Éxodo 33Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y JEHOVÁ dijo a Moisés: Ve, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac, y Jacob, diciendo: A tu simiente la daré:
2Y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al Cananeo y al Amorreo, y al Heteo, y al Ferezeo, y al Heveo y al Jebuseo:
3A la tierra que fluye leche y miel ); porque yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino.
4Y oyendo el pueblo esta sensible palabra, vistieron luto, y ninguno se puso sus atavíos:
5Pues Jehová dijo a Moisés: Di a los hijos de Israel: Vosotros sois pueblo de dura cerviz: en un momento subiré en medio de ti, y te consumiré: quítate pues ahora tus atavíos, que yo sabré lo que te tengo de hacer.
6Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el monte Horeb.
7Y Moisés tomó el tabernáculo, y extendiólo fuera del campo, lejos del campo, y llamólo el Tabernáculo del Testimonio. Y fue, que cualquiera que requería a Jehová, salía al tabernáculo del testimonio, que estaba fuera del campo.
8Y sucedía que, cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y estaba cada cual en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo.
9Y cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía, y poníase a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés.
10Y viendo todo el pueblo la columna de la nube, que estaba a la puerta del tabernáculo, levantábase todo el pueblo, cada uno a la puerta de su tienda, y adoraba.
11Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y volvíase al campo; mas el joven Josué, su criado, hijo de Nun, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.
12Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo: y tú no me has declarado a quién has de enviar conmigo: sin embargo tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos.
13Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, ruégote que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, porque halle gracia en tus ojos: y mira que tu pueblo es aquesta gente.
14Y él dijo: Mi rostro irá contigo, y te haré descansar.
15Y él respondió: Si tu rostro no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.
16Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en andar tú con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?
17Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre.
18El entonces dijo: Ruégote que me muestres tu gloria.
19Y respondióle: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.
20Dijo más: No podrás ver mi rostro: porque no me verá hombre, y vivirá.
21Y dijo aún Jehová: He aquí lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña:
22cuando pasare mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado:
23Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.
Sobre Éxodo 33
¿Qué pasa aquí?
Dios le dice a Moisés que guíe al pueblo a Canaán, pero que él no irá personalmente con ellos, no sea que los destruya en el camino. El pueblo hace duelo y se quita sus atavíos. Moisés levanta una tienda fuera del campamento llamada el tabernáculo del testimonio; cuando Moisés entra, la columna de nube desciende y Dios habla con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo. Moisés hace tres peticiones: hazme saber a quién enviarás conmigo; muéstrame tus caminos; muéstrame tu gloria. Dios concede las dos primeras y concede en parte la tercera: haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, pero no podrás ver mi rostro y vivir. Verás mis espaldas.
¿La idea principal?
Después del mayor fracaso de la historia de Israel, Moisés vuelve a negociar con Dios no desde la vergüenza, sino desde una intimidad urgente, y Dios responde de la misma manera.
Una línea para recordar
14: "Y él dijo: Mi rostro irá contigo, y te haré descansar." Moisés se niega a moverse sin esto, y Dios lo concede. Todo el capítulo gira en torno a este intercambio.
El contexto
El campamento del Sinaí, tras la crisis del becerro de oro. El tabernáculo aún no se ha construido. Moisés levanta una tienda más sencilla fuera del campamento. La presencia de Dios desciende allí y no dentro de la comunidad, porque la comunidad está rota. El pueblo mira desde sus tiendas y adora en silencio.
¿Quién aparece?
Moisés negocia con una audacia creciente; Dios retira su presencia personal como consecuencia del becerro y luego la restituye ante la insistencia de Moisés; Josué se queda en la tienda cuando Moisés sale; el pueblo mira la nube a la puerta de la tienda y adora desde la entrada de sus propias tiendas.
Por qué importa
El versículo 11, "hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero", es una de las descripciones más íntimas de la relación entre Dios y el ser humano en la Torá. La petición de ver la gloria de Dios y la respuesta, te mostraré mi bien, se convierte en la base del prólogo de Juan: "aquel Verbo fue hecho carne, y vimos su gloria". Jesús se lee como la revelación plena de lo que Moisés pidió aquí.
Para cuando sientes...
Para cuando has fallado de manera espectacular y no sabes si la relación sigue en pie, y necesitas saber si Dios todavía va contigo antes de dar un paso más. Moisés no se moverá sin esa respuesta. Lo dice sin rodeos.