Éxodo 32Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1MAS viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, allegóse entonces a Aarón, y dijéronle: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, aquel varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.
2Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, y de vuestros hijos, y de vuestras hijas, y traédmelos.
3Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y trajéronlos a Aarón:
4El cual los tomó de las manos de ellos, y formólo con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
5Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta a Jehová.
6Y el día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron pacíficos: y sentóse el pueblo a comer y a beber, y levantáronse a regocijarse.
7Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de tierra de Egipto se ha corrompido:
8Presto se han apartado del camino que yo les mandé, y se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y han sacrificado a él, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
9Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz:
10Ahora pues, déjame que se encienda mi furor en ellos, y los consuma: y a ti yo te pondré sobre gran gente.
11Entonces Moisés oró a la faz de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿ por qué se encenderá tu furor en tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran fortaleza, y con mano fuerte?
12Por qué han de hablar los Egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la haz de la tierra? Vuélvete del furor de tu ira, y arrepiéntete del mal de tu pueblo.
13Acuérdate de Abraham, de Isaac, y de Israel, tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y dícholes: Yo multiplicaré vuestra simiente como las estrellas del cielo; y daré a vuestra simiente toda esta tierra que he dicho, y la tomarán por heredad para siempre.
14Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.
15Y volvióse Moisés, y descendió del monte trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de una parte y de otra estaban escritas.
16Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.
17Y oyendo Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: Alarido de pelea hay en el campo.
18Y él respondió: No es eco de algazara de fuertes, ni eco de alaridos de flacos: algazara de cantar oigo yo.
19Y aconteció, que como llegó él al campo, y vio el becerro y las danzas, enardeciósele la ira a Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y quebrólas al pie del monte.
20Y tomó el becerro que habían hecho, y quemólo en el fuego, y moliólo hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y diólo a beber a los hijos de Israel.
21Y dijo Moisés a Aarón: ¿ Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado?
22Y respondió Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces el pueblo, que es inclinado a mal.
23Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros, que a este Moisés, el varón que nos sacó de tierra de Egipto, no sabemos qué le ha acontecido.
24Y yo les respondí: ¿ Quién tiene oro? apartadlo. Y diéronmelo, y echélo en el fuego, y salió este becerro.
25Y viendo Moisés que el pueblo estaba despojado, porque Aarón lo había despojado para vergüenza entre sus enemigos,
26Púsose Moisés a la puerta del real, y dijo: ¿ Quién es de Jehová? júntese conmigo. Y juntáronse con él todos los hijos de Leví.
27Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo: pasad y volved de puerta a puerta por el campo, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente.
28Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés: y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres.
29Entonces Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado a Jehová, porque cada uno se ha consagrado en su hijo, y en su hermano, para que dé él hoy bendición sobre vosotros.
30Y aconteció que el día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado: mas yo subiré ahora a Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado.
31Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Ruégote, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro,
32Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.
33Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a este raeré yo de mi libro.
34Ve pues ahora, lleva a este pueblo donde te he dicho: he aquí mi ángel irá delante de ti; que en el día de mi visitación yo visitaré en ellos su pecado.
35Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formó Aarón.
Sobre Éxodo 32
¿Qué pasa aquí?
Moisés tarda demasiado en el monte. El pueblo le pide a Aarón que les haga un dios. Aarón recoge los zarcillos de oro y funde un becerro de oro; el pueblo dice que este es el dios que los sacó de Egipto. Dios le dice a Moisés: desciende. Moisés intercede con urgencia, apelando a la reputación de Dios ante las naciones y a sus promesas a Abraham. Dios se arrepiente de destruir a Israel. Moisés baja, ve el becerro y las danzas, quiebra las tablas, quema y muele el becerro y hace beber el agua a Israel. Confronta a Aarón, que da una excusa famosamente evasiva. Moisés llama a los que están de parte de Dios: responden los levitas. Mueren tres mil. Moisés vuelve a Dios y se ofrece a ser borrado de su libro en lugar del pueblo. Dios se niega y envía una plaga.
¿La idea principal?
El becerro de oro se fabrica cuarenta días después de que el pueblo oyera a Dios pronunciar los Diez Mandamientos y jurara obedecerlos; por eso no es sobre todo una historia de paganismo, sino de la rapidez con que los seres humanos sustituyen lo que no pueden ver por lo que pueden sostener.
Una línea para recordar
32: "Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito." Moisés ofrece su propio lugar ante Dios como precio sustitutivo para que Israel sobreviva.
El contexto
El pie del Sinaí, apenas seis semanas después de la alianza. La excusa del pueblo no es teológica sino sociológica: Moisés no está, el líder visible está ausente y la incertidumbre sobre lo que viene es real. Puede que el becerro de oro no se pensara como un dios alternativo, sino como una representación visible del Dios invisible al que prometieron seguir. La justificación lo empeora.
¿Quién aparece?
Moisés es el intercesor y el instrumento del juicio; la excusa de Aarón en el versículo 24 es una de las evasivas más transparentes de la Biblia; los levitas responden al llamado y ejecutan el juicio; Dios desiste de la destrucción total y aun así castiga; Josué, que baja con Moisés, oye primero el ruido.
Por qué importa
Pablo cita este capítulo en 1 Corintios 10 como advertencia a los cristianos, y cita directamente el versículo 6: "se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantaron a regocijarse". La oferta de Moisés de ser borrado del libro de Dios es lo más cerca que llega la Torá a una intercesión sustitutiva voluntaria, y varios autores del Nuevo Testamento la leen como figura de la muerte intercesora de Cristo.
Para cuando sientes...
Para cuando te duele hasta el estómago algo que pasó en tu comunidad mientras estabas fuera, y la traición pesa más porque la alianza era muy reciente. Moisés quiebra las tablas al ver las danzas. El estallido no es solo simbólico.