó José un sueño, y contólo a sus hermanos; y ellos vinieron a aborrecerle más todavía.

6Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado:

7He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba, y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor, y se inclinaban al mío.

8Y respondiéronle sus hermanos: ¿ Has de reinar tú sobre nosotros, o te has de enseñorear sobre nosotros? Y le aborrecieron aún más a causa de sus sueños y de sus palabras.

9Y soñó aún otro sueño, y contólo a sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí.

10Y contólo a su padre y a sus hermanos: y su padre le reprendió, y díjole: ¿ Qué sueño es este que soñaste? ¿ Hemos de venir yo y tu madre, y tus hermanos, a inclinarnos a ti a tierra?

11Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre paraba la consideración en ello.

12Y fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquem.

13Y dijo Israel a José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Siquem: ven, y te enviaré a ellos. Y él respondió: Heme aquí.

14Y él le dijo: Ve ahora, mira cómo están tus hermanos y cómo están las ovejas, y tráeme la respuesta. Y enviólo del valle de Hebrón, y llegó a Siquem.

15Y hallólo un hombre, andando él perdido por el campo, y preguntóle aquel hombre, diciendo: ¿ Qué buscas?

16Y él respondió: Busco a mis hermanos: ruégote que me muestres dónde pastan.

17Y aquel hombre respondió: Ya se han ido de aquí; y yo les oí decir: Vamos a Dotán. Entonces José fue tras de sus hermanos, y hallólos en Dotán.

18Y como ellos lo vieron de lejos, antes que cerca de ellos llegara, proyectaron contra él para matarle.

19Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador;

20Ahora pues, venid, y matémoslo y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia le devoró: y veremos qué serán sus sueños.

21Y como Rubén oyó esto, librólo de sus manos, y dijo: No lo matemos.

22Y díjoles Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre.

23Y sucedió que, cuando llegó José a sus hermanos, ellos hicieron desnudar a José su ropa, la ropa de colores que tenía sobre sí;

24Y tomáronlo, y echáronle en la cisterna; mas la cisterna estaba vacía, no había en ella agua.

25Y sentáronse a comer pan: y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de Ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas y bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto.

26Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿ Qué provecho el que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte?

27Venid, y vendámosle a los Ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; que nuestro hermano es nuestra carne. Y sus hermanos acordaron con él.

28Y como pasaban los Midianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y trajéronle arriba, y le vendieron a los Ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto.

29Y Rubén volvió a la cisterna, y no halló a José dentro, y rasgó sus vestidos.

30Y tornó a sus hermanos, y dijo: El mozo no parece; y yo, ¿ adónde iré yo?

31Entonces tomaron ellos la ropa de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la ropa con la sangre;

32Y enviaron la ropa de colores y trajéronla a su padre, y dijeron: Esta hemos hallado, reconoce ahora si es o no la ropa de tu hijo.

33Y él la conoció, y dijo: La ropa de mi hijo es; alguna mala bestia le devoró; José ha sido despedazado.

34Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso saco sobre sus lomos, y enlutóse por su hijo muchos días.

35Y levantáronse todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso tomar consolación, y dijo: Porque yo tengo de descender a mi hijo enlutado hasta la sepultura. Y llorólo su padre.

36Y los Midianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, eunuco de Faraón, capitán de los de la guardia.

Sobre Génesis 37

¿Qué pasa aquí?

Jacob favorece a José con una túnica especial; sus hermanos lo aborrecen. José tiene dos sueños: unas gavillas que se inclinan ante la suya, y el sol, la luna y once estrellas que se inclinan ante él. Su padre lo reprende, pero guarda el asunto. Los hermanos apacientan los rebaños cerca de Siquem. Jacob envía a José a ver cómo están. Lo ven venir y traman matarlo. Rubén propone la cisterna en su lugar. Judá propone venderlo a unos mercaderes madianitas. Así lo hacen. Mojan su túnica en sangre de cabrito y se la llevan a Jacob. Jacob hace duelo y no quiere consuelo. José es vendido a Potifar en Egipto.

¿La idea principal?

Los sueños que hacen que sus hermanos lo aborrezcan son justo lo que terminará salvándolos a todos: la caída de José abre el arco que acabará con toda la familia preservada.

Una línea para recordar

19: "Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador;" Dicho con desprecio, acerca del hombre cuyos sueños resultarán ciertos.

El contexto

Los mercaderes madianitas son una caravana que va a Egipto por la ruta comercial de la costa, uno de los caminos comerciales más antiguos del mundo. El precio de veinte piezas de plata por José es el precio habitual de un esclavo joven varón en el antiguo Cercano Oriente, hacia el 1800 a 1600 a.C. La túnica, quizá una prenda larga con mangas que indicaba rango, es la prueba que usan para quebrar a su padre.

¿Quién aparece?

Jacob, cuyo favoritismo provoca el desastre; José, que sueña y luego cae; Rubén, que salva a José de la muerte y aun así lo pierde; Judá, que propone la venta; los hermanos en conjunto.

Por qué importa

La historia de José es una de las más sofisticadas de la Biblia en lo narrativo: ocupa catorce capítulos e incluye giros, demoras, reconocimiento y desenlace. La cisterna y la túnica vuelven como símbolos. Todo lo que hacen los hermanos para sofocar el sueño termina cumpliéndolo. El capítulo prepara una historia sobre lo que Dios puede hacer con lo que los hombres pensaron para mal.

Para cuando sientes...

Para cuando algo que dijiste o mostraste se usó en tu contra. José cuenta sus sueños al público equivocado dos veces. La segunda vez, hasta su padre lo reprende. El capítulo termina con José en Egipto y Jacob rasgando sus vestidos.