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Génesis 38
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Génesis 38Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y ACONTECIÓ en aquel tiempo, que Judá descendió de con sus hermanos, y fuése a un varón Adulamita, que se llamaba Hira.

2Y vio allí Judá la hija de un hombre Cananeo, el cual se llamaba Súa; y tomóla, y entró a ella:

3La cual concibió, y parió un hijo; y llamó su nombre Er.

4Y concibió otra vez, y parió un hijo, y llamó su nombre Onán.

5Y volvió a concebir, y parió un hijo, y llamó su nombre Sela. Y estaba en Quezib cuando lo parió.

6Y Judá tomó mujer para su primogénito Er, la cual se llamaba Tamar.

7Y Er, el primogénito de Judá, fue malo a los ojos de Jehová, y quitóle Jehová la vida.

8Entonces Judá dijo a Onán: Entra a la mujer de tu hermano, y despósate con ella, y suscita simiente a tu hermano.

9Y sabiendo Onán que la simiente no había de ser suya, sucedía que cuando entraba a la mujer de su hermano vertía en tierra, por no dar simiente a su hermano.

10Y desagradó en ojos de Jehová lo que hacía, y también quitó a él la vida.

11Y Judá dijo a Tamar su nuera: Estáte viuda en casa de tu padre, hasta que crezca Sela mi hijo; porque dijo: Que quizá no muera él también como sus hermanos. Y fuése Tamar, y estúvose en casa de su padre.

12Y pasaron muchos días, y murió la hija de Súa, mujer de Judá; y Judá se consoló, y subía a los trasquiladores de sus ovejas a Timnat, él y su amigo Hira el Adulamita.

13Y fue dado aviso a Tamar, diciendo: He aquí tu suegro sube a Timnat a trasquilar sus ovejas.

14Entonces quitó ella de sobre sí los vestidos de su viudez, y cubrióse con un velo, y arrebozóse, y se puso a la puerta de las aguas que están junto al camino de Timnat; porque veía que había crecido Sela, y ella no era dada a él por mujer.

15Y vióla Judá, y túvola por ramera, porque había ella cubierto su rostro.

16Y apartóse del camino hacia ella, y díjole: Ea, pues, ahora entraré a ti; porque no sabía que era su nuera; y ella dijo: ¿ Qué me has de dar, si entrares a mí?

17El respondió: Yo te enviaré del ganado un cabrito de las cabras. Y ella dijo: Hasme de dar prenda hasta que lo envíes.

18Entonces él dijo: ¿ Qué prenda te daré? Ella respondió: Tu anillo, y tu manto, y tu bordón que tienes en tu mano. Y él se los dio, y entró a ella, la cual concibió de él.

19Y levantóse, y fuése: y quitóse el velo de sobre sí, y vistióse las ropas de su viudez.

20Y Judá envió el cabrito de las cabras por mano de su amigo el Adulamita, para que tomase la prenda de mano de la mujer; mas no la halló.

21Y preguntó a los hombres de aquel lugar, diciendo: ¿ Dónde está la ramera de las aguas junto al camino? Y ellos le dijeron: No ha estado aquí ramera.

22Entonces él se volvió a Judá, y dijo: No la he hallado; y también los hombres del lugar dijeron: Aquí no ha estado ramera.

23Y Judá dijo: Tómeselo para sí, porque no seamos menospreciados: he aquí yo he enviado este cabrito, y tú no la hallaste.

24Y acaeció que al cabo de unos tres meses fue dado aviso a Judá, diciendo: Tamar tu nuera ha fornicado, y aun cierto está preñada de las fornicaciones. Y Judá dijo: Sacadla, y sea quemada.

25Y ella, cuando la sacaban, envió a decir a su suegro: Del varón cuyas son estas cosas, estoy preñada: y dijo más: Mira ahora cúyas son estas cosas, el anillo, y el manto, y el bordón.

26Entonces Judá los reconoció, y dijo: Más justa es que yo, por cuanto no la he dado a Sela mi hijo. Y nunca más la conoció.

27Y aconteció que al tiempo del parir, he aquí había dos en su vientre.

28Y sucedió, cuando paría, que sacó la mano el uno, y la partera tomó y ató a su mano un hilo de grana, diciendo: Este salió primero.

29Empero fue que tornando él a meter la mano, he aquí su hermano salió; y ella dijo: ¿ Por qué has hecho sobre ti rotura? Y llamó su nombre Fares.

30Y después salió su hermano, el que tenía en su mano el hilo de grana, y llamó su nombre Zara.

Sobre Génesis 38

¿Qué pasa aquí?

Judá se aparta de sus hermanos, se casa con una mujer cananea y tiene tres hijos: Er, Onán y Sela. Er es malo y Dios le quita la vida. Onán se niega a dar descendencia a su hermano muerto y Dios también le quita la vida. Judá promete dar a Sela a Tamar, la viuda de Er, cuando crezca, pero lo va aplazando. Tamar se disfraza de prostituta, se acuesta con Judá y toma su sello y su cordón como prenda. Queda embarazada; Judá ordena que la quemen por prostituta. Ella presenta su sello. Él dice que ella es más justa que él. Tamar da a luz gemelos: Fares y Zara.

¿La idea principal?

Una mujer excluida de la protección que se le prometió toma el asunto en sus manos y es declarada justa por el hombre que la agravió, y su hijo Fares lleva el linaje hasta David.

Una línea para recordar

26: "Entonces Judá los reconoció, y dijo: Más justa es que yo, por cuanto no la he dado a Sela mi hijo." Judá no se defiende. Acepta el veredicto.

El contexto

La costumbre del levirato, en la que el hermano de un hombre se casa con su viuda para darle un heredero al difunto, era común en el antiguo Cercano Oriente y luego quedó en la ley de Moisés. La negativa de Onán violaba un deber familiar. Al no darle a Sela, Judá dejó a Tamar en un limbo legal: no podía volver a casarse sin que él la liberara, y él no lo hacía. El disfraz que usa en un cruce de caminos cerca de Timnat es posible gracias a su velo.

¿Quién aparece?

Judá, que le falla a su nuera y queda atrapado por su propia vara de medir; Tamar, estratégica, desesperada y reivindicada; Er y Onán, que son malos y mueren; Sela, a quien le niegan a Tamar; Fares, cuyo linaje lleva a David y a Jesús.

Por qué importa

El nombre de Tamar aparece en la genealogía de Jesús en Mateo 1 junto a Rahab, Rut y Betsabé: mujeres fuera de la herencia normal, cada una de las cuales actuó en una situación extrema, y cada una en la línea del Mesías. El capítulo interrumpe la historia de José en su momento de mayor tensión. El carácter de Judá aquí contrasta con el que tendrá en el capítulo 44.

Para cuando sientes...

Para cuando te dieron una promesa que se sigue aplazando y por fin decides que no puedes seguir esperando. El plan de Tamar es arriesgado y humillante, y funciona. El texto no la llama astuta; la llama justa.