Ester 4Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1LUEGO que supo Mardoqueo todo lo que se había hecho, rasgó sus vestidos, y vistióse de saco y de ceniza, y fuése por medio de la ciudad clamando con grande y amargo clamor.
2Y vino hasta delante de la puerta del rey: porque no era lícito pasar adentro de la puerta del rey con vestido de saco.
3Y en cada provincia y lugar donde el mandamiento del rey y su decreto llegaba, tenían los Judíos grande luto, y ayuno, y lloro, y lamentación: saco y ceniza era la cama de muchos.
4Y vinieron las doncellas de Ester y sus eunucos, y dijéronselo: y la reina tuvo gran dolor, y envió vestidos para hacer vestir a Mardoqueo, y hacerle quitar el saco de sobre él; mas él no los recibió.
5Entonces Ester llamó a Hatac, uno de los eunucos del rey, que él había hecho estar delante de ella, y mandólo a Mardoqueo, con orden de saber qué era aquello, y por qué.
6Salió pues Hatac a Mardoqueo, a la plaza de la ciudad que estaba delante de la puerta del rey.
7Y Mardoqueo le declaró todo lo que le había acontecido, y dióle noticia de la plata que Amán había dicho que pesaría para los tesoros del rey por razón de los Judíos, para destruirlos.
8Dióle también la copia de la escritura del decreto que había sido dado en Susán para que fuesen destruídos, a fin de que la mostrara a Ester y se lo declarase, y le encargara que fuese al rey a suplicarle, y a pedir delante de él por su pueblo.
9Y vino Hatac, y contó a Ester las palabras de Mardoqueo.
10Entonces Ester dijo a Hatac, y mandóle decir a Mardoqueo:
11Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey saben, que cualquier hombre o mujer que entra al rey al patio de adentro sin ser llamado, por una sola ley ha de morir: salvo aquel a quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá: y yo no he sido llamada para entrar al rey estos treinta días.
12Y dijeron a Mardoqueo las palabras de Ester.
13Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester: No pienses en tu alma, que escaparás en la casa del rey más que todos los Judíos:
14Porque si absolutamente callares en este tiempo, respiro y libertación tendrán los Judíos de otra parte; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿ Y quién sabe si para esta hora te han hecho llegar al reino?
15Y Ester dijo que respondiesen a Mardoqueo:
16Ve, y junta a todos los Judíos que se hallan en Susán, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche ni día: yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y así entraré al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.
17Entonces se fue Mardoqueo, e hizo conforme a todo lo que le mandó Ester.
Sobre Ester 4
¿Qué pasa aquí?
Mardoqueo rasga sus vestidos y se lamenta vestido de cilicio a la puerta del palacio. Las comunidades judías de todo el imperio hacen lo mismo. Ester se entera de su angustia por medio de sus criadas. Ella y Mardoqueo se envían mensajes a través de su sirviente Hatac: ella se entera del decreto; él la urge a presentarse ante el rey. Ella le recuerda que acercarse al rey sin ser llamada significa la muerte, a menos que él extienda su cetro. Mardoqueo insiste con más fuerza. Ella se compromete.
¿La idea principal?
Ester pasa del anonimato protegido al riesgo elegido. La pregunta no es si tiene miedo; la pregunta es qué hace con ese miedo.
Una línea para recordar
14: "Porque si absolutamente callares en este tiempo, respiro y libertación tendrán los Judíos de otra parte; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿ Y quién sabe si para esta hora te han hecho llegar al reino?" Mardoqueo no le promete seguridad. Le ofrece un sentido, y deja la decisión en sus manos.
El contexto
Susa, el recinto del palacio, hacia el 474 a. C. Más allá de las puertas, Mardoqueo está sentado en la plaza pública vestido de cilicio, inalcanzable. Adentro, Ester vive en una comodidad que la aísla del mundo exterior. El mensajero corre entre los dos con noticias que se van cerrando sobre ella. A su compromiso le siguen tres días de ayuno. En una corte donde el acceso al rey lo es todo, Ester se prepara para entrar en la sala del trono sin invitación, apostando por un favor que no puede prever.
¿Quién aparece?
Ester, que entra en el peligro con los ojos abiertos; Mardoqueo, de luto, urgido, que confía en Ester más de lo que ella confía en sí misma; Hatac, el sirviente que lleva mensajes entre un hombre que se lamenta y una reina resguardada.
Por qué importa
El capítulo 4 es el centro moral del libro. La declaración de Ester, "si perezco, que perezca", no es bravuconería; es entregarse a un camino que puede costarle todo. La teología de Mardoqueo es cuidadosa: la liberación vendrá de algún lugar, pero Ester está aquí, ahora, en posición. Su identidad de mujer judía, oculta desde el capítulo 2, está por convertirse en el instrumento de supervivencia de su pueblo.
Para cuando sientes...
Este capítulo lleva a Ester de pasajera a protagonista. Su peso está en lo pequeña que parece la decisión desde afuera y lo enorme que es por dentro.