Ester 5Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y ACONTECIÓ que al tercer día se vistió Ester su vestido real, y púsose en el patio de adentro de la casa del rey, enfrente del aposento del rey: y estaba el rey sentado en su solio regio en el aposento real, enfrente de la puerta del aposento.
2como vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia en sus ojos; y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces se llegó Ester, y tocó la punta del cetro.
3Y dijo el rey: ¿ Qué tienes, reina Ester? ¿ y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino, se te dará.
4Y Ester dijo: Si al rey place, venga hoy el rey con Amán al banquete que le he hecho.
5Y respondió el rey: Daos priesa, llamad a Amán, para hacer lo que Ester ha dicho. Vino pues el rey con Amán al banquete que Ester dispuso.
6Y dijo el rey a Ester en el banquete del vino: ¿ Cuál es tu petición, y te será otorgada? ¿ Cuál es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te será concedida.
7Entonces respondió Ester, y dijo: Mi petición y mi demanda es:
8Si he hallado gracia en los ojos del rey, y si place al rey otorgar mi petición y hacer mi demanda, que venga el rey con Amán al banquete que les dispondré; y mañana haré conforme a lo que el rey ha mandado.
9Y salió Amán aquel día contento y alegre de corazón; pero como vio a Mardoqueo a la puerta del rey, que no se levantaba ni se movía de su lugar, llenóse contra Mardoqueo de ira.
10Mas refrenóse Amán, y vino a su casa, y envió, e hizo venir sus amigos, y a Zeres su mujer.
11Y refirióles Amán la gloria de sus riquezas, y la multitud de sus hijos, y todas las cosas con que el rey le había engrandecido y con que le había ensalzado sobre los príncipes y siervos del rey.
12Y añadió Amán: También la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino a mí: y aun para mañana soy convidado de ella con el rey.
13Mas todo esto nada me sirve cada vez que veo al judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey.
14Y díjole Zeres su mujer, y todos sus amigos: Hagan una horca alta de cincuenta codos, y mañana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra con el rey al banquete alegre. Y plugo la cosa en los ojos de Amán, e hizo preparar la horca.
Sobre Ester 5
¿Qué pasa aquí?
Al tercer día de ayuno, Ester se viste y entra en el patio interior. El rey extiende su cetro de oro. Cuando le pregunta qué desea, ella lo invita a él y a Amán a un banquete privado ese mismo día. Ellos van. En el banquete, el rey vuelve a preguntar. Ella los invita a un segundo banquete al día siguiente. Al salir del palacio, Amán ve a Mardoqueo a la puerta y hierve de ira. En su casa, su mujer Zeres y sus amigos le sugieren levantar una horca y pedir permiso al rey para colgar a Mardoqueo a la mañana siguiente.
¿La idea principal?
Ester juega a largo plazo de manera deliberada. Su contención en el primer banquete es estrategia, no vacilación. Mientras tanto, la obsesión de Amán con Mardoqueo lo está consumiendo.
Una línea para recordar
6: "Y dijo el rey a Ester en el banquete del vino: ¿ Cuál es tu petición, y te será otorgada? ¿ Cuál es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te será concedida." La oferta del rey es desmedida; que Ester no la tome todavía muestra una disciplina poco común bajo una presión enorme.
El contexto
El palacio de Susa, hacia el 474 a. C. Ester entra en el patio interior con todo su atuendo real, un acto que termina en ejecución o en audiencia según el ánimo del rey. El cetro se extiende. Lo que sigue es íntimo y teatral a la vez: una cena privada con los dos hombres más poderosos de su mundo, uno de los cuales quiere ver muerto a su pueblo. Amán sale del palacio sintiéndose celebrado. Pasa junto a Mardoqueo, que no se mueve. El buen humor se le agria al instante.
¿Quién aparece?
Ester, serena y deliberada en su manera de proceder; Asuero, generoso en este estado de ánimo, aunque ese ánimo no está garantizado; Amán, en lo alto del favor del rey y, al mismo tiempo, deshaciéndose por un solo hombre a la puerta; Zeres, la mujer de Amán, profética de un modo que no pretende.
Por qué importa
La estructura de los dos banquetes suele leerse como si Ester simplemente perdiera el valor en el primero. Se entiende mejor como un cálculo cuidadoso del momento: necesita a los dos hombres relajados y a Amán confiado antes de hacer la acusación. Ella está preparando el momento. Mientras tanto, la horca que construye Amán muestra cómo su orgullo y su furia se han vuelto inseparables.
Para cuando sientes...
La tensión del capítulo está en lo que Ester se guarda. El rey sigue preguntando; ella sigue aplazando. Algo se está construyendo, con cuidado.