Ezequiel 28Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y FUE a mí palabra de Jehová, diciendo:
2Hijo del hombre, di al príncipe de Tiro: Así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste: Yo soy un dios; en la silla de Dios estoy sentado en medio de los mares ( siendo tú hombre y no Dios ); y has puesto tu corazón como corazón de Dios:
3He aquí que tú eres más sabio que Daniel; no hay secreto que te sea oculto;
4Con tu sabiduría y con tu prudencia te has juntado riquezas, y has adquirido oro y plata en tus tesoros;
5Con la grandeza de tu sabiduría en tu contratación has multiplicado tus riquezas; y a causa de tus riquezas se ha enaltecido tu corazón.
6Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto pusiste tu corazón como corazón de Dios,
7Por tanto, he aquí yo traigo sobre ti extraños, los fuertes de las gentes, que desenvainarán su espadas contra la hermosura de tu sabiduría, y ensuciarán tu esplendor.
8A la huesa te harán descender, y morirás de las muertes de los que mueren en medio de los mares.
9Hablarás delante de tu matador, diciendo: Yo soy Dios? Tú, hombre eres, y no Dios, en la mano de tu matador.
10De muerte de incircuncisos morirás por mano de extraños: porque yo he hablado, dice el Señor Jehová.
11Y fue a mí palabra de Jehová, diciendo:
12Hijo del hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho el Señor Jehová: Tú echas el sello a la proporción, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura.
13En Edén, en el huerto de Dios estuviste: toda piedra preciosa fue tu vestidura; el sardio, topacio, diamante, crisólito, onique, y berilo, el zafiro, carbunclo, y esmeralda, y oro, los primores de tus tamboriles y pífanos estuvieron apercibidos para ti en el día de tu creación.
14Tú, querubín grande, cubridor: y yo te puse; en el santo monte de Dios estuviste; en medio de piedras de fuego has andado.
15Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste criado, hasta que se halló en ti maldad.
16A causa de la multitud de tu contratación fuiste lleno de iniquidad, y pecaste: por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín cubridor.
17Enaltecióse tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu resplandor: yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.
18Con la multitud de tus maldades, y con la iniquidad de tu contratación ensuciaste tu santuario: yo pues saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y púsete en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.
19Todos los que te conocieron de entre los pueblos, se maravillarán sobre ti: en espanto serás, y para siempre dejarás de ser.
20Y fue a mí palabra de Jehová, diciendo:
21Hijo del hombre, pon tu rostro hacia Sidón, y profetiza contra ella;
22Y dirás: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti, oh Sidón, y en medio de ti seré glorificado: y sabrán que yo soy Jehová, cuando hiciere en ella juicios, y en ella me santificare.
23Y enviaré a ella pestilencia y sangre en sus plazas; y caerán muertos en medio de ella, con espada contra ella alrededor; y sabrán que yo soy Jehová.
24Y nunca más será a la casa de Israel espino que le punce, ni espanto que le dé dolor, en todos los alrededores de los que los menosprecian; y sabrán que yo soy Jehová.
25Así ha dicho el Señor Jehová: Cuando juntaré la casa de Israel de los pueblos entre los cuales están esparcidos, entonces me santificaré en ellos a los ojos de las gentes, y habitarán en su tierra, la cual di a mi siervo Jacob.
26Y habitarán en ella seguros, y edificarán casas, y plantarán viñas, y habitarán confiadamente, cuando yo haré juicios en todos los que los despojan en sus alrededores; y sabrán que yo soy Jehová su Dios.
Sobre Ezequiel 28
¿Qué pasa aquí?
Dos oráculos contra el príncipe y el rey de Tiro. El príncipe dice ser un dios, sabio como Daniel, sentado en el corazón de los mares. Dios dice que es un hombre y que morirá como tal. El rey de Tiro es una figura más cósmica: el querubín ungido en el Edén, perfecto en hermosura, que andaba entre piedras de fuego, hasta que se halló en él maldad y fue echado fuera. Esta figura es consumida por el fuego y queda reducida a ceniza.
¿La idea principal?
El orgullo por la propia sabiduría y hermosura es la corrupción que hace caer del estado más alto al más bajo: la trayectoria del rey de Tiro refleja una caída primordial.
Una línea para recordar
17: "Enaltecióse tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu resplandor: yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti." La hermosura y la sabiduría sin humildad se vuelven instrumentos de ruina.
El contexto
Hacia 587 a. C. El príncipe de Tiro, probablemente Itobaal III, gobernaba una ciudad cuya riqueza hacía que sus líderes se sintieran prácticamente invencibles. Las imágenes del Edén en el segundo oráculo sacan el mensaje de la simple política y lo llevan a algo más cósmico: no se trata solo de un rey, sino del patrón humano más profundo del orgullo.
¿Quién aparece?
El príncipe de Tiro, que se declara divino; el rey de Tiro como figura cósmica del Edén; los extranjeros que despojan y humillan al príncipe; Jehová, que pronuncia ambos oráculos.
Por qué importa
Los versículos 12 a 19 son el pasaje teológicamente más denso de Ezequiel y han generado siglos de comentarios. Se debate si el 'querubín ungido' se refiere a un ser primordial, a una figura mitológica tomada de fuentes cananeas o a una metáfora extendida del orgullo humano. En muchas tradiciones se ha leído como una descripción de la caída de Satanás, aunque el texto no exige esa lectura.
Para cuando sientes...
Para cuando ves a alguien brillante y capaz destruirse por su propia vanidad. El capítulo traza el arco de lo magnífico a la ceniza: la caída es tan completa como grande fue la altura.