Ester 3Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1DESPUÉS de estas cosas, el rey Asuero engrandeció a Amán hijo de Hamedata Agageo, y ensalzólo, y puso su silla sobre todos los príncipes que estaban con él.
2Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey, se arrodillaban e inclinaban a Amán, porque así se lo había mandado el rey; pero Mardoqueo, ni se arrodillaba ni se humillaba.
3Y los siervos del rey que estaban a la puerta, dijeron a Mardoqueo: ¿ Por qué traspasas el mandamiento del rey?
4Y aconteció que, hablándole cada día de esta manera, y no escuchándolos él, denunciáronlo a Amán, por ver si las palabras de Mardoqueo se mantendrían; porque ya él les había declarado que era Judío.
5Y vio Amán que Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba delante de él; y llenóse de ira.
6Mas tuvo en poco meter mano en solo Mardoqueo; que ya le habían declarado el pueblo de Mardoqueo: y procuró Amán destruir a todos los Judíos que había en el reino de Asuero, al pueblo de Mardoqueo.
7En el mes primero, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, fue echada Pur, esto es, la suerte, delante de Amán, de día en día y de mes en mes; y salió el mes duodécimo, que es el mes de Adar.
8Y dijo Amán al rey Asuero: Hay un pueblo esparcido y dividido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no observan las leyes del rey; y al rey no viene provecho de dejarlos.
9Si place al rey, escríbase que sean destruídos; y yo pesaré diez mil talentos de plata en manos de los que manejan la hacienda, para que sean traídos a los tesoros del rey.
10Entonces el rey quitó su anillo de su mano, y diólo a Amán hijo de Hamedata Agageo, enemigo de los Judíos,
11Y díjole: La plata propuesta sea para ti, y asimismo el pueblo, para que hagas de él lo que bien te pareciere.
12Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes primero, a trece del mismo, y fue escrito conforme a todo lo que mandó Amán, a los príncipes del rey, y a los capitanes que estaban sobre cada provincia, y a los príncipes de cada pueblo, a cada provincia según su escritura, y a cada pueblo según su lengua: en nombre del rey Asuero fue escrito, y signado con el anillo del rey.
13Y fueron enviadas letras por mano de los correos a todas las provincias del rey, para destruir, y matar, y exterminar a todos los Judíos, desde el niño hasta el viejo, niños y mujeres en un día, en el trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar, y para apoderarse de su despojo.
14La copia del escrito que se diese por mandamiento en cada provincia, fue publicada a todos los pueblos, a fin de que estuviesen apercibidos para aquel día.
15Y salieron los correos de priesa por mandato del rey, y el edicto fue dado en Susán capital del reino. Y el rey y Amán estaban sentados a beber, y la ciudad de Susán estaba conmovida.
Sobre Ester 3
¿Qué pasa aquí?
Amán agagueo es ascendido al puesto más alto de la corte de Asuero. Todos los oficiales se inclinan ante él excepto Mardoqueo, que se niega. Cuando Amán descubre que Mardoqueo es judío, su orgullo herido crece hasta convertirse en una ambición genocida: convence al rey de emitir un decreto que autoriza la destrucción de todos los judíos del imperio. Se echan suertes para fijar la fecha, que cae en el trece de Adar, a once meses de distancia.
¿La idea principal?
La negativa de un hombre a inclinarse se convierte en pretexto para un asesinato masivo. El odio de Amán es desproporcionado, irracional y aterradoramente eficaz.
Una línea para recordar
8: "Y dijo Amán al rey Asuero: Hay un pueblo esparcido y dividido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no observan las leyes del rey; y al rey no viene provecho de dejarlos." Es el esquema clásico de la persecución étnica: presentar a la minoría como incompatible y peligrosa, y luego hacer que eliminarla suene a buena política.
El contexto
Susa, hacia el 474 a. C. La puerta real donde Mardoqueo vigila es también el lugar donde cada día se exhibe y se impone el rango. Pasa Amán; los demás se postran; Mardoqueo sigue de pie. Cuando Amán descubre por qué, no enfrenta a Mardoqueo directamente. Va al rey. El decreto se redacta, se sella, se traduce a cada escritura del imperio y se despacha con correos a caballo. En la ciudad, la gente se mira sin saber qué hacer ante la noticia.
¿Quién aparece?
Amán agagueo, vanidoso, vengativo, capaz de convertir una ofensa personal en violencia de Estado; Mardoqueo, firme en su negativa a inclinarse, consciente de que tiene un costo; Asuero, asombrosamente pasivo, que concede un genocidio casi sin hacer preguntas.
Por qué importa
Este es el eje de todo el libro. El decreto de Amán no es solo un recurso de la trama; es un retrato que resuena en la historia de cómo el antisemitismo y la limpieza étnica se vuelven burocracia. El rey acepta el planteamiento de Amán sin exigir detalles. El decreto sale sellado con el anillo real, y Susa queda conmovida. La maquinaria del imperio puede servir a la aniquilación con la misma facilidad que a la administración.
Para cuando sientes...
La naturalidad con que el rey da su consentimiento es un horror en sí misma. Un pueblo entero queda condenado durante una cena y por una bolsa de plata, y los hombres de la mesa se sientan a beber.