Ezequiel 29Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1EN el año décimo, en el mes décimo, a los doce del mes, fue a mí palabra de Jehová, diciendo:
2Hijo del hombre, pon tu rostro contra Faraón rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto.
3Habla, y di: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti, Faraón rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus ríos, el cual dijo: Mío es mi río, y yo me lo hice.
4pondré anzuelos en tus mejillas, y pegaré los peces de tus ríos a tus escamas, y te sacaré de en medio de tus ríos, y todos los peces de tus ríos saldrán pegados a tus escamas.
5Y dejaréte en el desierto, a ti y a todos los peces de tus ríos: sobre la haz del campo caerás; no serás recogido, ni serás juntado: a las bestias de la tierra y a las aves del cielo te he dado por comida.
6Y sabrán todos los moradores de Egipto que yo soy Jehová, por cuanto fueron bordón de caña a la casa de Israel.
7Cuando te tomaron con la mano, te quebraste, y les rompiste todo el hombro: y cuando se recostaron sobre ti, te quebraste, y los deslomaste enteramente.
8Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que yo traigo contra ti espada, y talaré de ti hombres y bestias.
9Y la tierra de Egipto será asolada y desierta: y sabrán que yo soy Jehová: porque dijo: Mi río, y yo lo hice.
10Por tanto, he aquí yo contra ti, y contra tus ríos; y pondré la tierra de Egipto en asolamientos de la soledad del desierto, desde Migdol hasta Sevene, hasta el término de Etiopía.
11No pasará por ella pie de hombre, ni pie de bestia pasará por ella; ni será habitada por cuarenta años.
12Y pondré a la tierra de Egipto en soledad entre las tierras asoladas, y sus ciudades entre las ciudades destruídas estarán asoladas por cuarenta años: y esparciré a Egipto entre las gentes, y aventarélos por las tierras.
13Porque así ha dicho el Señor Jehová: Al fin de cuarenta años juntaré a Egipto de los pueblos entre los cuales fueren esparcidos:
14Y tornaré a traer los cautivos de Egipto, y los volveré a la tierra de Patros, a la tierra de su habitación; y allí serán un reino bajo.
15En comparación de los otros reinos será humilde; ni más se alzará sobre las gentes: porque yo los disminuiré, para que no se enseñoreen en las gentes.
16Y no será más a la casa de Israel por confianza, que haga acordar el pecado, mirando en pos de ellos; y sabrán que yo soy el Señor Jehová.
17Y aconteció en el año veinte y siete, en el mes primero, al primero del mes, que fue a mí palabra de Jehová, diciendo:
18Hijo del hombre, Nabucodonosor rey de Babilonia hizo a su ejército prestar grande servicio contra Tiro. Toda cabeza se encalveció, y pelóse todo hombro; y ni para él ni para su ejército hubo paga de Tiro, por el servicio que prestó contra ella.
19Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que yo doy a Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; y él tomará su multitud, y cogerá sus despojos, y arrebatará su presa, y habrá paga para su ejército.
20Por su trabajo con que sirvió contra ella le he dado la tierra de Egipto: porque trabajaron por mí, dice el Señor Jehová.
21En aquel tiempo haré reverdecer el cuerno a la casa de Israel, y te daré apertura de boca en medio de ellos; y sabrán que yo soy Jehová.
Sobre Ezequiel 29
¿Qué pasa aquí?
Oráculo contra Faraón y Egipto: Faraón es un gran dragón en el Nilo, echado en su río, diciendo que es suyo. Dios lo sacará con anzuelos y lo arrojará al desierto. Egipto será un desierto desolado durante cuarenta años y luego el más bajo de los reinos. El oráculo añade una nota: Nabucodonosor no recibió paga por su campaña contra Tiro, así que Dios le da Egipto como salario.
¿La idea principal?
La nación que fue el primer opresor de Israel y su aliado crónicamente poco fiable enfrenta la desolación: el poder de Egipto sobre el Nilo no es nada frente al Dios que es dueño del río.
Una línea para recordar
3: "He aquí yo contra ti, Faraón rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus ríos, el cual dijo: Mío es mi río, y yo me lo hice." Afirmar que creaste lo que solo habitas es la forma exacta del engaño.
El contexto
Hacia 587 a. C. Egipto, bajo el faraón Hofra, intentó socorrer a Jerusalén durante el sitio babilónico, pero se retiró sin éxito. Sedequías había contado con la intervención egipcia; no llegó. Ezequiel escribe el análisis posterior de ese error de cálculo.
¿Quién aparece?
Faraón como el gran dragón del Nilo; Egipto como el bordón poco fiable que se quiebra y rompe la mano que se apoya en él; Nabucodonosor, que recibe Egipto como salario; Jehová, que dirige toda la secuencia.
Por qué importa
Egipto aparece en Ezequiel como el lugar original de la esclavitud de Israel y como la tentación crónica de buscar ayuda militar en una nación que siempre lo defrauda. La imagen del bordón quebrado en el versículo 6 es especialmente precisa: Israel se apoyó en Egipto y Egipto, en vez de sostenerlo, lo hirió. Los cuarenta años de desolación seguidos de la reducción al más bajo de los reinos son una disminución permanente.
Para cuando sientes...
Para cuando te has apoyado en algo que parecía poderoso y se te ha quebrado en la mano. El capítulo es directo sobre ese patrón. Egipto parecía una superpotencia. Era una caña, hueca bajo presión.