Éxodo 18Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y OYÓ Jetro, sacerdote de Madián, suegro de Moisés, todas las cosas que Dios había hecho con Moisés, y con Israel su pueblo, y cómo Jehová había sacado a Israel de Egipto:
2Y tomó Jetro, suegro de Moisés, a Séfora la mujer de Moisés, después que él la envió,
3Y a sus dos hijos; el uno se llamaba Gersom, porque dijo, Peregrino he sido en tierra ajena;
4Y el otro se llamaba Eliezer, porque dijo, El Dios de mi padre me ayudó, y me libró del cuchillo de Faraón.
5Y Jetro, el suegro de Moisés, con sus hijos y su mujer, llegó a Moisés en el desierto, donde tenía el campo junto al monte de Dios;
6Y dijo a Moisés: Yo tu suegro Jetro vengo a ti, con tu mujer, y sus dos hijos con ella.
7Y Moisés salió a recibir a su suegro, e inclinóse, y besólo: y preguntáronse el uno al otro cómo estaban, y vinieron a la tienda.
8Y Moisés contó a su suegro todas las cosas que Jehová había hecho a Faraón y a los Egipcios por amor de Israel, y todo el trabajo que habían pasado en el camino, y cómo los había librado Jehová.
9Y alegróse Jetro de todo el bien que Jehová había hecho a Israel, que lo había librado de mano de los Egipcios.
10Y Jetro dijo: Bendito sea Jehová, que os libró de mano de los Egipcios, y de la mano de Faraón, y que libró al pueblo de la mano de los Egipcios.
11Ahora conozco que Jehová es grande más que todos los dioses; hasta en lo que se ensoberbecieron contra ellos.
12Y tomó Jetro, suegro de Moisés, holocaustos y sacrificios para Dios: y vino Aarón y todos los ancianos de Israel a comer pan con el suegro de Moisés delante de Dios.
13Y aconteció que otro día se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde.
14Y viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿ Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿ por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde?
15Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios:
16Cuando tienen negocios, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes.
17Entonces el suegro de Moisés le dijo: No haces bien:
18Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el negocio es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.
19Oye ahora mi voz, yo te aconsejaré, y Dios será contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los negocios a Dios.
20Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde anden, y lo que han de hacer.
21Además inquiere tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y constituirás a estos sobre ellos caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta y sobre diez.
22Los cuales juzgarán al pueblo en todo tiempo; y será que todo negocio grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo negocio pequeño: alivia así la carga de sobre ti, y llevarla han ellos contigo.
23Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás persistir, y todo este pueblo se irá también en paz a su lugar.
24Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo.
25Y escogió Moisés varones de virtud de todo Israel, y púsolos por cabezas sobre el pueblo, caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez;
26Y juzgaban al pueblo en todo tiempo: el negocio arduo traíanlo a Moisés, y ellos juzgaban todo negocio pequeño.
27Y despidió Moisés a su suegro, y fuése a su tierra.
Sobre Éxodo 18
¿Qué pasa aquí?
Jetro, suegro de Moisés, oye lo que Dios ha hecho y le lleva al desierto a Séfora, la mujer de Moisés, y a sus hijos. Moisés le cuenta todo; Jetro adora y ofrece sacrificios. Al día siguiente, Jetro ve a Moisés juzgar al pueblo de la mañana a la tarde y le dice sin rodeos: no está bien lo que haces. Te desgastarás tú y el pueblo. Establece una jerarquía de líderes capaces y honrados: jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. Moisés lo pone en práctica de inmediato. Jetro vuelve a Madián.
¿La idea principal?
El liderazgo sostenible es una estructura, no una personalidad; incluso el libertador necesita a alguien de fuera del sistema que le diga que el sistema lo está quebrando.
Una línea para recordar
18: "Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el negocio es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo." Uno de los consejos de gestión más prácticos de la literatura antigua.
El contexto
El desierto cerca del monte Horeb. Jetro ha oído la noticia a la distancia, probablemente por medio de comerciantes y mensajeros. Hace el viaje a través de la península del Sinaí para encontrar a Moisés en persona. La imagen de Moisés sentado como único juez desde el alba hasta el anochecer para toda una nación le resulta familiar a cualquiera que haya visto a una sola persona cargar con todas las decisiones de una organización.
¿Quién aparece?
Jetro, sacerdote madianita y el forastero de la historia, da el consejo más sabio del capítulo; Moisés lo recibe sin ponerse a la defensiva; Séfora y los dos hijos, Gersón y Eliezer, se reúnen con su padre; los ancianos de Israel comparten una comida con Jetro y Aarón.
Por qué importa
El consejo administrativo de Jetro se convierte en el fundamento del gobierno israelita, y tiene eco en el Nuevo Testamento cuando los apóstoles, en Hechos 6, delegan la distribución de los alimentos para dedicarse a la enseñanza. Que el consejo venga de un forastero madianita y que Moisés lo aplique de inmediato sugiere que la sabiduría no exige credencial de tribu.
Para cuando sientes...
Para cuando alguien que te ama te dice que tu manera actual de trabajar no se puede sostener, y necesitas oírlo antes de que tu cuerpo te lo diga más fuerte. Jetro lo dice con cariño, no como crítica. Moisés escucha.