Éxodo 35Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y MOISÉS hizo juntar toda la congregación de los hijos de Israel, y díjoles: Estas son las cosas que Jehová ha mandado que hagáis.
2Seis días se hará obra, mas el día séptimo os será santo, sábado de reposo a Jehová: cualquiera que en él hiciere obra, morirá.
3No encenderéis fuego en todas vuestras moradas en el día del sábado.
4Y habló Moisés a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehová ha mandado, diciendo:
5Tomad de entre vosotros ofrenda para Jehová: todo liberal de corazón la traerá a Jehová: oro, plata, metal;
6y púrpura, y carmesí, y lino fino, y pelo de cabras;
7Y cueros rojos de carneros, y cueros de tejones, y madera de Sitim;
8Y aceite para la luminaria, y especias aromáticas para el aceite de la unción, y para el perfume aromático;
9Y piedras de onix, y demás pedrería, para el ephod, y para el racional.
10Y todo sabio de corazón entre vosotros, vendrá y hará todas las cosas que Jehová ha mandado:
11El tabernáculo, su tienda, y su cubierta, y sus anillos, y sus tablas, sus barras, sus columnas, y sus basas;
12El arca, y sus varas, la cubierta, y el velo de la tienda;
13La mesa, y sus varas, y todos sus vasos, y el pan de la proposición.
14El candelero de la luminaria, y sus vasos, y sus candilejas, y el aceite para la luminaria;
15Y el altar del perfume, y sus varas, y el aceite de la unción, y el perfume aromático, y el pabellón de la puerta, para la entrada del tabernáculo;
16El altar del holocausto, y su enrejado de metal, y sus varas, y todos sus vasos, y la fuente con su basa;
17Las cortinas del atrio, sus columnas, y sus basas, y el pabellón de la puerta del atrio;
18Las estacas del tabernáculo, y las estacas del atrio, y sus cuerdas;
19Las vestiduras del servicio para ministrar en el santuario, las sagradas vestiduras de Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos para servir en el sacerdocio.
20Y salió toda la congregación de los hijos de Israel de delante de Moisés.
21Y vino todo varón a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad, y trajeron ofrenda a Jehová para la obra del tabernáculo del testimonio, y para toda su fábrica, y para las sagradas vestiduras.
22Y vinieron así hombres como mujeres, todo voluntario de corazón, y trajeron cadenas y zarcillos, sortijas y brazaletes, y toda joya de oro; y cualquiera ofrecía ofrenda de oro a Jehová.
23Todo hombre que se hallaba con jacinto, o púrpura, o carmesí, o lino fino, o pelo de cabras, o cueros rojos de carneros, o cueros de tejones, lo traía.
24Cualquiera que ofrecía ofrenda de plata o de metal, traía a Jehová la ofrenda: y todo el que se hallaba con madera de Sitim, traíala para toda la obra del servicio.
25Además todas las mujeres sabias de corazón hilaban de sus manos, y traían lo que habían hilado: cárdeno, o púrpura, o carmesí, o lino fino.
26Y todas las mujeres cuyo corazón las levantó en sabiduría, hilaron pelos de cabras.
27Y los príncipes trajeron piedras de onix, y las piedras de los engastes para el ephod y el racional;
28Y la especia aromática y aceite, para la luminaria, y para el aceite de la unción, y para el perfume aromático.
29De los hijos de Israel, así hombres como mujeres, todos los que tuvieron corazón voluntario para traer para toda la obra, que Jehová había mandado por medio de Moisés que hiciesen, trajeron ofrenda voluntaria a Jehová.
30Y dijo Moisés a los hijos de Israel: Mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá;
31Y lo ha henchido de espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, y en ciencia, y en todo artificio,
32Para proyectar inventos, para trabajar en oro, y en plata, y en metal,
33Y en obra de pedrería para engastar, y en obra de madera, para trabajar en toda invención ingeniosa.
34Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan:
35Y los ha henchido de sabiduría de corazón, para que hagan toda obra de artificio, y de invención, y de recamado en jacinto, y en púrpura, y en carmesí, y en lino fino, y en telar; para que hagan toda labor, e inventen todo diseño.
Sobre Éxodo 35
¿Qué pasa aquí?
Moisés reúne a todo Israel y repite la ley del sábado: seis días de trabajo, el séptimo es reposo completo, no se enciende fuego en sábado. Luego anuncia el proyecto de construcción del tabernáculo y pide una ofrenda voluntaria de materiales. Hombres y mujeres traen oro, plata, bronce, telas, pieles, madera, aceite, especias y piedras. Vinieron todos aquellos cuyo corazón se movió y cuyo espíritu estuvo dispuesto. Moisés presenta a Bezaleel y Aholiab como los maestros artesanos llenos del espíritu. Los sabios de corazón se presentan para comenzar.
¿La idea principal?
El tabernáculo se construye con aportaciones voluntarias de una comunidad que acaba de hacer un becerro de oro con esos mismos materiales; la restauración llega por las mismas manos que fallaron.
Una línea para recordar
21: "Y vino todo varón a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad, y trajeron ofrenda a Jehová para la obra del tabernáculo del testimonio, y para toda su fábrica, y para las sagradas vestiduras." La ofrenda nace de dentro, no de una orden.
El contexto
El campamento del Sinaí, poco después de la renovación de la alianza. Los zarcillos de oro que el pueblo dio para el becerro salieron de sus propios cuerpos. Ahora vuelven a dar, pero de otra manera. Las mujeres que hilan a mano en el versículo 26 son un detalle de la vida doméstica diaria: el pelo de cabra para las cortinas exige horas de hilado a la puerta de la tienda. Traen ese trabajo y ese material.
¿Quién aparece?
Moisés se dirige a toda la congregación; hombres y mujeres traen ofrendas, y ambos grupos se mencionan; Bezaleel y Aholiab son presentados formalmente a la comunidad como los artesanos designados; toda mujer hábil que hilaba con sus manos aparece como contribuyente.
Por qué importa
Este capítulo refleja el episodio del becerro de oro a la inversa: el oro y las joyas que se reunieron para un ídolo ahora se reúnen para la morada de Dios. La repetición del sábado al comienzo del capítulo no es casual, sino un marco intencional: la urgencia del tabernáculo no anula el ritmo del sábado. La ofrenda voluntaria como expresión de adoración es fundamental en la teología de Pablo en 2 Corintios 8 y 9.
Para cuando sientes...
Para cuando quieres reparar algo que hiciste mal y no sabes qué ofrecer. El pueblo trae todo lo que tiene de sus casas y de sus manos. No se exige ninguna cantidad concreta. El corazón y la voluntad son los únicos requisitos.