Éxodo 36Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Bezaleel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazón, a quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para que supiesen hacer toda la obra del servicio del santuario, todas las cosas que había mandado Jehová.
2Y Moisés llamó a Bezaleel y a Aholiab, y a todo varón sabio de corazón, en cuyo corazón había dado Jehová sabiduría, y a todo hombre a quien su corazón le movió a llegarse a la obra, para trabajar en ella;
3Y tomaron de delante de Moisés toda la ofrenda que los hijos de Israel habían traído para la obra del servicio del santuario, a fin de hacerla. Y ellos le traían aún ofrenda voluntaria cada mañana.
4Vinieron, por tanto, todos los maestros que hacían toda la obra del santuario, cada uno de la obra que hacía.
5Y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que es menester para la atención de hacer la obra que Jehová ha mandado que se haga.
6Entonces Moisés mandó pregonar por el campo, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más obra para ofrecer para el santuario. Y así fue el pueblo impedido de ofrecer;
7Pues tenía material abundante para hacer toda la obra, y sobraba.
8Y todos los sabios de corazón entre los que hacían la obra, hicieron el tabernáculo de diez cortinas, de lino torcido, y de jacinto, y de púrpura y carmesí; las cuales hicieron de obra prima, con querubines.
9La longitud de la una cortina era de veintiocho codos, y la anchura de cuatro codos: todas las cortinas tenían una misma medida.
10Y juntó las cinco cortinas la una con la otra: asimismo unió las otras cinco cortinas la una con la otra.
11E hizo las lazadas de color de jacinto en la orilla de la una cortina, en el borde, a la juntura; y así hizo en la orilla al borde de la segunda cortina, en la juntura.
12Cincuenta lazadas hizo en la una cortina, y otras cincuenta en la segunda cortina, en el borde, en la juntura; las unas lazadas enfrente de las otras.
13Hizo también cincuenta corchetes de oro, con los cuales juntó las cortinas, la una con la otra; e hízose un tabernáculo.
14Hizo asimismo cortinas de pelo de cabras para la tienda sobre el tabernáculo, e hízolas en número de once.
15La longitud de la una cortina era de treinta codos, y la anchura de cuatro codos: las once cortinas tenían una misma medida.
16Y juntó las cinco cortinas de por sí, y las seis cortinas aparte.
17Hizo además cincuenta lazadas en la orilla de la postrera cortina en la juntura, y otras cincuenta lazadas en la orilla de la otra cortina en la juntura.
18Hizo también cincuenta corchetes de metal para juntar la tienda, de modo que fuese una.
19E hizo una cubierta para la tienda de cueros rojos de carneros, y una cubierta encima de cueros de tejones.
20Además hizo las tablas para el tabernáculo de madera de Sitim, para estar derechas.
21La longitud de cada tabla de diez codos, y de codo y medio la anchura.
22Cada tabla tenía dos quicios enclavijados el uno delante del otro: así hizo todas las tablas del tabernáculo.
23Hizo, pues, las tablas para el tabernáculo: veinte tablas al lado del austro, al mediodía.
24Hizo también las cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de la una tabla para sus dos quicios, y dos basas debajo de la otra tabla para sus dos quicios.
25Y para el otro lado del tabernáculo, a la parte del aquilón, hizo veinte tablas,
26Con sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de la una tabla, y dos basas debajo de la otra tabla.
27Y para el lado occidental del tabernáculo hizo seis tablas.
28Para las esquinas del tabernáculo en los dos lados hizo dos tablas,
29Las cuales se juntaban por abajo, y asimismo por arriba a un gozne: y así hizo a la una y a la otra en las dos esquinas.
30Eran, pues, ocho tablas, y sus basas de plata dieciséis; dos basas debajo de cada tabla.
31Hizo también las barras de madera de Sitim; cinco para las tablas del un lado del tabernáculo,
32Y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco barras para las tablas del lado del tabernáculo a la parte occidental.
33E hizo que la barra del medio pasase por medio de las tablas del un cabo al otro.
34Y cubrió las tablas de oro, e hizo de oro los anillos de ellas por donde pasasen las barras: cubrió también de oro las barras.
35Hizo asimismo el velo de cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido, el cual hizo con querubines de delicada obra.
36Y para él hizo cuatro columnas de madera de Sitim; y cubriólas de oro, los capiteles de las cuales eran de oro; e hizo para ellas cuatro basas de plata de fundición.
37Hizo también el velo para la puerta del tabernáculo, de jacinto, y púrpura, y carmesí, y lino torcido, obra de recamador;
38Y sus cinco columnas con sus capiteles: y cubrió las cabezas de ellas y sus molduras de oro: pero sus cinco basas las hizo de metal.
Sobre Éxodo 36
¿Qué pasa aquí?
Bezaleel, Aholiab y los obreros hábiles empiezan a construir. El pueblo trae tanto material que Moisés tiene que detener las aportaciones: basta, es demasiado. Los artesanos hacen las diez cortinas de lino del tabernáculo, unidas en dos grupos de cinco con cincuenta corchetes de oro. Luego las once cortinas de pelo de cabra encima. Las cubiertas de pieles de carnero y de pieles de tejón. Las tablas verticales de acacia con basas de plata. Las barras. El velo y la cortina de la entrada.
¿La idea principal?
El pueblo dio tanto que los responsables de la obra tuvieron que rechazar donaciones, al revés de toda obra de construcción a la que alguna vez le ha faltado dinero.
Una línea para recordar
5: "Y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que es menester para la atención de hacer la obra que Jehová ha mandado que se haga. Entonces Moisés mandó pregonar por el campo, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más obra para ofrecer para el santuario. Y así fue el pueblo impedido de ofrecer;" La única campaña de recaudación de la historia detenida por exceso.
El contexto
El lugar de construcción del tabernáculo, un espacio abierto en el campamento del Sinaí. Cientos de artesanos trabajan con oro, hilo, tablas de acacia y pieles de animales. El sonido de los martillos sobre el metal y el olor de las pieles curtidas. El campamento parece un gran taller artesanal. Todos aportan, sea material o habilidad. Las ofrendas de la mañana siguen llegando después del anuncio de la tarde para que paren.
¿Quién aparece?
Bezaleel y Aholiab dirigen; trabaja todo artesano sabio de corazón; Moisés coordina; la comunidad ya ha dado con tanta generosidad que el proyecto está sobrado antes de empezar.
Por qué importa
El desborde de ofrendas después de la catástrofe del becerro de oro tiene peso teológico: la generosidad del pueblo supera el daño que causó. El capítulo es además casi un espejo del capítulo 26, y confirma que lo que Dios mandó en el monte se ejecuta exactamente en el terreno. Esta estructura de confirmación, mandato y ejecución, recorre a propósito el último tercio de Éxodo.
Para cuando sientes...
Para cuando te preguntas si una comunidad puede de verdad recuperarse de un fracaso serio y avanzar junta hacia algo mejor. La respuesta aquí es práctica: lo construyeron, y dieron más de lo necesario.